Un nuevo predictor de problemas con el alcohol en la edad adulta temprana

Fran Lowry

Conflictos de interés

1 de agosto de 2022

Beber a solas en la juventud es un fuerte predictor de problemas con el consumo de alcohol en la edad adulta, sugiere una nueva investigación.[1]

En un estudio longitudinal grande que siguió a una muestra nacional de estudiantes de preparatoria de Estados Unidos durante 17 años, el consumo solitario de alcohol en la adolescencia y la adultez temprana se asoció con el consumo excesivo de alcohol y se predijo prospectivamente el trastorno por consumo de alcohol a la edad de 35 años.

Además, el riesgo de desarrollar trastorno por consumo de alcohol fue especialmente alto para las mujeres.

Kasey G. Creswell, Ph. D.

"Beber a solas es una señal de alerta para los jóvenes y predice futuros problemas con el alcohol por encima y más allá de otros factores de riesgo bien establecidos, como el consumo excesivo de alcohol, la frecuencia del consumo de alcohol, el nivel socioeconómico y el género masculino", compartió con Medscape Noticias Médicas la autora principal, Kasey G. Creswell, Ph. D., profesora asociada de psicología en Carnegie Mellon University, Pittsburgh, Estados Unidos.

De hecho, las probabilidades de que las mujeres de 18 años tuvieran síntomas de trastorno por consumo de alcohol a los 35 años eran 86% más altas que las de las adolescentes que reportaron beber solo en entornos sociales. Para los hombres de 18 años fue solo 8% más alto, anotó Creswell.

"Entonces, realmente debemos prestar atención a las mujeres jóvenes que beben solas", señaló.

Los hallazgos se publicaron en versión electrónica el 11 de julio en Drug and Alcohol Dependence.

Contexto social es clave

Muchas herramientas de detección de alcohol contienen solo preguntas sobre la frecuencia y la cantidad de bebida, pero un factor de riesgo subestimado para el desarrollo de un problema con la bebida es el contexto social en el que los adolescentes y adultos jóvenes consumen alcohol, indicó Creswell.

"La mayoría de los jóvenes que beben alcohol solo lo hacen con sus amigos en entornos sociales, en fiestas, etc. Algunos investigadores incluso han dicho que el uso social del alcohol entre los jóvenes es un indicador del bienestar social, pero cuando los jóvenes beben solos, ahí es donde creemos que está el problema", agregó.

Los investigadores analizaron los datos del estudio Monitoring the Future (MTF), un estudio epidemiológico en curso sobre el consumo de drogas y alcohol entre los jóvenes estadounidenses con seguimiento hasta la edad adulta.

Anualmente, desde 1975, el estudio Monitoring the Future ha encuestado muestras representativas a nivel nacional de aproximadamente 15.000 estudiantes de último año de preparatoria de escuelas públicas y privadas de Estados Unidos.

Los estudiantes (de 18 años) generalmente completan la encuesta durante un periodo de clase y luego se seleccionan al azar aproximadamente 2.400 de cada cohorte y se les da seguimiento durante 17 años.

En el análisis actual se incluyeron 4.464 adolescentes y 4.561 adultos jóvenes que completaron encuestas que preguntaban sobre su consumo de alcohol en tres momentos diferentes: 18 años, 23 a 24 años, y 35 años. Las encuestas se realizaron entre 1981 y 2019.

En general, alrededor de 25% de los adolescentes y 40% de los adultos jóvenes informaron haber bebido a solas.

Predictor único

Los resultados mostraron que el consumo de alcohol a solas era un predictor único de consumo excesivo de alcohol y de trastorno por consumo de alcohol futuro a los 35 años.

"Incluso después de que controlamos la frecuencia de consumo de alcohol y el sexo masculino, factores que se considera que ponen a las personas en riesgo de trastorno por consumo de alcohol, el consumo solitario de alcohol fue un predictor único de los atracones de bebida", observó Creswell.

"Nuestros resultados nos dicen contundentemente que los jóvenes que beben solos también son mucho más propensos a participar en borracheras", añadió.

En comparación con sus compañeros que solo bebían en entornos sociales, las probabilidades de síntomas de trastorno por consumo de alcohol a los 35 años eran un 35% más altas para los adolescentes que bebían solos.

Para los adultos jóvenes de 23 a 24 años, el odds ratio fue mucho mayor. Las probabilidades de que los adultos jóvenes que bebían solos desarrollaran síntomas de trastorno por consumo de alcohol a los 35 años eran 60% más altas en comparación con sus compañeros que bebían solo en entornos sociales.

Análisis posteriores mostraron que las personas que bebían a solas cuando eran adolescentes y adultos jóvenes también tenían peores síntomas de trastorno por consumo de alcohol a los 35 años.

