Riesgo de meningioma tras la radioterapia craneal para el cáncer infantil

Megan Brooks

Conflictos de interés

26 de octubre de 2022

Los pacientes pediátricos que recibieron radioterapia craneal para tratar su cáncer presentaban más riesgo de desarrollar un meningioma, el tipo más común de tumor cerebral benigno, décadas después de haber estado expuestos, según un análisis reciente.[1]

Más concretamente, de los sobrevivientes de tumores malignos pediátricos expuestos a radiación craneal, los que recibieron dosis superiores a 24 Gy tenían una probabilidad más de 30 veces mayor de padecer un meningioma, y este riesgo seguía siendo significativamente elevado 30 años después de la exposición.

En general, los hallazgos indican que las meninges son extremadamente radiosensibles, especialmente en el caso de la población pediátrica expuesta a radioterapia antes de los 10 años, y apoyan los esfuerzos realizados desde hace tiempo para limitar la exposición a la radiación en el tejido sano, explicaron los autores.

Sin embargo, el Dr. Stanislav Lazarev, quien no participó en el estudio, advirtió que estos resultados no deberían alterar el hecho de que la población pediátrica reciba radioterapia que podría salvarle la vida.

Al Dr. Lazarev, oncólogo radioterapeuta de Mount Sinai en Nueva York, Estados Unidos, le preocupa que cuando un padre se entere de que la radiación multiplica por 30 el riesgo de presentar un meningioma renuncie a la radioterapia "y en unos meses o un par de años el cáncer reaparezca y el paciente muera de un cáncer muy susceptible de curarse con el enfoque de tratamiento altamente curable".

Además, este tipo de estudio puede establecer una correlación entre una exposición y un resultado, pero "correlación no equivale a causalidad y, en este caso, no hay forma de concluir de forma significativa que la radiación haya causado en efecto el desarrollo del meningioma", dijo el Dr. Lazarev.

El estudio fue publicado en versión electrónica a principios de este mes en JAMA Oncology.

El meningioma es la neoplasia más común después de la radioterapia craneal en sobrevivientes de cáncer infantil, pero hay incertidumbre sobre la magnitud de la asociación dosis-respuesta de la radiación y el papel que la edad en el momento de la exposición y la quimioterapia pueden desempeñar en el riesgo posterior de meningioma.

Para investigarlo, la Dra. Lene Veiga y sus colaboradores agruparon los datos de cuatro estudios intercalados de casos y controles de pacientes pediátricos tratados por sus primeros tumores malignos primarios entre 1942 y 2000.

En el análisis se incluyó a 273 sobrevivientes de cáncer infantil que desarrollaron un meningioma ulterior, equiparados con 738 sobrevivientes de cáncer infantil que no desarrollaron un meningioma.

Las exposiciones de interés fueron la dosis de radiación (Gy) en el lugar del meningioma y las dosis de quimioterapia acumuladas, incluidas las dosis de metotrexato intratecal y sistémico. El criterio de valoración principal fue el meningioma posterior, evaluado mediante odds ratio (OR) y excess odds ratio por gray (EOR/Gy).

Los tumores del sistema nervioso central (56%) y la leucemia (24,9%) fueron los tumores malignos primarios más frecuentes en los pacientes, mientras que los controles presentaban en su mayor parte cáncer de riñón (16,9%), leucemia (15,7%) y cáncer del sistema nervioso central (15%).

Una mayor proporción de casos que de controles recibieron radioterapia (96% frente a 69%), mientras que la quimioterapia fue menos frecuente en los casos que en los controles (50,9% frente a 65,9%). Sin embargo, una mayor proporción de casos que de controles recibieron metotrexato intratecal (24,5% frente a 14,9%) o sistémico (19,0% frente a 12,3%).

Los resultados mostraron que los sobrevivientes de tumores del sistema nervioso central tenían mayores probabilidades de padecer un meningioma ulterior que aquellos con otros tumores malignos primarios (OR: 2,89), mientras que los sobrevivientes de leucemia no tenían mayores probabilidades de padecer un meningioma (OR: 0,84).

