La dolorosa experiencia de un joven hasta su diagnóstico de viruela símica

Jackie Fortiér y KPCC/LAist

Conflictos de interés

11 de agosto de 2022

Dos días después de regresar de Nueva York a su hogar en California, Estados Unidos, a Kevin Kwong presentó una picazón muy intensa en las manos cuyo dolor lo despertaba. Pensó que era eccema.

"Todo empeoró rápidamente. Aparecieron más manchas en la cara y empezaron a salir fluidos. La erupción se extendió a mis codos, manos y tobillos", señaló el residente de Emeryville.

Después de seis citas virtuales con médicos y enfermeras, una llamada a una línea de atención de enfermería, una visita a una clínica de urgencias, dos a una Sala de Urgencias y dos diagnósticos incorrectos, un especialista en enfermedades infecciosas le diagnosticó a Kwong, de 33 años, con viruela símica a principios de julio.

A pesar de hacerse dos pruebas nunca dio positivo.

Como el número de casos se ha disparado en Estados Unidos en el último mes, el sistema de salud pública se esfuerza por difundir el peligro del virus y distribuir un suministro limitado de vacunas a las personas vulnerables.[]Pero el problema va más allá. Las personas que pueden estar infectadas se enfrentan a callejones sin salida, retrasos, diagnósticos incorrectos y tratamientos inadecuados mientras navegan por un sistema de atención de salud poco preparado y mal informado.

Este poco conocido virus hace que los hospitales se apresuren a enseñar al personal de urgencias a identificarlo y analizarlo correctamente. El Dr. Peter Chin-Hong, especialista en enfermedades infecciosas de la University of San Francisco (UCSF), en San Francisco, Estados Unidos, que finalmente diagnosticó a Kwong, dijo que su caso fue un punto de inflexión para su hospital.

"Kevin llegó en mitad de la noche, cuando no había muchos recursos disponibles. Así que creo que después de su caso nos estamos educando mejor sobre la enfermedad. Pero creo que los médicos no siempre saben qué hacer", señaló el Dr. Chin-Hong.

La viruela símica es causada por un virus de la misma familia que la viruela, aunque no es tan transmisible ni mortal. Normalmente los pacientes tienen fiebre, mialgias y posteriormente una erupción en cara, boca, manos y posiblemente genitales, que puede durar varias semanas.

El brote actual se propaga por contacto directo de persona a persona, como tocar una herida o intercambiar saliva u otros fluidos corporales. Las personas también pueden infectarse al tocar objetos o superficies, como juguetes sexuales o sábanas, compartidos con alguien con la enfermedad.

El primer caso de viruela símica en Estados Unidos se notificó el 17 de mayo y desde entonces el número se ha elevado hasta más de 10.300 casos probables o confirmados que representan a casi todos los Estados, además de Washington, Estados Unidos y Puerto Rico.

El gobernador de California, Gavin Newsom, declaró el 1 de agosto el estado de emergencia para coordinar la respuesta y reforzar las iniciativas de vacunación del estado. Alrededor de la mitad de los 1.135 casos en California se han concentrado en la zona de la Bahía de San Francisco.

Aunque cualquiera puede infectarse, el brote parece haber afectado en gran medida a los hombres que tienen relaciones sexuales con hombres. Kwong explicó que probablemente contrajo la viruela símica en un encuentro sexual durante los eventos del Orgullo Gay en Nueva York.

"Este es el primer brote multicontinental de la historia, así que no va a desaparecer sin más", afirmó Andrew Noymer, profesor de la University of California Irvine, en Irvine, Estados Unidos, que estudia las enfermedades infecciosas.

"Esto no va a explotar como la COVID-19, pero este brote va a tener su recorrido. Puede que sea como la sífilis y permanezca", añadió.

Pero la mayoría de los médicos no sabe cómo reconocerlo. A finales de junio, cuando Kwong empezó a experimentar los síntomas, gran parte de los médicos y enfermeras con los que habló durante las visitas virtuales ni siquiera mencionó la viruela símica. Eso no le sorprendió al Dr. Timothy Brewer, profesor de medicina y epidemiología de la University of California Los Angeles (UCLA), en Los Ángeles, Estados Unidos: "Aunque he trabajado de forma intermitente en varios países del África subsahariana durante los últimos 25 años, nunca he tratado un caso de viruela símica. Antes de este brote era una enfermedad muy inusual".

Una erupción limitada a la zona genital o rectal puede confundirse con una infección de transmisión sexual. Pero según el Dr. Brewer, incluso si los médicos no han sido capacitados para reconocer la viruela símica, sus consejos a los pacientes podrían ayudar a contener la propagación. "Deben aconsejar que no se tenga actividad sexual hasta que sus lesiones estén curadas y tratadas", apuntó el especialista.

Aunque muchos casos son leves y se resuelven por sí solos, algunos se agravan rápidamente, como el de Kwong.

"Tu cuerpo está siendo invadido por esta cosa que no entiendes. Y no tienes a dónde ir, es doloroso y aterrador", dijo Kwong.

Al principio Kwong trató la erupción con los esteroides tópicos que utiliza para el eccema. Cuando eso no funcionó tuvo una cita en línea con una enfermera que le diagnosticó herpes y le recetó un fármaco antiviral. En las horas siguientes la erupción se extendió rápidamente a más partes de su cuerpo. Alarmado, Kwong fue a una clínica de urgencias. El médico coincidió con el diagnóstico de herpes y añadió otro: escabiosis, una erupción causada por ácaros que se introducen en la piel. "Mis manchas se concentraban en manos, muñecas, pies y codos, que son lugares habituales para la escabiosis", contó Kwong.

