CASO CLÍNICO

Pesadillas y malas notas en un niño de tercer grado alérgico a los gatos

Dra. Bettina Bernstein

Conflictos de interés

20 de octubre de 2022

Nota de la editora:

La serie de Casos clínicos presenta enfermedades difíciles de diagnosticar, algunas de las cuales la mayoría de los médicos verá con poca frecuencia, pero que es importante reconocer con precisión. También se presentan casos de interés para los clínicos con datos clave para identificar en el examen físico y abordaje diagnóstico. Ponga a prueba sus habilidades diagnósticas y terapéuticas con este caso clínico y las preguntas correspondientes. Si tiene algún caso clínico que le gustaría proponer para esta sección, por favor póngase en contacto con nosotros.

Historia clínica

La madre de un niño de 9 años informa de que su hijo "no puede respirar". Tiene antecedente de asma desencadenada por resfriados y alergias a la caspa de gato y al polen de 5 años de evolución, que responde a albuterol inhalado y a propionato de fluticasona. Cuando el paciente tenía 5 años acudió al Servicio de Urgencias por una crisis de asma aguda desencadenada por un resfriado. A los 8 años comenzó el tratamiento preventivo con fluticasona, con una buena respuesta. No ha tenido intervenciones quirúrgicas ni hospitalizaciones nocturnas.

El niño es un varón delgado que se identifica como cisgénero. Su madre dice que pesó 3,49 kg al nacer y que el embarazo fue a término y sin incidentes, con un parto vaginal. Balbuceaba a los dos meses, se sentaba a los seis, caminaba al año, tenía control de esfínteres y decía frases de tres palabras a los 2,5 años y era capaz de montar en bicicleta a los 6 años. Comenzó preescolar a los 3 años y el jardín de niños a los 6 y está académicamente en el nivel de tercer grado. El paciente vive con sus padres biológicos, que están casados y una hermana de 6 años en un entorno urbano no muy lejos de un aeropuerto.

Ni el paciente ni sus cuidadores refieren algún acontecimiento traumático, como abusos de cualquier tipo, negligencia, presenciar violencia doméstica o comunitaria, o pérdidas repentinas. El único factor de estrés fue la pandemia de COVID-19, que actualmente no preocupa al paciente. Los últimos dos años fueron difíciles para la familia debido a la pandemia pero no conocen a nadie que haya fallecido a causa de la infección; no han tenido problemas económicos y el paciente asistió a la escuela virtualmente durante 18 meses, tiempo en el que jugó en línea y utilizó aplicaciones de videochat con sus amigos.

En los últimos 6 meses ha asistido con regularidad a clases presenciales. Su profesor no ha tenido ninguna preocupación seria en cuanto a su comportamiento; sin embargo, cuando la escuela era virtual su madre notó que el niño era ocasionalmente tímido y respondía a las preguntas solo si el profesor se dirigía a él. Su madre añade que siempre ha sido tranquilo, es capaz de hacer uno o dos amigos íntimos y se lleva bien con los demás, pero en una situación social más amplia tiende a hablar con la gente que conoce y no se mezcla con nadie ajeno. El paciente cuenta que últimamente sus notas han bajado y sospecha que puede ser por la clase de español. Parte de sus notas se basa en presentarse en español a un estudiante desconocido, y dice que no le gusta hablar con gente que no conoce bien. Afirma que esas interacciones le resultan estresantes.

El paciente también dice que de vez en cuando despierta en medio de la noche sin motivo alguno y se asusta y siente que no puede respirar. Tiene pesadillas en las que sus padres están en el hospital y él está solo. A veces se arrastra hasta la cama de sus padres o de su hermana y consigue dormirse. La noche anterior a un examen importante en la escuela también tiene dificultades para conciliar el sueño. Le preocupa no sacar buenas notas y decepcionar a sus padres.

Cuando se le pregunta más sobre su ansiedad, el paciente dice que también tiene "esa sensación" durante el recreo, que describe como "una opresión" en el pecho. Ha utilizado su inhalador para el asma, pero no parece tener ningún efecto. A veces siente aún más opresión después de usar el inhalador y su corazón late rápidamente, lo que aumenta su sensación de falta de aire. Estos periodos de opresión duran aproximadamente 10 minutos. En esos momentos acude a la enfermería del colegio. Se siente ligeramente mejor después de estar sentado un rato y puede volver a la clase, pero echa de menos jugar con sus amigos en el recreo. Cuando se le pregunta por otras situaciones que puedan causarle ansiedad comenta que está ligeramente preocupado por una próxima obra de teatro del colegio. Sin embargo, las sensaciones de opresión suelen aparecer de improviso.

Comentario

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