Cualquier exposición a la radioterapia (OR: 11,02) y cualquier tratamiento con metotrexato (OR: 3,43) se asoció con probabilidades significativamente mayores de meningioma. El riesgo fue similar para el metotrexato sistémico (OR: 2,37) y el intratecal (OR: 2,90), pero no hubo indicios de una asociación dosis-respuesta o de interacción con la dosis de radiación.

No hubo asociaciones significativas para la quimioterapia en general, ni para los agentes alquilantes, las antraciclinas, los compuestos a base de platino y las epipodofilotoxinas, en particular.

Cabe hacer notar que el aumento de la dosis de radiación se relacionó con un mayor riesgo de meningioma (EOR/Gy: 1,44). En comparación con los sobrevivientes que no se expusieron a la radiación, los que recibieron dosis de 4 a 24 Gy tenían una probabilidad de meningioma aproximadamente 14 veces mayor y los que recibieron más de 24 Gy tenían una probabilidad de meningioma más de 30 veces mayor (OR: 33,66).

Los niños cuyas meninges fueron expuestas a la radiación antes de los 10 años también tenían un mayor riesgo de meningioma que los expuestos después (EOR/Gy: 2,20 frente a 0,57, respectivamente). Además, el riesgo asociado a la radiación siguió siendo significativamente elevado 30 años después de la exposición (EOR/Gy: 3,76).

Advertencias y notas precautorias

La Dra. Veiga señaló que, dada la naturaleza del estudio de casos y controles, los autores no pudieron estimar el riesgo absoluto de meningioma tras la radiación para el cáncer infantil.

Sin embargo, en estudios anteriores del US Childhood Cancer Survivors Study se ha calculado que los niños expuestos a cualquier tipo de radiación tienen una incidencia acumulada de meningioma de 0,3% a los 15 años del diagnóstico y los expuestos a radioterapia craneal tienen una incidencia acumulada de aproximadamente 6% a los 40 años.

En otras palabras, tres de cada 1.000 sobrevivientes de cáncer infantil expuestos a cualquier tipo de radiación desarrollarán un meningioma 15 años después del diagnóstico, y uno de cada 16 sobrevivientes de cáncer infantil expuestos a radiación craneal desarrollará un meningioma a los 40 años, aclaró la Dra. Veiga.

Sin embargo, "como estos pacientes pediátricos fueron tratados entre 1970 y 1986, estos resultados reflejan el riesgo absoluto de los pacientes tratados solo en el pasado", señaló la Dra. Veiga, de la División de Epidemiología y Genética del Cáncer, del National Cancer Institute, en Rockville, Estados Unidos. "Los avances en la tecnología de la radiación que permiten una administración más localizada de esta han ayudado a reducir las dosis a los tejidos sanos".

El Dr. Lazarev explicó que, aunque sin duda es "un importante problema de salud sobre el que siempre aconsejamos a los padres, sería un error decir que no se debe recibir el tratamiento curativo estándar para el cáncer infantil en un esfuerzo por reducir un riesgo, ya bajo, de desarrollar una enfermedad que probablemente no afecte de forma significativa la calidad de vida".

"Les digo a los padres de mis pacientes que no conocemos el riesgo absoluto, pero que está entre 1% y 2% por década de vida", dijo el Dr. Lazarev. Sin embargo, "el riesgo de daño si no se da el tratamiento es significativo y peligroso".

El Dr. Lazarev también advirtió que los estudios incluidos son bastante antiguos y falta información detallada sobre los tipos y lugares de radiación. También es posible que algunos pacientes hubieran presentado un meningioma independientemente de la radiación.

También es importante señalar que los meningiomas son los tumores cerebrales benignos más comunes y a menudo no requieren tratamiento, observó el Dr. Lazarev.

"El meningioma puede ser un hallazgo incidental que no causa síntomas y al que solo se le da seguimiento" e incluso si necesita tratamiento, este tipo de tumores es "altamente tratable y altamente curable".

Este estudio fue financiado por la División de Epidemiología y Genética del Cancer, parte del Programa Intramural del US National Cancer Institute (NCI). Los doctores Veiga y Lazarev han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.

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