¿La leche es mala y el queso no? Productos lácteos vinculados a diferentes riesgos de enfermedad cardiovascular

Fran Lowry

Conflictos de interés

2 de noviembre de 2022

Los resultados de un estudio observacional que explora el vínculo entre la ingesta de lácteos y el riesgo de eventos de enfermedades cardiovasculares en pacientes con angina de pecho estable sugieren que diferentes productos lácteos pueden tener diferentes efectos en la salud.[1]

El estudio, que analizó una cohorte del Western Norway B-vitamin Intervention Trial (WENBIT), mostró que un mayor consumo de lácteos y leche se asoció con un mayor riesgo de mortalidad e ictus y la mantequilla se asoció con un mayor riesgo de infarto agudo de miocardio, sin embargo el queso se asoció con una disminución del riesgo de infarto agudo de miocardio.

Los hallazgos se publicaron en la European Journal of Preventive Cardiology.

"Los lácteos son un grupo de alimentos diverso y los diferentes productos lácteos deben considerarse individualmente y no solo en combinación", dijo a Medscape Noticias Médicas el autor principal, Vegard Lysne, M. Sc., del Centro de Nutrición de la University of Bergen y el Departamento de Enfermedades del Corazón de la Haukeland University Hospital en Bergen, Noruega.

Vegard Lysne, M. Sc.

"Las recomendaciones dietéticas de hoy con respecto a los productos lácteos se basan principalmente en el contenido de nutrientes, con énfasis en el calcio, el yodo y las grasas saturadas", explicó Lysne.

Estudios anteriores han indicado que diferentes productos lácteos pueden influir en la salud cardiovascular de manera diferente, incluso en direcciones opuestas, pero esto se ha investigado principalmente en poblaciones sanas, anotó.

"Los datos sobre pacientes con enfermedad cardiovascular son escasos y, por lo tanto, queríamos investigar esto en una población de pacientes con enfermedad cardiovascular establecida. Nuestro objetivo principal en este estudio fue explorar cómo la ingesta de diferentes productos lácteos podría estar relacionada con los desenlaces cardiovasculares y la mortalidad en esa población", informó.

Los investigadores analizaron a 1.929 pacientes con angina de pecho estable que participaron en el Western Norway B-vitamin Intervention Trial, un estudio prospectivo de prevención secundaria aleatorizado, doble enmascaramiento, controlado con placebo, que investigó el efecto del tratamiento con vitamina B sobre la mortalidad y los desenlaces cardiovasculares.

La mayoría (80%) de la cohorte eran hombres y la edad promedio de los pacientes era de 61,8 años. Además de la angina de pecho estable, 47% de la cohorte tenía hipertensión; 31%, diabetes, y 29% eran fumadores. La mayoría (90%) de los pacientes tomaba ácido acetilsalicílico, 90% tomaba estatinas y 77% tomaba bloqueadores beta.

Los datos dietéticos se obtuvieron mediante un cuestionario de frecuencia de alimentos que se entregó a los pacientes en su primera visita con la opción de devolverlo por correo o en una visita de seguimiento un mes después de la visita inicial.

La frecuencia de consumo se indicó por veces al día, semana, mes o nunca consumido. La cantidad se estimó utilizando unidades como rebanadas, piezas, etc., o medidas caseras.

La variable leche incluía leche alta en grasa, baja en grasa, descremada o no especificada. El queso incluía queso marrón, que es un queso noruego parecido al queso con aspecto de caramelo hecho de suero, leche y crema; queso blanco; quesos crema; quesos cocidos o procesados, y quesos en caja.

El total de lácteos se calculó como la suma, en gramos, de leche, queso, yogur, crema, crema agria, helado y mantequilla.

La mediana de tiempo de seguimiento fue de 5,2 años para ictus, 7,8 años para infarto agudo de miocardio y 14,1 años para mortalidad.

Los pacientes que informaron una mayor ingesta de lácteos y leche total tenían un mayor riesgo de ictus y mortalidad.

Entre los que informaron una mayor ingesta de productos lácteos totales, el hazard ratio (HR) para ictus fue de 1,4 (intervalo de confianza de 95% [IC 95%]: 1,02 a 1,27).

