Los problemas sexuales son comunes para los pacientes con trastornos gastrointestinales, pero los médicos a menudo evitan el tema

Becky McCall

Conflictos de interés

12 de octubre de 2022

VIENA, AUT. La disfunción sexual en pacientes con trastornos gastrointestinales está mal manejada: la falta de educación médica, las limitaciones de tiempo y la vergüenza impiden discusiones constructivas para mejorar la atención y la calidad de vida del paciente, según una nueva encuesta.[1]

En general, 71% de los gastroenterólogos no preguntan a sus pacientes sobre la disfunción sexual, según la encuesta.

"Si bien los pacientes con trastornos gastrointestinales a menudo experimentan disfunción sexual, las discusiones sobre el tema no son habituales en la atención gastroenterológica", informó el Dr. Marco Romano, de la Università degli Studi della Campania "Luigi Vanvitelli" (UNICAMPANIA) en Nápoles, Italia.

El Dr. Romano presentó los hallazgos de la encuesta en el Congreso United European Gastroenterology (UEG) Week 2022. 

La investigación muestra no solo la clara necesidad de una mejor conciencia, sino también la necesidad de generar confianza en los gastroenterólogos para abordar la disfunción sexual con sus pacientes, agregó el Dr. Romano.

"La mayoría sintió que la educación sexual en medicina y la mejora de las habilidades de comunicación dentro del contexto de su formación de residencia podrían ser importantes para aumentar la conciencia sobre la disfunción sexual, superar las barreras y mejorar la atención y la calidad de vida de sus pacientes", informó el Dr. Romano. "Esto conducirá a un rápido diagnóstico y tratamiento de cualquier problema sexual".

Preguntar respetuosamente al paciente si su trastorno gastrointestinal interfiere con sus relaciones íntimas "a menudo se considera un alivio para los pacientes que descubren que el problema gastrointestinal y la disfunción sexual están interrelacionados", añadió.

Los resultados

La encuesta era necesaria porque nunca se había evaluado la pregunta de si los gastroenterólogos realizan un interrogatorio clínico sobre los problemas sexuales de sus pacientes, indicó el Dr. Romano.

Los investigadores enviaron una encuesta transversal anónima en línea a los miembros de laSocietà Italiana di Endoscopia Digestiva. El cuestionario, diseñado e informado por una revisión de la literatura, constaba de 29 preguntas únicas de opción múltiple y abiertas.

Se devolvieron un total de 426 encuestas, 335 de gastroenterólogos experimentados y 91 de residentes (menos experimentados). De todos los encuestados, 54,7% eran hombres y 45,3% mujeres.

Aunque la mayoría de los gastroenterólogos no preguntan a sus pacientes sobre la disfunción sexual, la mayoría quiere aprender a manejar el problema, según la encuesta. De los encuestados, 80% está de acuerdo en que sería útil que los gastroenterólogos asistieran a cursos dedicados a trastornos de la disfunción sexual.

Solo 4% de los pacientes informan (inician un diálogo) el problema, encontró la encuesta. Entre las mujeres de 40 a 50 años, la queja más común reportada fue la dispareunia (dolor durante el coito). En los hombres, las quejas más frecuentes reportadas fueron en el grupo de edad de más de 40 años, con 75% reportando disfunción eréctil y 45% reportando pérdida de libido.

Los trastornos gastrointestinales más comunes asociados con la disfunción sexual son las enfermedades intestinales inflamatorias (37% de los casos), las enfermedades crónicas del hígado (28%) y el síndrome del intestino irritable (26%), según las respuestas.

La encuesta preguntó si los médicos sentían que los medicamentos desempeñaban un papel en la disfunción sexual de los pacientes. Casi 15% de los encuestados dijo que los agentes procinéticos estaban involucrados y 18% pensó que los inhibidores de la bomba de protones afectaban la función sexual. Ambas clases de fármacos se consideran responsables de los trastornos sexuales.

Pocos gastroenterólogos recetan inhibidores de la fosfodiesterasa de tipo 5 (PDE5i), por ejemplo, sildenafil, para tratar la disfunción sexual, encontró la encuesta. Aproximadamente 90% de los encuestados dijeron que nunca recetaron esta clase de medicamentos, preferían derivar a los pacientes a un andrólogo. De los que prescriben inhibidores de la fosfodiesterasa de tipo 5, lo hicieron significativamente menos los residentes que los gastroenterólogos experimentados (1,1% frente a 8,8%, respectivamente; p = 0,01).

Finalmente, las principales razones por las que los gastroenterólogos no discuten la disfunción sexual son la falta de conocimiento (80%), la experiencia insuficiente (58%), el tiempo (44%) y la vergüenza (30%).

La experiencia en la práctica importa

Hubo algunas diferencias entre los encuestados del grupo experimentado frente a los residentes. Había más hombres en el grupo experimentado en comparación con los residentes (57,6% frente a 44%, respectivamente); la edad media fue de 47 años frente a 29 años, respectivamente; y 71% tenía cinco o más años de experiencia en el grupo de gastroenterólogos experimentados, mientras que 78% tenía de uno a cinco años de experiencia entre los residentes.

La encuesta encontró que más residentes que gastroenterólogos experimentados "nunca discutieron la disfunción sexual" (38,5% frente a 21,3%, respectivamente; p = 0,001) y que más residentes que gastroenterólogos experimentados informaron que "los pacientes no relacionaron su disfunción sexual con la terapia prescrita (47,8% frente a 32,5%, respectivamente; p = 0,007).

Los dos grupos también variaron con respecto al papel de los medicamentos recetados en la disfunción sexual. Más gastroenterólogos experimentados que residentes consideraron que los inhibidores de la bomba de protones (5,8% frente a 0%, respectivamente; p = 0,018) o los procinéticos (19,8% frente a 9,5%, respectivamente; p = 0,028) podrían ser responsables de algún grado de disfunción sexual.

Más residentes que médicos experimentados sintieron que otros fármacos (no gastroenterológicos) podrían contribuir a la disfunción sexual de sus pacientes (57,1% frente a 44,7%, respectivamente; p = 0,043).

El Dr. Romano informó que menos residentes que gastroenterólogos experimentados derivaron a pacientes masculinos con disfunción sexual a un andrólogo (frecuentemente/siempre: 28,1% frente a 44,4%, respectivamente; p = 0,004). Sin embargo, más residentes que gastroenterólogos experimentados no estuvieron de acuerdo con que discutir la disfunción sexual con los pacientes solo atañe a los especialistas (andrólogos y ginecólogos; 83,5% frente a 71,2%, respectivamente; p = 0,018).

Hora de dar un paso adelante

La Dra. Asma Fikree, Ph. D., del Royal London Hospital, Barts Health NHS Trust, en Londres, Reino Unido, moderó la sesión. La encuesta destacó que preguntar a los pacientes sobre la disfunción sexual es un área de mejora para los gastroenterólogos, indicó.

"Puede que lo hagamos con los hombres y les preguntemos sobre la disfunción eréctil, pero somos muy deficientes al preguntar a las mujeres", anotó la Dra. Fikree.

Los pros y los contras de los diferentes fármacos deben discutirse con los pacientes, dijo.

Los gastroenterólogos deben hacer un mejor trabajo al considerar cómo los fármacos pueden conducir a la disfunción sexual e interferir con la calidad de vida, y la capacitación ayudaría, agregó.

"Es posible que a algunos pacientes no les moleste mucho la disfunción sexual, pero otros podrían considerarla muy importante", señaló la Dra. Fikree. "Deberíamos considerar esto como parte de su tratamiento y atención".

El Dr. Romano y la Dra. Fikree han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.

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