"Queríamos determinar si el consumo de alcohol en solitario a edades más tempranas predeciría no solo el desarrollo de trastorno por consumo de alcohol sino la gravedad de los síntomas del trastorno por consumo de alcohol, y aquí los resultados fueron aún más sorprendentes", dijo Creswell.

Niñas tienen mayor riesgo

El riesgo de desarrollar un conjunto grave de síntomas de trastorno por consumo de alcohol a los 35 años fue 59% mayor en los jóvenes de 18 años que bebían solos que en sus compañeros que bebían únicamente en contextos sociales.

Creswell anotó que los resultados del desarrollo de síntomas graves de trastorno por consumo de alcohol fueron incluso más sólidos en el grupo de adultos jóvenes de 23 a 24 años que bebían solos.

Las probabilidades de que este grupo desarrollara trastorno por consumo de alcohol grave a los 35 años eran más del doble que las de los adultos jóvenes que restringían su consumo de alcohol solo a entornos sociales.

Lo más sorprendente es que las adolescentes tenían el mayor riesgo de todos los grupos. El riesgo de tener síntomas de trastorno por consumo de alcohol a los 35 años fue 86% más alto para las adolescentes que bebían a solas, pero solo 8% más alto para sus contrapartes masculinas.

"Se recomienda que los pediatras pregunten sobre la cantidad y la frecuencia del consumo de alcohol, pero les sugerimos que les pregunten a sus pacientes adolescentes si alguna vez también beben solos", señaló Creswell.

Anotó que, si los pacientes informan que beben solos, debe haber algunas preguntas de seguimiento para investigar por qué lo hacen.

"Necesitamos preguntar sobre el contexto en el que beben estos jóvenes, y si identificamos a las personas en riesgo desde el principio, eso es muy beneficioso porque las intervenciones para los problemas con el alcohol funcionan mejor cuando se detectan temprano", agregó. "Esta podría ser una manera de detectar temprano el consumo de alcohol potencialmente problemático".

Investigación "impresionante"

Al comentar sobre los hallazgos para Medscape Noticias Médicas, el Dr. Christoph U. Correll, profesor de psiquiatría infantil y adolescente en Charité Universitätsmedizin, en Berlín, Alemania, dijo que los médicos que atienden a adolescentes deben estar alerta ante cualquier consumo solitario de alcohol.

Dr. Christoph U. Correll

Los estudios longitudinales de los patrones de consumo de sustancias en la adolescencia y la adultez temprana, y su valor predictivo para los problemas de consumo de sustancias en la edad adulta, aún son escasos, a pesar de la importancia personal y pública de esos datos, apuntó el Dr. Correll, que no participó en la investigación actual.

"El estudio de seguimiento de 17 años de más de 9.000 individuos de Estados Unidos realizado por la Dra. Creswell y colaboradores es un ejemplo impresionante de tales estudios necesarios", observó.

El Dr. Correll señaló que beber a solas durante la adolescencia y la adultez temprana fue un marcador específico de futuros problemas de consumo de alcohol en el estudio, especialmente en mujeres adolescentes, lo cual tiene implicaciones clínicas.

"Este hallazgo sugiere que se debe alertar a los cuidadores y al personal escolar de que beber en solitario es un factor de riesgo particular que aumenta los problemas de consumo de alcohol en el futuro, y que los médicos deben preguntar no solo sobre el tipo y la frecuencia del consumo de sustancias, sino también sobre el contexto y estar particularmente alerta ante el uso solitario que no es provocado ni facilitado por los entornos y las interacciones sociales", concluyó el Dr. Correll.

Los investigadores han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente. El Dr. Correll informó haber sido consultor o asesor, o haber recibido honorarios de AbbVie, Acadia, Alkermes, Allergan, Angelini, Aristo, Boehringer-Ingelheim, Cardio Diagnostics, Cerevel, CNX Therapeutics, Compass Pathways, Darnitsa, Gedeon Richter, Hikma, Holmusk, IntraCellular Therapies, Janssen/J&J, Karuna, LB Pharma, Lundbeck, MedAvante-ProPhase, MedInCell, Merck, Mindpax, Mitsubishi Tanabe Pharma, Mylan, Neurocrine, Newron, Noven, Otsuka, Pharmabrain, PPD Biotech, Recordati, Relmada, Reviva , Rovi, Seqirus, SK Life Science, Sunovion, Sun Pharma, Supernus, Takeda, Teva y Viatris. También ha brindado testimonio como experto para Janssen y Otsuka; sirvió en una Junta de Monitoreo de Seguridad de Datos para Lundbeck, Relmada, Reviva, Rovi, Supernus y Teva; ha recibido subvenciones de Janssen y Takeda; recibió regalías de UpToDate; y es candidato a adquirir acciones de Cardio Diagnostics, Mindpax, LB Pharma y Quantic.

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