COMENTARIO

Alteraciones del sueño como factor de riesgo de autoinmunidad

Dr. F. Javier Merayo Chalico

Conflictos de interés

23 de enero de 2023

El sueño es un aspecto crucial de la salud y el bienestar de nuestros pacientes. Se reconoce que tiene una relación estrecha con la función de múltiples órganos y sistemas, destacando su importante papel en la regulación del sistema inmune.[1] Las alteraciones del sueño no solo repercuten en la calidad de vida de los pacientes, sino que también parecen aumentar el riesgo de desarrollar enfermedades autoinmunes.

Uno de los primeros estudios en analizar la asociación entre el sueño y el riesgo de enfermedades reumatológicas autoinmunes fue publicado en 2012 por investigadores de Taiwán. En este estudio de cohorte se incluyeron 1.411 participantes con diagnóstico de síndrome de apnea obstructiva del sueño registrados en una base de datos de aseguradoras.[2] Se encontró que 2,91% de los pacientes con apnea obstructiva del sueño desarrolló enfermedades autoinmunes en un seguimiento a 5 años, en comparación con 1,53% en el grupo control. Esto se tradujo en un odds ratio de 1,91 (IC 95%: 1,32 a 2,77; p < 0,001).

Este hallazgo sugiere un riesgo aumentado de enfermedades autoinmunes en pacientes con apnea obstructiva del sueño. Sin embargo, se han descrito efectos proinflamatorios asociados a la hipoxia intermitente por hipoventilación crónica. Además de esto existen factores de riesgo comunes que podrían predisponer tanto a apnea obstructiva del sueño como a enfermedades autoinmunes (p. ej., obesidad) que podrían explicar esta asociación.

Un estudio posterior buscó excluir los factores proinflamatorios y las variables confusoras asociadas a la apnea obstructiva del sueño. En este artículo se incluyeron únicamente pacientes con trastornos del sueño distintos a la apnea obstructiva del sueño. Los autores utilizaron los expedientes clínicos de pacientes de la base de datos del registro nacional de aseguradoras en salud de Taiwán. Se incluyeron 84.996 pacientes con trastornos del sueño distintos a la apnea obstructiva del sueño y un mismo número de controles sanos equiparados por edad, sexo, ingreso y nivel de urbanización.[3] Los individuos con trastornos del sueño distintos a la apnea obstructiva del sueño tuvieron una mayor incidencia de enfermedades autoinmunes, con un odds ratio de 1,47 (IC 95%: 1,41 a 1,53), en comparación con los controles. Este estudio demostró que la asociación entre el desarrollo de enfermedades autoinmunes y los trastornos del sueño no se limitaba al contexto de la apnea obstructiva del sueño.

Incluso en pacientes que no tienen un trastorno del sueño, pero que presentan una deprivación crónica de este, parece existir un mayor riesgo de presentar enfermedades autoinmunes. Esto se ilustró en un estudio publicado en 2022, en donde se incluyeron mujeres de las dos cohortes del Nurses Health Study (NHS) y se evaluaron distintos factores del estilo de vida por medio de cuestionarios, incluyendo duración del sueño.[4] Asimismo, se utilizaron cuestionarios para tamizar a las pacientes en búsqueda de lupus eritematoso generalizado y se confirmó el diagnóstico revisando su expediente clínico. Se buscaron otras variables, como raza, uso de tratamientos hormonales, consumo de sustancias y trabajo en turno nocturno. Este estudio mostró que la duración de máximo 5 horas de sueño por noche se asoció con un mayor riesgo de lupus eritematoso generalizado, con un odds ratio de 2,47 (IC 95%: 1,29 a 4,75). El riesgo aumentado persistió incluso después de excluir los casos incidentes de lupus durante los primeros 4 años del análisis y ajustando por variables confusoras.

Punto clínico

Los resultados de estos estudios sugieren que la falta de sueño por sí misma aumenta el riesgo de desarrollar enfermedades autoinmunes, independientemente de que esto sea causado por un trastorno del sueño subyacente.

Si bien se debe tener reserva sobre la causalidad de estos eventos, los estudios tienen un diseño que permite tener cierta certeza sobre la secuencia de eventos y, por tanto, aumenta la probabilidad de que se trate de una relación causal. No es factible realizar un ensayo clínico privando a los individuos de sueño, por lo que probablemente nuestras recomendaciones tendrán que basarse en esta evidencia.

La salud del sueño es un factor que se debe promover en todos nuestros pacientes, por lo que es importante dar un tratamiento pronto o referir al especialista del sueño a aquellos con alteraciones clínicamente relevantes. No todas las personas tendrán repercusiones autoinmunológicas, lo que implica una razón más para dar al sueño la importancia que merece en el bienestar de nuestros pacientes.

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