COMENTARIO

¿Cómo es utilizar semaglutida? La experiencia de una doctora

Dra. C. Nicole Swiner

Conflictos de interés

13 de marzo de 2023

Dra. C. Nicole Swiner

Con la creciente popularidad de las inyecciones para bajar de peso, he recibido muchas preguntas de los pacientes sobre los pros, los contras y los costos. Si bien semaglutida inyectable de 0,5 mg, 1 mg o 2 mg (Ozempic, Novo Nordisk) es quizás el fármaco más conocido, técnicamente es un agente aprobado solo para la diabetes de tipo 2 que se ha usado de manera no autorizada para la obesidad. La misma sustancia, semaglutida a dosis de 2,4 mg, está aprobada para su uso en la obesidad y con otro nombre comercial. Hay otras alternativas disponibles y los resultados variarán según el agente específico utilizado y el individuo.

Finalmente, decidí probar estos nuevos inyectables por mí misma. No soy una representante pagada ni defensora de ninguno de estos fármacos, estoy aquí solo para compartir mi experiencia.

En mis conversaciones con los pacientes sobre el peso, a veces me sentía como una impostora. Si bien tenía sobrepeso según los estándares médicos, afortunadamente no tenía ninguno de los problemas de salud subyacentes. No tomaba fármacos para la presión arterial ni tenía diabetes, pero aconsejaba a las personas que bajaran de peso y comieran mejor sin seguir siempre mis propios consejos.

Desde que tuve hijos y cumplí los 40, mi metabolismo, como el de muchas otras mujeres, parece haberse desplomado. Probé varios fármacos más antiguos para bajar de peso, como fentermina y fendimetrazina, bajo la supervisión de profesionales médicos.

En cada intento, los esfuerzos funcionaron por un corto tiempo, particularmente cuando seguí un buen control de porciones e hice ejercicio moderado. Una vez que los efectos secundarios (es decir, taquicardia, palpitaciones, cambios de humor, estreñimiento) se volvieron intolerables o me cansé o tuve miedo de tomar los fármacos por mucho tiempo, los suspendía y recuperaba parte del peso.

Cuando aparecieron en escena los fármacos inyectables subcutáneos más nuevos y comencé a hablar con mis pacientes sobre ellos, me intrigaron su novedoso modo de acción y sus beneficios aparentes.

Estos fármacos, agonistas del receptor del péptido similar al glucagón tipo 1 (GLP-1), se aprobaron por primera vez para la diabetes de tipo 2 y pronto se hizo evidente que los pacientes estaban bajando cantidades significativas de peso al tomarlos, por lo que los fabricantes realizaron más ensayos en pacientes con obesidad sin diabetes de tipo 2.

El primero de ellos, liraglutida, se inyecta a diario y se aprobó para la diabetes de tipo 2; luego recibió una aprobación adicional para la obesidad, en diciembre de 2014.

Semaglutida, otro de los nuevos agonistas de péptido similar al glucagón tipo 1, se aprobó por primera vez para la diabetes de tipo 2, pero nuevamente se descubrió que conducía a una pérdida de peso sustancial, por lo que fue aprobado posteriormente como fármaco para la obesidad en junio de 2021. Semaglutida se inyecta una vez por semana.

La aprobación para la obesidad de semaglutida fue catalogada como un "punto de inflexión", porque la pérdida de peso promedio observada en los ensayos fue de alrededor de 15%, más que con cualquier otro fármaco, y se acerca a lo que se podría lograr con la cirugía bariátrica, dijeron algunos médicos.

Estos fármacos funcionan de manera diferente a los prescritos para bajar de peso más antiguos, que se habían centrado en el uso de anfetaminas. Los fármacos más nuevos se volvieron muy populares porque el tratamiento de la obesidad ayuda a reducir la glucosa en la sangre, la presión arterial, el colesterol, el riesgo de enfermedad renal y otras comorbilidades que ocurren con la diabetes. Además, para la mayoría de las personas, hubo menos efectos secundarios.

