CASO CLÍNICO

 Bebedor de café con disnea repentina y taquicardia

Dra. Lemi Luu

Conflictos de interés

5 de septiembre de 2022

La valoración diagnóstica de la fibrilación auricular incluye una anamnesis y una exploración física minuciosas, estudios de laboratorio (que incluye biometría hemática, pruebas de electrólitos séricos, análisis toxicológicos y pruebas de la función tiroidea), electrocardiograma, radiografías de tórax y ecocardiografía. Los antecedentes del paciente deben incluir momento de inicio, frecuencia de los episodios, cualquier síntoma asociado y cualquier antecedente de tratamiento de la fibrilación auricular. Los estudios de laboratorio pueden ser útiles para determinar las posibles causas de la fibrilación auricular. El recuento de leucocitos puede ayudar a encontrar una infección subyacente y la concentración de hemoglobina puede demostrar la existencia de anemia. Los valores de electrólitos, como el magnesio y el potasio, pueden ser anormales, y un valor elevado de creatinina puede indicar insuficiencia renal.

Algunas drogas ilícitas pueden provocar taquicardia; por lo tanto, puede ser útil un examen toxicológico cuando proceda.

El hipertiroidismo puede predisponer a los pacientes a la fibrilación auricular. Por este motivo, se justifica una evaluación de la función tiroidea con determinación del nivel de hormona estimulante de la tiroides.

La fibrilación auricular puede diagnosticarse cuando el electrocardiograma muestra un ritmo irregular sin ondas P. Además, se debe examinar al paciente en busca de cualquier signo de hipertrofia ventricular izquierda, bloqueos de rama y bloqueos del nodo auriculoventricular, así como datos de isquemia cardiaca o infarto de miocardio previo. Las radiografías de tórax pueden ser útiles para evaluar la silueta cardiaca en busca de cardiomegalia y los campos pulmonares y la vasculatura en busca de datos de enfermedades pulmonares o edema pulmonar.

Debe obtenerse un ecocardiograma transtorácico para identificar el tamaño y el movimiento de las aurículas, los ventrículos y las válvulas cardiacas y puede revelar una enfermedad pericárdica. La ecocardiografía transesofágica es más sensible que la ecocardiografía transtorácica para diagnosticar un trombo en la aurícula izquierda o en la orejuela izquierda.

El control de la frecuencia es importante en los pacientes que presentan una fibrilación auricular rápida de más de 72 horas de duración y se recomiendan los betabloqueantes (metoprolol) o los antagonistas del calcio (diltiazem) en los pacientes que no tienen una vía accesoria. Digoxina y amiodarona son los fármacos de elección para controlar la fibrilación auricular rápida en caso de insuficiencia ventricular izquierda y sin vía accesoria; sin embargo, la digitalización con digoxina debe efectuarse durante un lapso de 24 horas.

Se recomienda también el tratamiento anticoagulante para la mayoría de los pacientes con fibrilación auricular con el fin de ayudar a reducir el riesgo de ictus. Las puntuaciones CHADS2 y CHA2DS2-VASc pueden ayudar a determinar el riesgo y a tomar decisiones sobre el tratamiento anticoagulante. En estas puntuaciones se utilizan componentes como edad, sexo y afecciones asociadas, como hipertensión, insuficiencia cardiaca congestiva, diabetes, enfermedades vasculares o un ictus previo.

La anticoagulación suele llevarse a cabo con warfarina (dosificada para mantener un cociente internacional normalizado de 2 a 3) o uno de los nuevos anticoagulantes orales, como dabigatrán, rivaroxabán o apixabán. En los pacientes que se consideran con bajo riesgo de tromboembolia o en los que tienen una contraindicación para el uso de warfarina o nuevos anticoagulantes orales, se puede administrar ácido acetilsalicílico.

El restablecimiento del ritmo sinusal puede lograrse con agentes farmacológicos o con cardioversión eléctrica externa sincronizada. La conversión se ha de realizar solo cuando el riesgo de tromboembolia es limitado, como en los pacientes con un inicio de los síntomas inferior a 72 horas antes de la presentación, en los que recibieron anticoagulación durante cuatro semanas o en los que la ecocardiografía transesofágica descarta un trombo en la aurícula izquierda o la orejuela izquierda. Para los pacientes con fibrilación auricular crónica sintomática, se utiliza la ablación con catéter (mediante el aislamiento de la vena pulmonar) para disminuir la carga.

Comentario

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