TENDENCIA CLÍNICA

Pubertad precoz

Ryan Syrek

Conflictos de interés

29 de julio de 2022

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A finales de marzo, en un estudio publicado conjuntamente por The Washington Post y The Fuller Project se detalló un aumento mundial de los casos de pubertad precoz, específicamente en niñas (ver infografía). Ahora, los expertos opinan sobre los enfoques apropiados para la evaluación y el manejo clínico de la pubertad precoz, lo que dio lugar al principal tema de la Tendencia clínica de esta semana.

En un estudio reciente en Italia se descubrió que más de 300 niñas fueron derivadas a cinco centros de endocrinología pediátrica entre marzo y septiembre de 2020, en comparación con solo 140 derivaciones durante el mismo periodo en 2019. En otro estudio, en Turquía, una clínica de endocrinología pediátrica informó sobre 58 casos durante el primer año de la pandemia, en comparación con un total de 66 casos durante los 3 años anteriores. El actual repunte puede deberse al estrés asociado a la pandemia y a los confinamientos. En la mayoría de los casos, estos cambios redujeron los niveles de actividad física y aumentaron el consumo de alimentos poco saludables, ambos relacionados con un mayor riesgo de pubertad precoz.

En un artículo reciente, el Dr. Mark P. Trolice estableció que el primer paso en la evaluación de los pacientes afectados es determinar si la causa es la pubertad precoz central (PPC) o la pubertad precoz periférica (PPP). Como explicó el Dr. Trolice, la pubertad precoz central es dependiente de las gonadotropinas. Esto significa que el eje hipotálamo-hipófisis-ovario (HHO) se activa de forma prematura, lo que conduce a la progresión normal de la pubertad. Las causas idiopáticas representan 80% a 90% de las presentaciones en las niñas y 25% a 80% en los niños. Por otro lado, la pubertad precoz periférica es independiente de las gonadotropinas. Es el resultado de la secreción de esteroides sexuales por los ovarios, las glándulas suprarrenales o la producción exógena o ectópica (p. ej., tumor de células germinales). Los hitos puberales ocurren en una progresión desordenada.

El Dr. Trolice explicó que el tratamiento de la pubertad precoz central consiste principalmente en maximizar la estatura adulta, casi siempre mediante la supresión del eje hipotálamo-hipófisis-ovario a partir de la desregulación hipofisaria con un agonista de la hormona liberadora de gonadotropina (GnRH). En las niñas con pubertad precoz periférica, el tratamiento primario está determinado por la anormalidad patológica subyacente causante del problema. Por ejemplo, en las pacientes con tumores ováricos o suprarrenales, aunque son poco frecuentes, la escisión quirúrgica es el tratamiento probable.

Incluso antes del reciente repunte, la conveniencia de tratar la pubertad precoz era objeto de cierto debate. En concreto, cuando se trata de niñas con desarrollo mamario que tienen entre 6 y 8 años, muchos expertos abogan por la conducta expectante antes de decidir si se inicia el tratamiento con un análogo de la hormona liberadora de gonadotropina para suprimir la pubertad. La evidencia indica claramente que detener la pubertad antes de los 6 años resulta beneficioso para la estatura adulta. Sin embargo, las intervenciones en los niños de 6 a 8 años están menos respaldadas. Los expertos afirman que la clave del tratamiento es determinar cuál es el más adecuado de forma individual.

En un estudio reciente se examinó la mejor manera de abordar la evaluación y el tratamiento de la pubertad precoz en niños con obesidad. Entre las recomendaciones que se hicieron, figuran las siguientes:

  • Los límites de edad no deben diferir sustancialmente entre los niños con peso saludable y los que tienen obesidad. En las niñas con obesidad que tienen telarquia confirmada se debe evaluar la pubertad precoz central dependiente de gonadotropinas para determinar si está indicado un estudio o tratamiento adicional.

  • Se recomienda determinar los niveles basales de hormona luteinizante (LH) como prueba de primera línea en niños con obesidad y pubertad precoz. Sin embargo, los resultados negativos falsos teóricamente pueden ser una preocupación.

  • La utilidad diagnóstica de la evaluación de la edad ósea es limitada porque las niñas con obesidad suelen tener una edad ósea avanzada. 

  • En las niñas con pubertad precoz central verdadera, la obesidad no descarta la necesidad de realizar un estudio de resonancia magnética nuclear. Los estudios por neuroimagen están determinados por la edad y las manifestaciones clínicas.

  •  La edad ósea puede utilizarse para predecir la estatura adulta en niñas con pubertad precoz central y obesidad, con el fin de informar durante el asesoramiento.

  • El uso de análogos de la hormona liberadora de gonadotropina conduce a un aumento de la estatura adulta en niñas con pubertad precoz y obesidad.

  • La obesidad no debe limitar el uso de los análogos de la hormona liberadora de gonadotropina porque esos fármacos no empeoran el peso excesivo en esta población.

Dado el aumento del número de casos, es probable que también aumente el interés por las estrategias óptimas para evaluar y tratar la pubertad precoz, como ha ocurrido esta semana.

Para más información sobre la pubertad precoz, lea aquí.

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