Los desenlaces de la COVID-19 son peores en pacientes con gota, sobre todo para las mujeres

Lorraine L. Janeczko

Conflictos de interés

1 de noviembre de 2022

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Los investigadores señalaron que las personas con gota, especialmente las mujeres, parecen tener más riesgo de desenlaces desfavorables, incluidas la hospitalización y la muerte, independientemente del antecedente de vacunación contra la COVID-19.[1]

"Descubrimos que los riesgos de infección por el SARS-CoV-2, de hospitalización a los 30 días y de muerte a los 30 días en individuos con gota eran más altos que los de la población general, independientemente del estado de vacunación", escribieron el autor principal del estudio, Dr. Dongxing Xie, Ph. D., del Hospital Xiangya, de la Universidad Central del Sur, Changsha, China, y sus colaboradores, en su estudio de una población extensa.[1] "Este hallazgo informa a los individuos con gota, especialmente a las mujeres, que deben considerarse medidas adicionales, incluso después de la vacunación, para mitigar el riesgo de infección por el SARS-CoV-2 y sus graves secuelas".

Los autores afirmaron que las personas con gota, la artritis inflamatoria más común, suelen padecer otras afecciones que se relacionan con más riesgo de infección por el SARS-CoV-2 y también con desenlaces desfavorables, como son obesidad, enfermedades cardiovasculares y nefropatía crónica. La elevación del ácido úrico en suero puede contribuir a la inflamación y a las posibles complicaciones de la COVID-19, pero a diferencia de enfermedades como el lupus y la artritis reumatoide, se sabe poco sobre el riesgo de infección por el SARS-CoV-2 en los pacientes con gota.

Como se informó en Arthritis & Rheumatology, el Dr. Xie y su equipo de investigación utilizaron The Health Improvement Network ([THIN], ahora llamada IQVIA Medical Research Database), un repositorio de trastornos médicos, datos demográficos y otros detalles de alrededor de 17 millones de personas de Reino Unido, para estimar el riesgo de infección por el SARS-CoV-2, hospitalización y muerte en individuos con gota. Compararon esos resultados con los de las personas sin gota y compararon los resultados de los participantes vacunados con los no vacunados.

Desde diciembre de 2020 hasta octubre de 2021, los investigadores investigaron el riesgo de infección por el SARS-CoV-2 en personas vacunadas de entre 18 y 90 años que tenían gota y fueron hospitalizadas en los 30 días posteriores al diagnóstico de la infección o que murieron en los 30 días posteriores al diagnóstico. Compararon estos resultados con los de las personas de la población general sin gota después de la vacunación contra COVID-19. También compararon el riesgo de infección por el SARS-CoV-2 y sus desenlaces graves en individuos con gota y en personas no vacunadas de la población general.

Ponderaron estas comparaciones en función de edad, sexo, índice de masa corporal, puntuación del índice de privación socioeconómica, región y número de pruebas COVID-19 previas en un modelo. En un modelo más ajustado también se ponderaron las comparaciones en función de los factores de estilo de vida, las comorbilidades, los medicamentos y la utilización de servicios de salud.

La cohorte vacunada estaba formada por 54.576 personas con gota y 1'336.377 sin gota de la población general. La cohorte no vacunada incluía 61.111 individuos con gota y 1'697.168 individuos sin gota de la población general.

Las mujeres tienen más probabilidades de ser hospitalizadas y morir

El riesgo de infección en la cohorte vacunada fue significativamente mayor en las personas con gota que en las que no tenían gota en la población general, especialmente en el caso de los hombres, que presentaron hazard ratios (HR) que fluctuaban entre 1,22 con una puntuación de exposición totalmente ajustada y 1,30 con una puntuación parcialmente ajustada, pero esto no se observó en las mujeres. La incidencia global de la infección en personas ya vacunadas por cada 1.000 meses-persona para estos grupos fue de 4,68 con gota frente a 3,76 sin gota.

Los investigadores mostraron un patrón similar de una mayor tasa de hospitalizaciones para las personas con gota frente a las que no la padecen (0,42/1.000 meses-persona frente a 0,28); en este caso, las mujeres presentaban mayores riesgos que los hombres, con hazard ratios para las mujeres que fluctuaban entre 1,55 con una puntuación de exposición totalmente ajustada y 1,91 con una puntuación parcialmente ajustada, en comparación con 1,22 y 1,43 para los hombres, respectivamente.

