Adiós a "diabetes insípida", hola a "deficiencia de arginina vasopresina" y "resistencia a la arginina vasopresina"

Miriam E. Tucker

Conflictos de interés

4 de noviembre de 2022

Un grupo internacional que representa a las principales asociaciones de endocrinología ha recomendado que se cambie el nombre de "diabetes insípida" (que a menudo da lugar a errores en la atención a los pacientes y ha ocasionado cuatro muertes registradas) para eliminar su confusión con la "diabetes mellitus" y reflejar la fisiopatología de la primera.[1]

Los nuevos nombres propuestos son deficiencia de arginina vasopresina (AVP-D) para las causas centrales (también llamadas "craneales") y resistencia a la arginina vasopresina (AVP-R) para las causas nefrogénicas (renales).

"Lo que proponemos es cambiar el nombre de la enfermedad según la fisiopatología que la define", dijo a Medscape Noticias Médicas el coautor de la declaración, Dr. Joseph G. Verbalis, profesor de medicina y jefe de Endocrinología y Metabolismo del Georgetown University Medical Center, en Washington, D. C., Estados Unidos.

La declaración aconseja que a partir de ahora se utilicen los nuevos nombres en los manuscritos y en la literatura médica, manteniendo los antiguos nombres entre paréntesis durante un periodo de transición, como en "deficiencia de arginina vasopresina (diabetes insípida craneal)" y "resistencia a la arginina vasopresina (diabetes insípida nefrogénica)".

La enfermedad antes conocida como diabetes insípida es relativamente rara, se presenta en aproximadamente 1 persona por cada 10.000 a 15.000 habitantes. Se debe a una producción deficiente o una resistencia en el riñón a la hormona arginina vasopresina, normalmente producida por el hipotálamo y almacenada en la hipófisis. La arginina vasopresina, también llamada hormona antidiurética, regula el nivel de agua del organismo y la producción de orina por el riñón.

Ambas causas provocan una sed extrema y una producción excesiva de orina. Las causas más comunes de esta deficiencia son los traumatismos craneoencefálicos o los tumores cerebrales, mientras que la resistencia en el riñón suele ser congénita. Actualmente se trata con una forma sintética de arginina vasopresina llamada desmopresina y la reposición de líquidos.

¿Qué hay en un nombre?

La propuesta de cambio de nombre del grupo de trabajo para el cambio de nombre de la diabetes insípida es respaldada por The Endocrine Society, la European Society of Endocrinology, la Pituitary Society, la Society for Endocrinology, la European Society for Paediatric Endocrinology, la Endocrine Society of Australia, la Brazilian Endocrine Society, y la Japanese Endocrine Society, y la están revisando otras sociedades. Se ha publicado como declaración de postura en varias de las revistas de las sociedades mencionadas, y habrá más en el futuro.[1]

Históricamente, el término diabetes, palabra griega que significa 'sifón', se utilizaba en los siglos I y II a.C. para describir el exceso de flujo de orina. La palabra latina "mellitus" o "miel" se añadió a finales del siglo XVII para describir el dulzor de la orina en el trastorno disglucémico.

Un siglo más tarde, se acuñó la palabra latina insipidus, que significa 'insípido' o 'sin sabor', para distinguir entre los dos tipos de poliuria, detalla la declaración de postura.

A finales del siglo XIX y principios del XX, se descubrieron las acciones vasopresoras y antidiuréticas de los extractos del lóbulo posterior de la hipófisis y se utilizaron para tratar a personas con causas tanto centrales como nefrogénicas, que también fueron reconocidas en esa época, aunque el nombre de "diabetes insípida" ha persistido.

