TENDENCIA CLÍNICA

Sustancias tóxicas persistentes

Ryan Syrek

Conflictos de interés

26 de agosto de 2022

Semanalmente identificamos un término de búsqueda frecuente, analizamos qué causó su popularidad y presentamos una infografía relacionada. Si tiene una sugerencia sobre cuál es la Tendencia Clínica destacada y por qué compártala con nosotros en Twitter o Facebook. 

Las sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroaquiladas (PFAS), conocidas comúnmente como sustancias tóxicas persistentes, se han relacionado con diversos problemas de salud, entre ellos, cáncer, trastornos de fertilidad y gestacionales, problemas de desarrollo en los niños, inmunodeficiencias y afecciones cardiacas. Aunque los fabricantes han empezado a eliminarlas, su presencia en el medio ambiente y en diversos productos sigue siendo preocupante. Recientes descubrimientos que esclarecen la naturaleza de su amenaza y dónde pueden encontrarse ahora han dado lugar a la Tendencia clínica de esta semana (ver infografía).

Las sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroaquiladas se han utilizado en diversos productos, desde los envases de alimentos hasta la ropa impermeable. Los investigadores han descubierto ahora una importante contaminación ambiental en la atmósfera, incluso en el agua de lluvia, la nieve, el suelo y hasta en la sangre humana. En los últimos 20 años, los países de todo el mundo han disminuido los límites recomendados para las sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroaquiladas en el agua y el suelo a medida que se han ido esclareciendo los efectos sobre la salud. En Estados Unidos, las recomendaciones para los niveles de ácido perfluorooctanoico (PFOA) se redujeron de 70 partes por trillón a 0,004 partes por trillón, un factor de 37,5 millones. Los investigadores descubrieron que los niveles de ácido perfluorooctanoico en el agua potable superan estas recomendaciones en todas las partes del mundo, incluso en algunas de las zonas más remotas, como la Antártida y la meseta tibetana. "Según las últimas guías de Estados Unidos sobre el ácido perfluorooctanoico en el agua potable, el agua de lluvia de todo el mundo se consideraría no apta para consumo", afirmó en un comunicado Ian Cousins, Ph. D., autor principal del estudio.

Entre los problemas de salud recientemente aclarados, un estudio reciente ha demostrado que la ingestión de estas sustancias tóxicas persistentes puede ser un factor de riesgo modificable para la aparición de hipertensión. En un amplio estudio prospectivo, los investigadores hallaron una asociación entre los niveles sanguíneos más altos de sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroaquiladas y un mayor riesgo de hipertensión en mujeres de mediana edad.

En el estudio se examinó la asociación entre las concentraciones séricas de sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroaquiladas y el riesgo de aparición de hipertensión en 1.058 mujeres inicialmente normotensas. Las mujeres en el tercil más alto de concentración global de sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroaquiladas tenían un riesgo 71% mayor de presentar hipertensión (hazard ratio ajustado [HRa]: 1,71; intervalo de confianza de 95% [IC 95%]: 1,15 a 2,54; p = 0,008 para la tendencia). Las mujeres que se encontraban en el tercil más alto de concentración sérica inicial de sulfonato de perfluorooctano (PFOS) tenían un riesgo 42% mayor de presentar hipertensión en comparación con las que se hallaban en el tercil más bajo (HRa: 1,42; IC 95%: 1,19 a 1,68; p = 0,01 para la tendencia). Los riesgos persistieron tras el ajuste por diversos factores, como raza, lugar de estudio, educación, tensiones económicas, hábito de fumar, consumo de alcohol, ingesta total de calorías y estado menopáusico.

La diabetes también es una preocupación para las mujeres en lo que respecta a las sustancias tóxicas persistentes. Una nueva investigación muestra que "dado que a 1,5 millones de estadounidenses se les diagnostica diabetes cada año en Estados Unidos, aproximadamente 370.000 nuevos casos anuales de diabetes en este país son atribuibles a la exposición a sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroaquiladas". Los resultados proceden de un estudio prospectivo de 1.237 mujeres, con una mediana de edad de 49,4 años. Durante el periodo de estudio, se observaron 102 nuevos casos de diabetes, lo que representa una tasa de 6 casos por 1.000 años-persona.

Tras el ajuste de los principales factores de confusión, las que se encontraban en el tercil más alto de exposición a una combinación de las siete sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroaquiladas tenían una probabilidad significativamente mayor de presentar diabetes que las que estaban en el tercil más bajo de exposición (hazard ratio [HR]: 2,62). Este riesgo fue mayor que el observado con las sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroaquiladas individuales (HR: 1,36 a 1,85), lo que indica un posible efecto aditivo o sinérgico de múltiples sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroaquiladas en el riesgo de diabetes.

La asociación entre la exposición combinada a las sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroaquiladas en el tercil más alto frente al más bajo fue similar al riesgo de presentar diabetes en quienes tenían sobrepeso (índice de masa corporal [IMC] de 25 a < 30) frente a los de peso normal (HR: 2,89) y mayor que el riesgo en los fumadores activos frente a los que nunca habían fumado (HR: 2,30).

En otro estudio reciente se descubrió que la exposición a las sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroaquiladas también puede ocasionar daños en el hígado y podría ser la causa del aumento de las tasas de esteatosis hepática no alcohólica. Los investigadores hallaron datos "coherentes" de hepatotoxicidad en estudios realizados en roedores, y la exposición a las sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroaquiladas se asoció con marcadores de la función hepática en estudios observacionales en humanos. La revisión incluyó 85 estudios en roedores y 24 estudios epidemiológicos, principalmente en personas de Estados Unidos. Los metanálisis de los estudios en humanos mostraron que los niveles más altos de alanina aminotransferasa estaban significativamente asociados con la exposición a ácido perfluorooctanoico, sulfonato de perfluorooctano y ácido perfluorononanoico (PFNA). La exposición a ácido perfluorooctanoico también se asoció con niveles más altos de aspartato aminotransferasa y gamma-glutamiltransferasa en humanos. Las asociaciones "positivas" y "convincentes" entre la exposición a las sustancias químicas de siempre y estos marcadores hepáticos parecen indicar que la exposición puede contribuir a la creciente epidemia de esteatosis hepática no alcohólica, de acuerdo con los investigadores.

La gran cantidad de evidencia que vincula a las sustancias tóxicas persistentes con efectos adversos para la salud sin duda impulsó cambios en la fabricación. Sin embargo, las consecuencias de su creación siguen siendo motivo de gran preocupación. A medida que más estudios aclaren los riesgos específicos, es probable que vuelva a aumentar el interés en ellas, como ha ocurrido esta semana.

Para más información sobre carcinógenos, lea aquí.

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