Las personas con gota tuvieron una mortalidad significativamente mayor que las que no la padecían (0,06/1.000 meses-persona frente a 0,04), pero el riesgo de muerte solo fue mayor para las mujeres, con un hazard ratio calculado de 2,23 en las puntuaciones de exposición totalmente ajustadas y de 3,01 en las parcialmente ajustadas.

Estas mismas comparaciones en la cohorte no vacunada fueron todas en la misma dirección que las de la cohorte vacunada, pero mostraron tasas más altas de infección (8,69/1.000 meses-persona frente a 6,89), hospitalización (2,57/1.000 meses-persona frente a 1,71) y muerte (0,65/1.000 meses-persona frente a 0,53). En la cohorte no vacunada se observaron vínculos similares, específicos del sexo, entre la gota y los riesgos de infección por el SARS-CoV-2, hospitalización y muerte.

Los pacientes con gota y COVID-19 necesitan una estrecha vigilancia

Cuatro expertos que no participaron en el estudio exhortaron a prestar más atención a las necesidades de los pacientes con gota.

La Dra. Pamela B. Davis, Ph. D., profesora de investigación de la Case Western Reserve University, en Cleveland, Estados Unidos, apuntó: "Este estudio llama la atención sobre otro grupo potencialmente vulnerable que los médicos deben vigilar de cerca si se infecta con el SARS-CoV-2.

Dra. Pamela Davis

"No está claro por qué las mujeres con gota son más vulnerables, pero había menos mujeres que hombres en la cohorte con gota y los intervalos de confianza para los resultados en las mujeres eran, en general, mayores", observó.

"Los autores señalan que las mujeres con gota tienden a ser mayores y a tener más comorbilidades que los hombres con gota", añadió la Dra. Davis. "El exceso de riesgo disminuye cuando el modelo se ajusta completamente por comorbilidades, como la obesidad, la hipertensión o las enfermedades cardiacas, lo que indica que los antecedentes ya conocidos de la gravedad de la infección explican gran parte del exceso de riesgo".

El Dr. Kevin D. Deane, Ph. D., profesor asociado de medicina y presidente de la cátedra de investigación reumatológica del Campus Médico Anschutz de la University of Colorado, en Aurora, Estados Unidos, aconsejó a los médicos que tuvieran en cuenta otras afecciones relacionadas con un mayor riesgo de padecer COVID-19 grave, como la edad avanzada, los problemas cardiacos, pulmonares o renales y las enfermedades autoinmunitarias.

Dr. Kevin Deane

"Será interesante saber si el tratamiento de la gota conduce a una mejora de los desenlaces de la COVID-19", comentó.

"Yo sería muy cauteloso sobre el hallazgo de que no hubo una diferencia en los resultados en los individuos con gota en función del antecedente de vacunación", advirtió, instando a los médicos a "seguir recomendando firmemente las vacunas de acuerdo con las guías".

La Dra. Sarah E. Waldman, profesora clínica asociada de enfermedades infecciosas en la UC Davis Health, en Sacramento, Estados Unidos, calificó el estudio de interesante pero no sorprendente.

Dra. Sarah Waldman

"La razón del mayor riesgo de infección por el SARS-2-CoV en enfermos de gota puede tener que ver con su estado inflamatorio subyacente. Es necesario realizar más investigaciones sobre este tema".

"Los estudios retrospectivos de cohortes basados en la población pueden ser difíciles de interpretar debido a los sesgos", añadió. Las asociaciones identificadas en este tipo de estudios no determinan la causalidad.

"Como señalaron los investigadores, quienes padecen gota tienden a tener comorbilidades adicionales, así como una edad avanzada", dijo. "También es posible que busquen atención médica más a menudo y que se sometan a pruebas de detección del SARS-CoV-2 con más frecuencia".

La Dra. Waldman aconsejó a los médicos que asesoren a los pacientes con gota sobre su posible mayor riesgo de infección y sobre las formas en que pueden protegerse, incluida la vacuna contra COVID-19.

Dra. Thanda Aung

La Dra. Thanda Aung, M. Sc., reumatóloga y profesora clínica adjunta de medicina en la University of California, en Los Ángeles, Estados Unidos, indicó que es interesante que las mujeres con gota parezcan estar en mayor riesgo que los hombres para las complicaciones graves de COVID-19, pero que se necesita más investigación para explorar el vínculo.

"La fuerte asociación entre gota y COVID-19 podría implicar afecciones coexistentes como diabetes, hipertensión, enfermedades cardiovasculares y nefropatía crónica", añadió la Dra. Aung.