Entre los que informaron una mayor ingesta de leche, el hazard ratio para ictus fue de 1,13 (IC 95%: 1,02 a 1,27).

La mortalidad cardiovascular también pareció aumentar en aquellos que informaron una mayor ingesta de lácteos totales (HR: 1,06; IC 95%: 1,00 a 1,12) y en aquellos que informaron una mayor ingesta de leche (HR: 1,07; IC 95%: 1,01 a 1,13).

De manera similar, la mortalidad por todas las causas fue mayor entre aquellos que informaron un mayor consumo total de lácteos (HR: 1,07; IC 95%: 1,03 a 1,11) y entre los que informaron un mayor consumo de leche (HR: 1,06; IC 95%: 1,03 a 1,10).

Una mayor ingesta de queso se asoció inversamente con el riesgo de infarto agudo de miocardio (HR: 0,92; IC 95%: 0,83 a 1,02).

La mantequilla se asoció con un mayor riesgo de infarto agudo de miocardio (HR: 1,10; IC 95%: 0,97 a 1,24), así como con la mortalidad por todas las causas (HR: 1,10; IC 95%: 1,00 a 1,20).

Lysne enfatizó que los resultados son de un estudio observacional y que los médicos no deberían cambiar lo que les dicen a sus pacientes basándose únicamente en los resultados.

"Cada vez hay más literatura que indica que el queso podría estar relacionado con una reducción del riesgo cardiovascular, pero aún se desconoce si se trata de un efecto causal o si el queso es un marcador de un nivel socioeconómico más alto y un estilo de vida más saludable en general", dijo.

"Me gustaría que los estudios futuros evaluaran los productos lácteos de forma individual, en lugar de colectiva. Si los datos sugieren que los diferentes productos lácteos tienen distintos efectos en la salud, esto debería integrarse a las recomendaciones dietéticas", añadió Lysne.

Lácteos: un grupo heterogéneo de alimentos

"Estos resultados realmente no son sorprendentes, porque hemos estado escuchando consejos sobre consumir leche baja en grasa, evitar la leche entera, etc., durante mucho tiempo, por lo que este estudio confirma lo que ya sabemos", dijo a Medscape Noticias Médicas el Dr. Qi Sun, Sc. D., profesor asociado en los departamentos de nutrición y epidemiología de Harvard T.H. Chan School of Public Health, en Boston, Estados Unidos.

Dr. Qi Sun

"Sin embargo, yo sería más específico sobre la leche y no veo ningún dato sobre el contenido de grasa de los diferentes tipos, sus datos solo muestran la asociación para la leche total. Me gustaría ver datos sobre la leche baja en grasa frente a la de alto contenido de grasa en relación con la enfermedad cardiaca", señaló el Dr. Sun.

"También indicaron en su conclusión que el queso se asoció con una disminución del riesgo de infarto de miocardio agudo, pero como muestra el hazard ratio, esta es una asociación no significativa", observó.

El Dr. Sun está de acuerdo con que los lácteos son un grupo heterogéneo de alimentos y que es mejor considerar cada tipo por separado con respecto a la salud cardiovascular.

"Por ejemplo, la crema espesa contiene toneladas de grasas saturadas, la mantequilla contiene muchas grasas saturadas. Luego está el yogur, que es un alimento fantástico y que también viene en variedades regulares, reducidas en grasas y bajas en grasas. Yo diría que es muy saludable y está asociado con un menor riesgo de enfermedad cardiaca y diabetes, por lo que es un buen tipo de lácteo. El yogur y los productos lácteos fermentados deberían ser beneficiosos, al menos más que la leche entera o la mantequilla. Creo que la mantequilla y la leche entera siguen siendo los principales productos lácteos que las personas deben evitar para reducir el riesgo de enfermedad cardiovascular", finalizó.

Lysne, M. Sc., y el Dr. Sun han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.

Para más contenido suscríbase a nuestros boletines y siga a Medscape en Facebook, Twitter, Instagram y YouTube.

Contenido relacionado

Comentario

3090D553-9492-4563-8681-AD288FA52ACE
Los comentarios están sujetos a moderación. Por favor, consulte los Términos de Uso del foro

procesando....