El alto consumo de sal se relaciona con la ateroesclerosis, aunque la presión arterial sea normal

Fran Lowry

Conflictos de interés

14 de abril de 2023

Un amplio estudio sueco concluye que un consumo de sal considerable es un factor de riesgo de ateroesclerosis importante, incluso para personas sin hipertensión.[1]

El estudio, que incluyó a más de 10.000 individuos de entre 50 y 64 años del Swedish Cardiopulmonary bioImage Study, mostró una relación significativa entre el consumo de sal en la dieta y el riesgo de lesiones ateroescleróticas en las arterias coronarias y carótidas, incluso en participantes con presión arterial normal y sin enfermedad cardiovascular documentada.

El hallazgo indica que la sal podría ser un factor perjudicial por sí mismo antes de que aparezca la hipertensión, afirmaron los autores. Los resultados fueron publicados en versión electrónica el 30 de marzo en European Heart Journal Open.[1]

Dr. Jonas Wuopio

Se sabe desde hace tiempo que la sal está relacionada con la hipertensión, pero no se ha examinado el papel que desempeña en la ateroesclerosis, dijo a Medscape Noticias Médicas el primer autor, Dr. Jonas Wuopio, del Instituto Karolinska, en Huddinge, y del Centro de Investigación Clínica de Falun de la Universidad de Uppsala, ambos en Suecia.

"Casi nadie analiza los cambios en la calcificación de las arterias, las placas ateroescleróticas y la asociación con el consumo de sal", explicó el Dr. Wuopio. "Teníamos estos datos exclusivos de nuestra cohorte, así que quisimos utilizarlos para cerrar esta brecha de conocimiento".

El análisis contó con 10.788 adultos de edades comprendidas entre los 50 y los 64 años (edad promedio: 58 años; 52% mujeres) que se sometieron a una angiografía coronaria por tomografía computarizada. Se utilizó la excreción de sodio estimada en 24 horas para medir la ingesta de sodio.

Se utilizó la angiografía coronaria por tomografía computarizada para obtener imágenes tridimensionales de las arterias coronarias con el fin de medir el grado de calcio arterial coronario y detectar estenosis en las arterias coronarias. Los participantes también se sometieron a ecografía de las arterias carótidas.

Luego del ajuste por edad, sexo y lugar de estudio (el estudio se realizó en Uppsala y Malmö), los investigadores descubrieron que el aumento del consumo de sal estaba relacionado de forma lineal con el aumento de la ateroesclerosis tanto en las arterias coronarias como en las carótidas.

Cada aumento de 1 g en la excreción de sodio se asoció con un incremento de 9% en la aparición de placa carotídea (odds ratio [OR]: 1,09; p < 0,001; intervalo de confianza [IC]: 1,06 a 1,12), una mayor puntuación de calcio en las arterias coronarias (OR: 1,16; p < 0,001; IC: 1,12 a 1,19) y un aumento de 17% en la aparición de estenosis de las arterias coronarias (OR: 1,17; p < 0,001; IC: 1,13 a 1,20).

Sin embargo, la asociación desaparecía al realizar el ajuste con respecto a la presión arterial, señalaron. Su "interpretación es que el aumento de la presión arterial por la ingesta de sodio, incluso por debajo del nivel que define actualmente la hipertensión arterial, es un factor importante que interviene en la interacción entre la ingesta de sal y el proceso ateroesclerótico", afirmaron. Agregaron que "puesto que observamos una asociación en individuos con presión arterial normal, una posible explicación de estos resultados es que los procesos patológicos perjudiciales comienzan ya antes de que comience a aparecer la hipertensión", aunque advirtieron que no se pueden establecer relaciones causales con base en este estudio transversal.

Tampoco informaron de ningún signo de "curva en J"; los participantes con los niveles más bajos de excreción de sodio presentaron la menor incidencia de ateroesclerosis tanto coronaria como carotídea, lo que contradice los hallazgos de algunos estudios que han encontrado una relación entre un nivel muy bajo de sodio y un aumento de los eventos relacionados con enfermedades cardiovasculares.

"Ha habido algunas controversias entre los investigadores con respecto a la ingesta muy baja; algunos dicen que la ingesta muy baja de sal puede aumentar el riesgo de enfermedad cardiovascular, pero no pudimos conformarlo con este estudio", acotó el Dr. Wuopio.

"Nuestro estudio confirma que el exceso de sal no es bueno, pero el hecho de que esté relacionado con la ateroesclerosis, incluso en personas sin hipertensión, fue un poco sorprendente", compartió.

"Les diré a mis pacientes que sigan el consejo de la Organización Mundial de la Salud y otras sociedades médicas, de limitar la ingesta de sal a una cucharadita diaria aproximadamente, aunque su presión arterial sea normal".

