Embarazo, lactancia y más asociados a un menor riesgo de cáncer colorrectal

Helen Leask

Conflictos de interés

15 de julio de 2022

La exposición al estrógeno ayuda a proteger contra el cáncer colorrectal y, en algunos casos, la protección es específica del sitio, según un nuevo análisis.[1]

En un estudio de 17 años que involucró a casi 5.000 mujeres, investigadores de Alemania encontraron que la terapia de reemplazo hormonal, el uso de anticonceptivos orales, el embarazo, la lactancia y la menopausia a los 50 años o más se asociaron significativamente con reducciones en el riesgo de cáncer colorrectal.

Curiosamente, el riesgo reducido de cáncer colorrectal observado para el embarazo y la lactancia solo se aplicó al cáncer de colon proximal, mientras que la asociación con el uso de anticonceptivos orales se limitó al colon distal y al recto.

Los resultados se publicaron en versión electrónica en JNCI Cancer Spectrum el 1 de junio de 2022.

El cáncer colorrectal es la segunda causa más frecuente de mortalidad por cáncer, es responsable de más de un millón de muertes en todo el mundo, según las últimas cifras de Global Burden of Disease 2019 Cancer Collaboration.[2]

El sexo parece marcar la diferencia. El análisis de Global Burden, haciéndose eco de datos anteriores, encontró que el cáncer colorrectal es menos frecuente entre las mujeres y que menos mujeres mueren a causa de la enfermedad.

Sin embargo, se sabe poco sobre los mecanismos de señalización de estrógenos en el cáncer colorrectal o el impacto de los factores reproductivos en este, a pesar de que una gran cantidad de literatura vincula el riesgo de cáncer colorrectal con los estrógenos exógenos, como la terapia de reemplazo hormonal y los anticonceptivos orales.

En el análisis actual, el equipo reclutó a 2.650 pacientes con cáncer colorrectal de 20 centros oncológicos alemanes entre 2003 y 2020. Los investigadores utilizaron cuestionarios estandarizados para recopilar los antecedentes reproductivos de las mujeres.

Se seleccionó aleatoriamente un grupo de control pareado de 2.175 participantes que no tenían antecedentes de cáncer colorrectal de los registros de población. Todos los análisis se ajustaron por factores de riesgo de cáncer colorrectal conocidos, como la edad, índice de masa corporal, nivel educativo, historia familiar, haber sido sometido previamente a una endoscopia del intestino grueso, diabetes, y condición de fumador.

Los investigadores encontraron que cada embarazo se asoció con una reducción pequeña pero significativa de 9% en el riesgo de cáncer colorrectal (odds ratio [OR]: 0,91), específicamente en el colon proximal (OR: 0,86).

En general, amamantar durante un año o más se asoció con un riesgo significativamente menor de cáncer colorrectal, en comparación con nunca amamantar (OR: 0,74), pero los resultados solo fueron significativos para el colon proximal (OR: 0,58).

El uso de anticonceptivos orales durante nueve años o más se asoció con un menor riesgo de cáncer colorrectal (OR: 0,75), pero solo fue significativo para el colon distal (OR: 0,63). La terapia de reemplazo hormonal se asoció con un menor riesgo de cáncer colorrectal independientemente de la ubicación del tumor (OR: 0,76). El uso de ambos se asoció con una reducción del riesgo de cáncer colorrectal de 42% (OR: 0,58).

Aunque la edad de la menarquia no se asoció con el riesgo de cáncer colorrectal, la menopausia a los 50 años o más se asoció con un riesgo significativo 17% menor de cáncer colorrectal.

En una entrevista para Medscape Noticias Médicas, el autor principal, Tobias Niedermaier, Ph. D., expresó su sorpresa por dos de los hallazgos. El primero fue la pequeña asociación entre los embarazos y el riesgo de cáncer colorrectal, "pese al fuerte aumento en los niveles de estrógeno durante el embarazo", apuntó. Especuló que los aumentos en los niveles de insulina relacionados con el embarazo podrían haber "compensado en gran medida los efectos protectores de la exposición al estrógeno durante el embarazo".

La segunda sorpresa fue que la edad de la menarquia no influyó en el riesgo de cáncer colorrectal, lo que podría deberse a que "la exposición a los niveles de estrógeno en edades más jóvenes es menos relevante con respecto al riesgo de cáncer colorrectal, porque el cáncer colorrectal generalmente se desarrolla a una edad similarmente avanzada".

El Dr. John Marshall, que no participó en la investigación, comentó que tales estudios "presionan mucho a las personas para que se desempeñen de cierta manera a fin de modificar su riesgo personal de algo". Sin embargo, "no recomendaríamos que las personas modifiquen sus elecciones de vida para la reproducción por esto", comentó el Dr. Marshall, jefe de la División de Hematología/Oncología de la Georgetown University, Washington D. C., Estados Unidos.

Niedermaier estuvo de acuerdo con que "si bien este conocimiento ciertamente no cambiará la decisión de una mujer sobre la planificación familiar", señaló que los hallazgos "podrían influir en las estrategias actuales de detección del cáncer colorrectal, por ejemplo, mediante intervalos de detección adaptados al riesgo [y] edades de inicio y finalización del cribado".

El trabajo fue financiado por German Research Council, German Federal Ministry of Education and Research y el Interdisciplinary Research Program of the National Center for Tumor Diseases. El Dr. Niedermaier ha declarado no tener conflictos de interés económico pertinentes. El Dr. Marshall escribe una columna que aparece regularmente en Medscape, Marshall on Oncology. Se ha desempeñado como orador o miembro de una oficina de oradores para Genentech, Amgen, Bayer, Celgene Corporation y Caris Life Sciences.

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