"Desde una perspectiva histórica, el nombre es perfectamente apropiado. En el momento en que se identificó y se comprendió que era diferente de la diabetes mellitus, fue una terminología perfectamente apropiada basada en lo que se sabía a finales del siglo XIX, pero ahora no. Ha persistido en el transcurso de los años simplemente porque en medicina hay mucha inercia por cambiar... Simplemente siempre se ha llamado así. Si no hay una razón de peso para cambiar un nombre, por lo general no hay ningún movimiento para hacerlo", observó el Dr. Verbalis.

"Casos dramáticos de errores en la atención a los pacientes" por confusión de nombres

Por desgracia, la urgencia del cambio surgió de una tragedia.[2] En 2009, un hombre de 22 años ingresó al servicio de ortopedia de un hospital universitario de Londres para recibir una prótesis de cadera. A pesar de su documentado panhipopituitarismo y la diabetes insípida, el personal de enfermería le controlaba continuamente la glucosa en sangre pero no le daba desmopresina ni suficientes líquidos. Las pruebas de laboratorio mostraban una glucosa normal, pero su sodio sérico era de 149 mmol/l. A la mañana siguiente a la operación, sufrió un paro cardiaco mortal con un nivel de sodio de 169 mmol/l.

"Las enfermeras pensaron que tenía diabetes mellitus... Así que fue una muerte por no reconocer que la diabetes insípida no es diabetes mellitus", dijo el Dr. Verbalis. "Si hubiera ingresado a endocrinología, esto no habría ocurrido. Pero fue admitido en ortopedia. Los médicos no endocrinólogos no están tan al tanto de la diabetes insípida porque es una enfermedad infrecuente".

En 2016, el Servicio Nacional de Salud de Inglaterra emitió una alerta de seguridad del paciente sobre el "riesgo de daño grave o muerte cuando se omite o se retrasa la administración de desmopresina en pacientes con diabetes insípida craneal", citando al menos cuatro incidentes en los siete años anteriores en los que la omisión de dicha desmopresina había provocado una deshidratación grave y la muerte, con otros 76 casos de omisión o retraso en los que se actuó antes de que los pacientes enfermaran gravemente.

Los resultados de una encuesta por internet anónima que se realizó entre agosto de 2021 y febrero de 2022 a 1.034 pacientes adultos y pediátricos con diabetes insípida central impulsaron el cambio de nombre.[3] En general, 80% refirió situaciones en las que su enfermedad se había confundido con la diabetes mellitus por el personal asistencial y 85% apoyó el cambio de nombre de la enfermedad.

Hubo cierta divergencia de opiniones en cuanto al nuevo nombre o nombres, pero hubo un claro acuerdo en que el término diabetes no debería formar parte de él.

"Hace poco que nos hemos dado cuenta de que hay casos dramáticos de errores en la atención a los pacientes debido a la confusión que genera la palabra diabetes. Creemos que se debe tener en cuenta la opinión de los pacientes. Si una encuesta legítima a los pacientes dice que más de 80% piensan que este nombre debería cambiarse, creo que los endocrinólogos debemos prestarle atención", aformó el Dr. Verbalis.

No obstante, aunque los endocrinólogos son los que ven a estos pacientes con más frecuencia, el Dr. Verbalis señaló que un objetivo principal de la declaración de postura "es realmente cambiar la mentalidad de los médicos y enfermeras no endocrinólogos y otros profesionales de la salud de que esto no es diabetes mellitus. Es una enfermedad totalmente diferente y si le damos un nombre totalmente diferente, creo que lo reconocerán mejor".

En lo referente a cuánto tiempo cree el Dr. Verbalis que tardarán los nuevos nombres en ponerse de moda, indicó que el campo de la reumatología ha tardado alrededor de una década en adoptar plenamente el nombre de "granulomatosis con poliangitis" en sustitución de "granulomatosis de Wegener" después de que se revelaran los vínculos nazis del médico del mismo nombre.

"Así que no prevemos que esto vaya a cambiar de terminología mañana. Es un proceso largo, solo queríamos iniciarlo", concluyó.

El Dr. Verbalis ha manifestado servicios de consultoría para Otsuka.

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