Es hora de analizar el papel de la sal en la ateroesclerosis

En un editorial adjunto, el Dr. Maciej Banach, de la Universidad Médica de Lodz, y el Dr. Stanislaw Surma, de la Facultad de Ciencias Médicas de Katowice, ambas en Polonia, comentaron que el consumo excesivo de sal en la dieta es un factor de riesgo cardiovascular bien documentado y que la asociación se explica en la mayoría de los estudios por el aumento de la presión arterial.[2]

"Deberíamos estudiar más a fondo el rol de la sal en la dieta, ya que afecta muchos mecanismos patológicos, por los que, especialmente con la coexistencia de otros factores de riesgo, la ateroesclerosis puede avanzar muy rápidamente", escribieron.

"Los resultados del estudio esclarecen la relación directa entre el consumo excesivo de sal y el riesgo de enfermedad cardiovascular aterosclerótica, e indican que el consumo de sal podría ser un factor de riesgo de ateroesclerosis incluso antes de que aparezca la hipertensión", concluyeron.

Confirmatorio y novedoso

Dr. Alon Gitig

"Nadie cuestiona el hecho de que la hipertensión arterial sea un factor de riesgo de enfermedad ateroesclerótica potente, pero no todos los estudios han sugerido que, al menos a niveles significativamente altos de ingesta de sodio, tal consumo considerable de sal se relacione con el riesgo de enfermedad ateroesclerótica", dijo a Medscape Noticias Médicas el Dr. Alon Gitig, profesor adjunto y director de cardiología de Mount Sinai Doctors-Westchester, en Yonkers, Estados Unidos.

La mayoría de los estudios sobre la ingesta de sal en la dieta se basan en autonotificaciones de los pacientes a través de cuestionarios de frecuencia de alimentos, que pueden dar una idea general de la ingesta de sal, pero no suelen ser del todo precisos, señaló el Dr. Gitig.

"En este estudio, midieron el sodio en la orina y estimaron la ingesta de sal de 24 horas a partir de eso, lo cual es algo novedoso", reconoció.

Todo el mundo sabe que la hipertensión arterial está asociada al riesgo futuro de enfermedad cardiovascular, pero de lo que muchos no se percatan es de que ese riesgo empieza a aumentar ligera pero significativamente por encima de una presión arterial que ya se encuentra en el intervalo de 115 mm Hg/75 mm Hg, dijo.

"Cuanto más baje la presión arterial, a unos 115-120, menor será el riesgo de enfermedad cardiovascular", afirmó el Dr. Gitig.

La mayoría de las personas pueden reducir su presión arterial si prestan atención a la dieta, restringiendo el sodio, realizando ejercicios cardiovasculares y con pesas y manteniendo un peso saludable, afirmó.

Un ejemplo de dieta para la salud cardiovascular es Dietary Approaches to Stop Hypertension.

"La dieta Dietary Approaches to Stop Hypertension, consistente en nueve raciones de fruta y verdura al día con pocos carbohidratos refinados, harina y azúcar, ha demostrado en un ensayo aleatorizado que reduce drásticamente la presión arterial. Esto se debe a dos motivos. Uno es que las frutas y las verduras tienen muchos fitonutrientes que son saludables para las arterias. La otra es que una gran proporción de adultos estadounidenses tienen resistencia a la insulina, lo que desencadena hipertensión".

"Cuantas más frutas y verduras y productos animales sanos, y menos azúcar y harina, se consuman, más va a mejorar la resistencia a la insulina, por lo que se puede bajar la presión arterial de esa manera", dijo el Dr. Gitig.

El estudio fue financiado por la Swedish Heart-Lung Foundation, la Knut and Alice Wallenberg Foundation, el Swedish Research Council y Vinnova (la agencia sueca de innovación), la Universidad de Gotemburgo y el Hospital Universitario Sahlgrenska, el Instituto Karolinska y el Stockholm County Council, la Universidad y el Hospital Universitario de Linköping, la Universidad de Lund y el Hospital Universitario de Skåne, la Universidad y el Hospital Universitario de Umeå, y la Universidad y el Hospital Universitario de Uppsala. Los doctores Wuopio y Gitig han declarado no tener ninguna relación económica pertinente. El Dr. Banach declaró tener relaciones económicas con Adamed, Amgen, Daichii Sankyo, Esperion, KrKa, NewAmsterdam, Polpharma, Novartis, Pfizer, Sanofi, Teva, Viatris y CMDO en Longevity Group (LU). El Dr. Surma informó tener relación económica con Sanofi y Novartis.

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