Primero probé liraglutida cuando llegó al mercado, a través de algunas muestras que trajo nuestro representante farmacéutico, tanto por curiosidad como para ver si me ayudaría a bajar el peso remanente del posparto. Terminé suspendiendo las inyecciones diarias después de mi segunda o tercera semana debido a las náuseas y los vómitos. Me tomé un descanso, obtuve una receta para un fármaco contra las náuseas y lo intenté de nuevo porque efectivamente disminuyó mi apetito. Sin embargo, cuando llevé mi receta a la farmacia, mi seguro no la cubrió.

Más adelante, en el periodo de 2017 a 2018, el peso ganado tras el embarazo seguía a pesar de los cambios en el estilo de vida, la dieta y el ejercicio. Nuevos tipos de fármacos llegaron al mercado y nuevamente obtuvimos muestras de los representantes. Cuando nuestro representante explicó el potencial de pérdida de peso en pacientes sin diabetes, probé semaglutida fuera de indicación. Dentro de las primeras 2 semanas, noté una pérdida de peso de 1 a 2 kilos.

Cuando semaglutida no estaba disponible, cambié a una dosis baja de tirzepatida, un nuevo agonista dual de péptido similar al glucagón tipo 1 y polipéptido insulinotrópico dependiente de glucosa, aprobado para la diabetes de tipo 2 en mayo de 2022, que usé nuevamente fuera de indicación como inyección semanal, ya que actualmente no está aprobado para bajar de peso. Sin embargo, produce una pérdida de peso significativa y está pendiente de aprobación para la obesidad.

Con estos nuevos fármacos, noté que mis pacientes y yo nos quejábamos menos de náuseas y vómitos, pero experimentábamos malestar estomacal, estreñimiento y reflujo.

La supresión del apetito es eficaz. Ralentiza el vaciado intestinal, por lo que me siento llena por más tiempo. He bajado más de 13 kg con estas inyecciones semanales y me gustaría bajar otros 9 kg. Sigo una dieta razonable, con porciones controladas y ejercicio moderado (30 minutos de actividad cardiovascular al menos 2 o 3 veces por semana).

La interrupción de los fármacos puede causar un aumento de peso de rebote, especialmente si ya no sigo una dieta saludable o mi rutina de ejercicio moderado. Lidio con el estreñimiento leve tomando ablandadores de heces y tomo antiácidos para el reflujo.

Esto es lo que recomiendo hacer cuando tenga en su consulta a pacientes que tienen obesidad: primero, explique cómo funcionan estos fármacos. Luego, realice un historial de salud para asegurarse de que estas inyecciones sean adecuadas para ellos. Los pacientes con antecedentes familiares de cáncer de páncreas no pueden tomarlos. También hay que vigilar su uso en pacientes con antecedentes de hipoglucemia, para que los niveles de azúcar en la sangre no bajen demasiado. Asimismo, es importante asegurarse de que los pacientes puedan pagar el fármaco. Les recomiendo pedir una hemoglobina glucosilada inicial y repetirla después de que el paciente haya estado bajo tratamiento con el fármaco por 2 a 3 semanas. También se debe de enfatizar al paciente que no puede depender únicamente del tratamiento farmacológico, sino que debe practicar el control de las porciones, una alimentación más saludable y hacer más ejercicio.

Por mi parte, quiero bajar esos 9 kg restantes comiendo sano y siendo activa físicamente sin tener que depender de estos fáramcos por el resto de mi vida. La investigación sobre estos aún es temprana, por lo que no conocemos los efectos a largo plazo.

Como médicos, siento que está bien ser honestos con nuestros pacientes sobre nuestras luchas personales, para ayudarlos a comprender que no están solos y que bajar de peso es un desafío para todos.

Nota: La Dra. Swiner da consulta y brinda recomendaciones sobre salud y bienestar, pero ya no prescribe fármacos directamente a los pacientes.

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