Estudios anteriores muestran la relación entre la gota y los desenlaces graves de la COVID-19

El autor principal, Dr. Kanon Jatuworapruk, Ph. D., de la Universidad de Thammasat en Pathumthani, Tailandia, y sus colaboradores investigaron las características y los desenlaces de las personas con gota que fueron hospitalizadas por COVID-19 entre marzo de 2020 y octubre de 2021, utilizando datos del registro de la Alianza Global de Reumatología COVID-19.

"Esta cohorte de personas con gota y COVID-19 que fueron hospitalizadas tenía altas frecuencias de apoyo ventilatorio y muerte", escribieron los autores en ACR Open Rheumatology.[2] "Esto parece indicar que los pacientes con gota que fueron hospitalizados por COVID-19 pueden estar en riesgo de desenlaces desfavorables, tal vez relacionados con los factores de riesgo conocidos para esos resultados, como la edad y las comorbilidades".

En su estudio, el promedio de edad de los 163 pacientes era de 63 años, y 85% eran hombres. La mayoría vivía en la región del Pacífico occidental y en Norteamérica, y 46% tenían dos o más comorbilidades, en su mayoría hipertensión, enfermedades cardiovasculares, diabetes, nefropatía crónica y obesidad. Los investigadores descubrieron que:

  • 68% de la cohorte necesitó oxígeno suplementario o apoyo ventilatorio durante la hospitalización.

  • 16% de las muertes estaban relacionadas con COVID-19, y 73% de las muertes ocurrieron en personas con dos o más comorbilidades.

La Dra. Ruth K. Topless, investigadora adjunta del Departamento de Bioquímica de la University of Otago, en Dunedin, Nueva Zelanda, es la autora principal de un estudio que ella y sus colaboradores están llevando a cabo utilizando los 459.837 participantes de la base de datos del UK Biobank, entre los que se encontraban 15.871 personas con gota, hasta el 6 de abril de 2021, para investigar si esa enfermedad era un factor de riesgo para el diagnóstico de COVID-19 y si está relacionada con la muerte por COVID-19.[3]

"La gota es un factor de riesgo de muerte relacionado con la COVID-19 en la cohorte del UK Biobank, con un mayor riesgo para las mujeres con gota, que estuvo determinado por factores independientes de las comorbilidades metabólicas de la gota", concluyeron los investigadores en The Lancet Rheumatology.

En su estudio, la gota estaba relacionada con el diagnóstico de COVID-19 (odds ratio [OR]: 1,20; intervalo de confianza de 95% [IC 95%]: 1,11 a 1,29) pero no con el riesgo de muerte relacionada con COVID-19 en el grupo de pacientes con COVID-19 (OR: 1,20; IC 95%: 0,96 a 1,51). En toda la cohorte, la gota se relacionó con la muerte relacionada con COVID-19 (OR: 1,29; IC 95%: 1,06 a 1,56); las mujeres con gota tenían un mayor riesgo de muerte relacionada con COVID-19 (OR: 1,98; IC 95%: 1,34 a 2,94), pero los hombres con gota no (OR: 1,16; IC 95%: 0,93 a 1,45). El riesgo de diagnóstico de COVID-19 fue significativo en el grupo no vacunado (OR: 1,21; IC 95%: 1,11 a 1,30) pero no en el grupo vacunado (OR: 1,09; IC 95%: 0,65 a 1,85).

Los autores del editorial se unen para recomendar más investigaciones relacionadas

En un comentario publicado en The Lancet Rheumatology sobre la investigación del UK Biobank y otras relacionadas, el Dr. Christoffer B. Nissen, del Hospital Universitario del Sur de Dinamarca en Sonderborg, y sus coautores calificaron el estudio de la Dra. Topless y sus colaboradores como "un análisis finamente realizado de los datos del UK Biobank que apoya la hipótesis de que la gota necesita atención en los pacientes con COVID-19".[4]

Se requieren más estudios para investigar hasta qué punto el diagnóstico de gota es un factor de riesgo de COVID-19 y si el tratamiento modifica el riesgo de una evolución grave de la enfermedad", comentaron. "Sin embargo, mientras tanto, los resultados de este estudio podrían tenerse en cuenta al estratificar el riesgo de los pacientes con gota en vista de las recomendaciones de vacunación y las intervenciones de tratamiento temprano".

Cada uno de los tres estudios contó con financiación mediante becas. Varios de los autores de los estudios manifestaron relaciones económicas con empresas farmacéuticas. Todos los expertos externos proporcionaron sus comentarios por correo electrónico y declararon no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.

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