Cada vez hay más evidencia de que los emolientes corporales no previenen el eccema en los lactantes en riesgo

Kate Johnson

Conflictos de interés

25 de octubre de 2022

MONTREAL, CAN. El uso diario de emolientes para todo el cuerpo, desde el nacimiento hasta el año de edad, en lactantes con alto riesgo de desarrollar dermatitis atópica no fue más eficaz para prevenir la afección que los consejos estándar para el cuidado de la piel por sí solos, según los resultados de 5 años del ensayo aleatorizado BEEP presentados en el Congreso Anual de la International Society of Atopic Dermatitis (ISAD) de 2022.[1]

"Hasta ahora, los datos científicos no parecen convincentes y me preocupan los posibles daños", comentó el investigador principal, Dr. Hywel C. Williams, D. Sc., del Centre of Evidence Based Dermatology de la University of Nottingham, en Nottingham, Reino Unido.

La tasa de dermatitis atópica a los dos años (el criterio de valoración principal del ensayo BEEP) no ha mostrado ya ningún beneficio de la crema Diprobase o del gel DoubleBase más el consejo estándar de cuidado de la piel frente a únicamente el consejo estándar de cuidados de la piel en 1.394 lactantes con alto riesgo de desarrollar dermatitis atópica.[2] "Se trata de niños nacidos de padres con un familiar de primer grado con eccema", explicó el Dr. Williams.

A los dos años, 23% del grupo asignado a emolientes, frente a 25% del grupo control, presentó eccema (relative risk ajustado: 0,95), y la tasa de infección cutánea clínica notificada por los padres aumentó estadísticamente (incidence rate ratio: 1,55). A pesar de estos resultados, el seguimiento del BEEP se amplió a 5 años para determinar si había un beneficio retardado de los emolientes, tanto en la prevención de la dermatitis atópica como en otros trastornos relacionados, explicó.

"La prevención es mucho más lógica que tratar con fármacos costosos a individuos con enfermedades graves que se presentan tras una larga cadena de procesos patológicos, y aunque no se pueda prevenir principalmente el eccema, incluso un pequeño cambio en la gravedad de la distribución hacia la izquierda tiene importantes implicaciones para la salud pública", añadió el Dr. Williams. "Y si se cree en la marcha atópica, si se pudiera prevenir el eccema, se podría prevenir la alergia alimentaria, el asma y la rinitis alérgica posteriores".

Los datos de la extensión se basaron en cuestionarios a los tres, cuatro y cinco años que documentaban los informes de los padres sobre el eccema diagnosticado por el médico y la gravedad del eccema, las sibilancias, la rinitis alérgica, los síntomas de alergia alimentaria y el diagnóstico clínico, así como los diagnósticos clínicos de asma o rinitis alérgica a los cinco años. Alrededor de 70% de los padres rellenaron los cuestionarios en cada punto temporal y no se observaron diferencias significativas a los cinco años en cuanto al diagnóstico clínico de eccema (31% en el grupo asignado a emolientes frente a 28% de los controles), el diagnóstico clínico de alergia alimentaria (15% frente a 14%, respectivamente) u otros resultados.

"Es una hipótesis encantadora, pero ¿utilizamos los emolientes equivocados o empezamos demasiado tarde? ¿O deberíamos empezar a afrontar la posibilidad de que tal vez los emolientes realmente no prevengan el eccema?", comentó el Dr. Williams, añadiendo que no recomienda el uso de emolientes para la prevención de la dermatitis atópica.

"Se necesita más investigación", coincidió el Dr. Eric Simpson, profesor de dermatología de la Oregon Health & Science University de Portland, Estados Unidos, cuyo ensayo CASCADE de prevención primaria de la dermatitis atópica se espera que arroje más luz sobre el papel de los emolientes en un futuro próximo.[3] "Y no podemos ignorar otro ensayo controlado aleatorizado que se hizo muy bien... y que mostró un efecto positivo", añadió, refiriéndose al pequeño ensayo STOP-AD, unicéntrico, que se dio a conocer recientemente.[4]

"Siempre tenemos la esperanza y desde el punto de vista científico es increíblemente frustrante que nada de esto se haya confirmado", dijo a Medscape Noticias Médicas el Dr. Aaron Drucker, dermatólogo del Women's College Hospital y profesor asociado de la University of Toronto, en Toronto, Canadá. "Es una noción muy atractiva que los emolientes en las primeras etapas de la vida mejoren la barrera de la piel y luego disminuyan la probabilidad de contraer eccema. Es estupendo que el Dr. Simpson vaya a publicar pronto un nuevo estudio a gran escala, de modo que tendremos otra pieza de este rompecabezas".

El Dr. Drucker agregó que, aunque parezca sencillo, hay muchos matices en la cuestión de los emolientes y la protección de la barrera cutánea: "¿Cuál es la población en la que hay que utilizar los emolientes? ¿Qué tipo de emoliente? ¿Con qué frecuencia y dónde? Todas estas cosas pueden influir en los posibles resultados de un ensayo. Ahí es donde todavía hay esperanza. Creo que la esperanza se desvanece cada vez más a medida que se acumula más evidencia".

Si bien actualmente no hay suficiente evidencia para recomendar los emolientes para la prevención de la dermatitis atópica, tampoco hay suficiente evidencia de que sean perjudiciales, "no es nada que debamos temer", aconsejó el Dr. Drucker.

Los doctores Williams y Drucker han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.

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