COMENTARIO

Incidencia política y formación médica

El blog de la estudiante de medicina

Rocío Guadalupe González González

Conflictos de interés

2 de septiembre de 2022

La formación médica, estructurada desde hace décadas como un sistema estrictamente jerárquico, dio poca apertura a los estudiantes para involucrarse activamente en la toma de decisiones acerca de sus espacios de formación. ¿El resultado? Un gremio estudiantil apático ante las problemáticas a las que siempre se ha enfrentado, pues hemos aprendido que nuestra labor solo se realiza a pesar de las problemáticas, sin buscar la manera de solucionarlas y eliminarlas del sistema de una vez por todas.

Más de una vez me dijeron que en la mesa no se habla de política, religión ni fútbol. Sin embargo, desde hace tiempo me he tomado el atrevimiento de sacar a la política de la lista de temas controversiales de los que por mucho tiempo hemos decidido no abordar en la mesa ni en la formación médica.

Tal vez el miedo al término viene del erróneo concepto de pensar que la política se relaciona exclusivamente al papel que cumplen organizaciones partidistas, funcionarios públicos e instituciones dentro de un sistema de gobierno, de los que comúnmente no tenemos la mejor de las percepciones.

Sin embargo, hablar de política va mucho más allá de quienes representan al gobierno local, estatal o nacional. De acuerdo con la Real Academia de la Lengua Española, entre otras acepciones, la política hace referencia a la "actividad del ciudadano cuando interviene en los asuntos públicos con su opinión, con su voto o de cualquier otro modo".

Tomando en consideración que la educación y la salud son ejes fundamentales de la formación médica y para el desarrollo de quienes atenderán en el futuro las necesidades de la población, en contextos tanto públicos como privados y que la forma y calidad en que este proceso ocurra impactará en el funcionamiento de nuestros sistemas de salud, ¿tendría sentido inferir que la formación médica debe ser política?

Y una vez más no uso el término "política" estrictamente en el sentido de involucrarse en el funcionamiento del gobierno, pero sí en el entendimiento de la responsabilidad que tenemos como médicos en formación de identificar las áreas de oportunidad de nuestros espacios formativos y de atención, así como de usar los recursos que tenemos para generar cambios positivos en ellos en favor de la comunidad.

Muchas veces la indiferencia nace del reconocimiento de la falta de recursos o plataformas para crear el cambio que buscamos, sin embargo, esto no debe ser un obstáculo, pues aunque es cierto que como estudiantes no siempre tenemos acceso a pilares para modificar aquello que está mal, siempre vamos a tener el recurso más importante de todos: la comunicación, que puede traducirse en iniciativas para el desarrollo de incidencia política, es decir, para convencer a quienes sí se encuentran en el contexto correcto para atender dichas necesidades.

Al final la incidencia política empieza en nosotros y en la necesidad de cambiar una realidad desfavorable. Desde lo que ocurre en el salón de clases hasta las problemáticas de amplio espectro en sistemas de salud a nivel nacional.

Generar incidencia política siempre implicará decidir dar un paso más allá de la apatía, de percatarnos que las situaciones negativas requieren un esfuerzo extra para buscarles solución. En el caso de los estudiantes de medicina, que trabajan con un material tan noble y delicado como lo es la salud, la intención de cambiar la realidad que se atraviesa, aunque eso implique cambiar el sistema que por décadas nos ha regido, comienza a ser imperativo.

La calidad de la formación de recursos humanos en salud tiene un impacto importantísimo en la calidad de la atención clínica que se brinda de forma profesional y si una currícula académica tiene áreas de oportunidad que requieren ser atendidas por los directivos de la facultad, ¿qué tanto estamos dispuestos como estudiantes a entablar comunicación y proponer soluciones que impulsen la actualización de los pilares académicos de nuestra educación médica?

Las condiciones en que médicos practicantes, internos y pasantes realizan sus actividades al interior de unidades clínicas y hospitalarias dejan mucho que desear sobre el trato y métodos de enseñanza de estas instituciones. ¿Cómo nos involucramos hacia negociar e impulsar acuerdos que beneficien nuestra línea de formación? ¿Será acaso que preferimos callar y dejar que lo que ocurrió antes ocurre ahora y quizá ocurra después, siga siendo parte del status quo?

No tenemos que militar dentro de un partido político para hacer política. Comencemos siendo observadores e identificando aquellas áreas donde nuestra visión estudiantil es necesaria para hacer un cambio. Demos el primer paso aceptando que la formación médica requiere de nuestra intervención para evolucionar (como lo hacen las sociedades) y con ello sus necesidades en materia de salud y atención; que no podemos seguir dejando el trabajo de definir políticas solo a aquellos que ostentan cargos de autoridad en nuestros contextos.

Al final todo es político y solo de nosotros dependerá si decidimos seguir postergando nuestra valiosa participación, si esperamos a que sean otros quienes tomen decisiones sobre nuestra realidad o hacemos propio el papel de la incidencia y a través de acciones diarias creamos el mundo en el que queremos vivir.

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