SÍNTESIS CLÍNICA

Microbioma humano: imprecisiones, exageraciones y conceptos erróneos

Carlos Sierra

Conflictos de interés

16 de agosto de 2023

Dos investigadores de Reino Unido resumen en una perspectiva en Nature algunas de las imprecisiones, exageraciones y conceptos erróneos en la investigación sobre el microbioma humano.[1]

¿Por qué es importante este estudio?

  • El campo de la investigación del microbioma humano ha experimentado un rápido crecimiento en las últimas dos décadas gracias a la inversión de grandes sumas de dinero destinadas a estudiar el papel que estos habitantes de nuestro cuerpo desempeñan en diversas enfermedades, como la enfermedad inflamatoria intestinal y las afecciones cardiometabólicas.

Mitos y evidencia

  • La investigación del microbioma es un campo nuevo. A pesar del gran número de investigaciones realizadas en los últimos 20 años, la investigación sobre microorganismos humanos se remonta al siglo XIX. Por ejemplo, Escherichia coli fue aislada en 1885 y las bifidobacterias fueron descritas por primera vez en 1899.

  • Hay 1012 células bacterianas por gramo de heces humanas. La cifra real encontrada por técnicas de citometría de flujo o de reacción en cadena de la polimerasa cuantitativa (qPCR) oscila entre 1010 y 1011 células microbianas por gramo de heces humanas.

  • La microbiota humana pesa entre 1 y 2 kg. No se ha encontrado una fuente original para respaldar esta afirmación y es poco probable que sea cierta en la mayoría de los seres humanos.

  • La microbiota humana supera en número a las células humanas en una proporción de 10 a 1. Este cálculo se basa en una estimación realizada en la década de 1970, mientras que los resultados más recientes indican que la proporción es más cercana a una a una. Esta relación puede variar según el tamaño del cuerpo del huésped y la cantidad de material fecal presente en el colon. Además, la mayoría de los estudios sobre la microbiota humana se han realizado en personas que residen en países de ingresos altos.

  • La microbiota la hemos heredado, mayoritariamente, de nuestra madre al nacer. Es cierto que algunos microorganismos se transfieren directamente de la madre al bebé durante el parto, pero la mayoría de la diversidad de la microbiota se desarrolla después del nacimiento y aumenta durante los primeros años de vida. Los adultos terminan teniendo configuraciones únicas de la microbiota, incluso en gemelos idénticos criados en el mismo hogar.

  • La mayoría de las enfermedades están caracterizadas por interacciones perjudiciales entre las comunidades microbianas y el huésped. Los microorganismos y sus metabolitos no son inherentemente "buenos" o "malos", sino que su impacto en el huésped depende del contexto. Es cierto que se ha encontrado relación entre un microbioma alterado y enfermedades, como es el caso de la enfermedad inflamatoria intestinal, pero incluso en personas que padecen esta enfermedad hay una gran variabilidad entre sus microbiomas.

  • La relación entre Firmicutes y Bacteroidetes está alterado en la obesidad. Esta afirmación se basa en estudios con roedores, pero los resultados no se han traslado en estudios con humanos. Las diferencias en la composición del microbioma entre individuos con obesidad y sin ella no son consistentes y varían ampliamente. Las correlaciones entre el microbioma y las enfermedades son muy complejas y multifactoriales.

  • El microbioma humano es funcionalmente redundante. Esta información no es del todo cierta, aunque algunas funciones están conservadas en muchas especies, también hay funciones clave que solo son realizadas por un pequeño número de especies microbianas. Por lo tanto, la pérdida de estas especies puede afectar a las funciones asociadas.

  • La secuenciación del ADN es la única herramienta para hacer una caracterización del microbioma correcta y sin sesgos. Esto tampoco es cierto, no existen las metodologías perfectas, cada enfoque tiene sus limitaciones y puede introducir sesgos. Por ejemplo, hay algunas especies que son indetectables mediante la secuenciación del ADN del microbioma y para caracterizarlas es necesario recurrir a técnicas tradicionales de cultivo celular.

  • La mayoría de las especies de la microbiota humana no pueden cultivarse en el laboratorio. De hecho, una gran mayoría de ellas han sido efectivamente cultivadas (a excepción de hongos y virus).

Enfoque clínico

"Muchos de estos mitos ya han sido destacados por autores anteriores, pero conviene consolidarlos para desalentar su perpetuación. Los puntos planteados por los autores no descartan la importancia de la investigación del microbioma, sus enfoques o su impacto en la salud humana. Por el contrario, han recopilado muchos puntos citados habitualmente que no están respaldados por pruebas sólidas o son incoherentes con los conocimientos actuales. Cualquier campo riguroso y dinámico requiere este tipo de reflexión periódica", declaró a Science Media Centre España el Dr. Michael Woodworth, investigador de la terapéutica microbiana, profesor adjunto de medicina en la Facultad de Medicina de la Emory University en Atlanta, Estados Unidos.[2]

Este contenido fue originalmente publicado en Univadis, parte de la Red Profesional de Medscape.

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//Actualización, 18 de agosto de 2023: Una versión previa de este artículo no distinguía entre los términos microbioma y microbiota.//

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