CASO CLÍNICO

Deportista universitaria de 22 años con cambios de humor descontrolados

Dra. Claudia L. Reardon

Conflictos de interés

23 de noviembre de 2022

En Estados Unidos y Europa la prevalencia del trastorno ciclotímico a lo largo de la vida se sitúa entre 0,4% y 2,5%, sin aparentes diferencias de sexo.[2,3] El inicio del trastorno suele producirse en la adolescencia o en los primeros años de la edad adulta, como ocurrió en esta paciente. La probabilidad de que un paciente con trastorno ciclotímico desarrolle posteriormente un trastorno bipolar I o bipolar II es de 15% a 50%.[3] Por tanto, el estado de los episodios del estado de ánimo en esta paciente debe monitorearse con regularidad y no se debe asumir que es invariable. El diagnóstico de un trastorno de la personalidad solo se puede establecer cuando la persona tiene 18 años o más. Aunque los rasgos pueden estar presentes antes, a efectos del diagnóstico, se considera que la personalidad está formada solo a partir de los 18 años.

Puede existir un riesgo genético o familiar de trastorno ciclotímico en familiares de personas con trastorno bipolar I. Sobre la base de la descripción de los antecedentes familiares de esta paciente, es posible que su padre haya tenido un episodio maniaco previo, lo que podría calificar para un diagnóstico de trastorno bipolar I si el episodio no se explica por otros factores patológicos o de consumo de sustancias. Si tiene un trastorno bipolar I, eso puede implicar una predisposición al trastorno ciclotímico en esta paciente.

Otras consideraciones diagnósticas para esta paciente podrían incluir los siguientes trastornos:

Los trastornos bipolares inducidos por sustancias/fármacos y los trastornos afines se distinguen del trastorno ciclotímico por el criterio de que una sustancia/fármaco (especialmente estimulantes) tiene una relación causal con los síntomas del estado de ánimo.[] 1 ] Se espera que los frecuentes cambios de humor se resuelvan tras el cese del consumo de sustancias/fármacos.

Los deportistas de alto nivel corren cierto riesgo de abusar de sustancias, incluidos los estimulantes y los esteroides anabolizantes andrógenos, para mejorar su rendimiento; estas sustancias pueden contribuir a los cambios de humor que pueden parecerse a la enfermedad del espectro bipolar.[] 4 ] En este caso la paciente negó haber consumido drogas ilícitas o haber abusado de fármacos prescritos y los resultados de su análisis toxicológico de orina fueron tranquilizadores. Consume una buena cantidad de cafeína, pero no hasta el punto de que pueda causar los síntomas episódicos de su estado de ánimo.

En el trastorno bipolar debido a otra afección médica, los hallazgos de los antecedentes, la exploración física o los estudios de laboratorio indicarían una causa médica general de los síntomas del estado de ánimo. La disfunción tiroidea y las lesiones cerebrales traumáticas (como la conmoción cerebral relacionada con el deporte) son dos de esas posibles causas. En este caso no hay pruebas de que estas afecciones causen los síntomas.

El trastorno límite de la personalidad se asocia a cambios breves y recurrentes del estado de ánimo. Sin embargo, las personas con este trastorno tienden a presentar inestabilidad del estado de ánimo consistente en irritabilidad, ansiedad y tristeza y no elación, euforia o aumento de energía.

Los trastornos de la conducta alimentaria son desproporcionadamente frecuentes en los deportistas. Además no es raro que el exceso de ejercicio forme parte de estos trastornos, especialmente en los atletas.[5] Aunque debería realizarse la detección de un trastorno de la conducta alimentaria en esta paciente, este trastorno no explicaría sus episodios afectivos.

Su índice de masa corporal, los resultados de laboratorio y los signos vitales son normales (excepto por una bradicardia muy leve, que no es poco común en los atletas); estos hallazgos tranquilizan, aunque no descartan todos los trastornos de la conducta alimentaria. Es interesante que mientras experimenta síntomas hipomaniacos, esta paciente hace ejercicio en exceso en una medida mucho mayor que su nivel de ejercicio elevado de base. Esto puede explicar su antecedente de múltiples lesiones por sobreuso y la evidencia actual de dolor en las espinillas. La figura 2 es un ejemplo de una fractura por esfuerzo de la tibia que puede presentarse debido al exceso de ejercicio.

Figura 2.

El ejercicio excesivo puede ocurrir en el trastorno bipolar, especialmente durante los episodios de hipomanía o manía, tal vez como un escape funcional del exceso de energía, como parte de un aumento general de la actividad dirigida a objetivos o incluso consciente o inconscientemente para perpetuar el estado de ánimo hipomaniaco/maniaco elevado. Muchas cosas que tienen propiedades antidepresivas, incluyendo el ejercicio y los fármacos antidepresivos, pueden servir para incitar o intensificar un estado de ánimo maniaco.[4]

Esta paciente mencionó que siente un estado de ansiedad de base en las raras ocasiones en que no experimenta síntomas hipomaniacos o depresivos. Es necesario un adicional interrogatorio clínico para determinar si estos síntomas persisten de forma que cumplan los criterios de un trastorno de ansiedad coexistente. En la viñeta no se da suficiente información para determinar esto en este momento.

Comentario

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