En urgencias el médico pensó en la viruela símica, pero las manchas de Kwong estaban agrupadas y tenían un aspecto diferente al de las imágenes de la erupción cutánea con las que el médico estaba familiarizado. "Dependiendo de dónde estuviera con mis síntomas y con quién hablara, recibía respuestas diferentes", destacó Kwong.

"Durante el fin de semana del 4 de julio intenté contactar a médicos, conocía a amigos de amigos que eran dermatólogos. Cada vez que hablaba con alguien empeoraba rápidamente. Y era realmente extraño", puntualizó.

Durante otra cita virtual, en mitad de la noche, una enfermera se percató de que la erupción se había extendido hacia los ojos y le dijo que fuera a la Sala de Urgencias de inmediato. Fue allí, en el Alta Bates Summit Medical Center, en Oakland, Estados Unidos, donde los médicos dijeron que Kwong podría tener viruela símica. "Estuvieron investigando mientras yo estaba en la habitación y llamaron a Centers for Disease Control and Prevention (CDC) de Estados Unidos. Como paciente, sentía que no sabía qué me estaba pasando, pero no me di cuenta de la poca información con que contaban los profesionales y de lo poco preparados que estaban ellos también", expresó.

Pasó 12 horas en la sala de emergencias, donde las enfermeras le hicieron una prueba de viruela símica. Le dijeron que volviera si tenía fiebre o empezaba a vomitar. "En ese momento me sentía muy mal. Tenía llagas en la parte posterior de la garganta, en la boca, por todo el cuerpo. Simplemente deliraba porque no podía dormir más de una o dos horas seguidas", agregó.

Más tarde, esa misma noche, Kwong decidió ir al Centro Médico de la University of California San Francisco, se había enterado por un amigo de que el centro estaba tratando casos de viruela símica y una enfermera de atención virtual le había dicho que fuera allí. Cuando llegó lo separaron de los demás pacientes, le dieron oxicodona para el dolor y le hicieron una prueba de viruela símica.

Al día siguiente el Dr. Chin-Hong empezó a tratar a Kwong como infección por virus de la viruela símica. "Pensé: 'Vaya, esta es una enfermedad muy extendida'. He visto otros casos de viruela símica antes, pero muy concentrados. Diría que Kevin está probablemente en el 5% superior a la gravedad de la enfermedad", indicó el clínico.

Como la erupción estaba cerca de los ojos de Kwong, el Dr. Chin-Hong temía que pudiera quedarse ciego si no se trataba la enfermedad. Le recetó tecovirimat (TPOXX),  un fármaco antiviral que ha recibido la autorización especial de la Food  and Drug Administration (FDA) de Estados Unidos para tratar la viruela símica en determinadas circunstancias.

Tras el primer día de tratamiento, Kwong notó que la erupción había dejado de extenderse. En los dos días siguientes los cientos de manchas hinchadas se aplanaron en discos rojos. "Me sorprendió lo rápido que mejoró Kevin. Era como un turbo-cohete en el camino de la recuperación", explicó el Dr. Chin-Hong.

Cuando Kwong empezó a curarse recibió el primer resultado de la prueba: negativo. Luego el segundo: negativo.

El Dr. Chin-Hong dijo que era posible que quienes tomaron las muestras de las lesiones no hubieran frotado con la suficiente fuerza como para obtener células vivas para la prueba. "Como médico es muy difícil obtener una buena muestra en este tipo de lesiones porque el paciente suele sentir dolor. Y no te gusta ver a la gente sufrir", comentó el Dr. Chin-Hong.

Casos como el de Kwong pueden pasar desapercibidos si las pruebas no se realizan correctamente. El recurso en línea para los médicos que proporciona Centers for Disease Control and Prevention (CDC) de Estados Unidos es adecuado, dijo el Dr. Brewer, pero solo si se toma el tiempo para leer las 59 páginas.

Los médicos necesitan recoger al menos dos muestras de varios lugares del cuerpo del paciente, añadió. Según el Dr. Brewer, la clave es tomar muestras de las lesiones "en diferentes etapas de desarrollo" y no concentrarse solo en las primeras lesiones.

Durante dos semanas Kwong tomó seis pastillas antivirales al día para eliminar el virus de su cuerpo. Ya no necesita fármacos para el dolor. "Mi cara fue la primera en curarse, lo que me ayudó mucho a ser capaz de reconocerme en el espejo", dijo Kwong. Añadió que ahora que ha pasado más de un mes desde que comenzó su calvario, sus manos y pies por fin se están curando. Las cutículas y la piel de las manos se desprendieron y están en proceso de regeneración, mientras que las uñas se han vuelto negras y han empezado a caerse.

Kwong dijo que el daño psicológico tardará más en superarse. "Me siento menos invulnerable, porque fue una enfermedad que me debilitó muy rápidamente. Así que sigo trabajando en mi estado mental más que en el físico".

Esta historia es parte de una alianza que incluye a KPCC, NPR y KHN.

KHN (Kaiser Health News) es la redacción de KFF (Kaiser Family Foundation), que produce periodismo en profundidad sobre temas de salud. Junto con Análisis de Políticas y Encuestas, KHN es uno de los tres principales programas de KFF. KFF es una organización sin fines de lucro que brinda información sobre temas de salud a la nación.

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