Pacientes argentinos con artritis reumatoide podrían no estar recibiendo la terapia con estatinas que requieren

Amapola Nava

1 de julio de 2022

Al calcular el riesgo cardiovascular de un grupo de pacientes con artritis reumatoide, utilizando cuatro herramientas distintas, se obtienen resultados diferentes, incluso en las recomendaciones para el uso de estatinas, según un estudio publicado en Reumatología Clínica.[1]

Las herramientas analizadas fueron: el puntaje QRISK3, el Framingham (ajustado por un factor multiplicador × 1,5), el Atherosclerotic Cardiovascular Disease Risk Estimator (ASCVD) y el Systematic Coronary Risk Evaluation (SCORE).

La investigación también mostró que una importante proporción de pacientes con artritis reumatoide que, por su clasificación de riesgo cardiovascular, debían tomar estatinas, no las estaba recibiendo.

Dr. Walter Masson

"Quizás el punto más destacado fue la elevada proporción de pacientes con artritis reumatoide que a pesar de tener un riesgo cardiovascular considerable no estaban tratados con estatinas. En consecuencia, el alcance de las metas lipídicas también fue sumamente deficiente. Esto demuestra que tenemos una enorme oportunidad de mejora. Incentivar el trabajo multidisciplinario entre reumatólogos, clínicos y cardiólogos parece ser la clave", comentó para Medscape en español el Dr. Walter Masson, autor del artículo y cardiólogo del Hospital Italiano de Buenos Aires.

Los resultados muestran un problema complejo que se ha intentado resolver por diferentes medios: que las herramientas clásicas para estimar el riesgo cardiovascular de un paciente no están diseñadas específicamente para individuos con artritis reumatoide. Por lo que al aplicarse en personas con este padecimiento suelen subestimar el riesgo verdadero de eventos cardiovasculares.

Diferentes herramientas, diferentes resultados

La investigación incluyó a 420 pacientes con artritis reumatoide de dos hospitales universitarios en Buenos Aires, Argentina. La media de edad de los participantes fue de 69,7 (± 13,8) años, 85,5% era de sexo femenino, su tiempo promedio desde el diagnóstico fue de 12,6 (± 7,7) años y 18,1% tenía una historia de enfermedades cardiovasculares.

De los pacientes en prevención primaria y secundaria, 24,7% y 48,7% recibía estatinas, respectivamente. De los pacientes con antecedentes cardiovasculares, 19,4% recibía estatinas de alta intensidad.

Al analizar el riesgo cardiovascular de los pacientes aplicando las guías del American College of Cardiology y la American Heart Association (ACC/AHA), basadas en el puntaje Atherosclerotic Cardiovascular Disease Risk Estimator, los investigadores encontraron que 20,6% de los pacientes entraban en una clasificación de riesgo bajo, 6,9% en prepatológico, 27,0% en moderado y 45,5% en riesgo alto.

Al calcular el riesgo según el Consenso Argentino (que utiliza el puntaje de Framingham multiplicado por 1,5), los pacientes fueron clasificados en 22,1% como bajo riesgo, 23,7% como moderado y 54,2% como riesgo alto.

Por otro lado, al utilizar las guías de National Institute for Health and Care Excellence (NICE) del Reino Unido, que se basan en el QRISK3, 79,2% de la población de estudio fue clasificada como en riesgo. Al realizar los cálculos según las recomendaciones europeas (basadas en el Systematic Coronary Risk Evaluation), 3,0% de los pacientes estaban en riesgo cardiovascular medio-bajo, 37,4% en alto y 59,6% en muy alto.

En cuanto a la población elegible para tratamiento con estatinas, 26,9%, 26,5%, 41,1% y 18,2% debía recibir el medicamento según las guías del ACC/AHA, el Consenso Argentino, las recomendaciones NICE y las europeas, respectivamente.

Los investigadores también analizaron si los pacientes alcanzaron los objetivos lipídicos, en cuanto a niveles de lipoproteínas de baja densidad, y encontraron que solo 50%, 46,2% y 15,9% de los pacientes con riesgo bajo-moderado, alto o muy alto lograron los objetivos lipídicos recomendados.

Complejidad en la evaluación del riesgo

Los resultados del estudio muestran la complejidad de calcular el riesgo cardiovascular en pacientes con artritis reumatoide. Y no solo en esta población.

"Lo mismo sucede al evaluar otras poblaciones. Los puntajes de riesgo no fueron diseñados específicamente para evaluar pacientes con artritis reumatoide. El QRISK3 incluye como variable al antecedente de artritis reumatoide; sin embargo, dicho puntaje surge de una población británica, difícil de extrapolar al resto de las regiones. Por lo tanto, todos los puntajes tienen importantes limitaciones", explicó el Dr. Walter Masson.

Pero el especialista también añadió que las diferentes sociedades científicas han establecido estrategias para compensar las deficiencias de las herramientas y que existen muchos esfuerzos médicos por generar herramientas locales, por lo que los médicos pueden confiar en que todas las herramientas son útiles, con sus pros y sus contras.

"Considero que no hay una estrategia significativamente superior a otra. El médico debería elegir y seguir, si no hay recomendaciones locales, la que más fácil y cómodamente pueda manejar”, detalló el Dr. Walter Masson.

Pero en un estudio realizado en México, un grupo de investigadores encontró que las calculadoras de riesgo, incluso siendo locales, fallan en calcular el riesgo cardiovascular de los pacientes con artritis reumatoide, pues no están diseñadas para esta población.

Dra. Iris Jazmín Colunga Pedraza

Aunque existen esfuerzos por diseñar herramientas específicas para artritis reumatoide, las propuestas no han sido efectivas, pues entre los pacientes con esta enfermedad los factores de riesgo tradicionales no explican el alto riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares, explicó la Dra. Iris Jazmín Colunga Pedraza, autora del estudio mexicano y reumatóloga en el Hospital Universitario Dr. José Eleuterio González.

Por esta razón, la Dra.Colunga y sus colaboradores proponen realizar una ecografía carotídea a todo paciente con artritis reumatoide. Para la especialista, la ecografía debe verse como una acción preventiva en este grupo poblacional.

"Es mucho mejor y más fácil utilizar esta herramienta a que el paciente tenga que lidiar con un infarto. Incluso en cuestión económica también es un ahorro de recursos y tiempo para el sistema de salud, pues sigue siendo una medida preventiva. Hablando de costo-beneficio, creo que valdría la pena", concluyó la especialista.

Para el Dr. Walter Masson también es de suma importancia tratar al paciente con artritis reumatoide como un paciente con riesgos cardiovasculares importantes. El cardiólogo comenta que a pesar de que la artritis reumatoide no es considerada, por las guías actuales, una condición determinante para dar a un paciente estatinas, los especialistas deberían considerar seriamente recetarlas a sus pacientes.

"Dado el mayor riesgo cardiovascular que estos pacientes muestran, debemos pensar siempre en la posibilidad de dar estatinas, estratificando correctamente el riesgo. Nuestro estudio mostró claramente la brecha que existe entre la indicación de estatinas esperada y la observada".

Los doctores Masson y Colunga han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.

Para más contenido siga a Medscape en Facebook, Twitter, Instagram y YouTube.

Comentario

3090D553-9492-4563-8681-AD288FA52ACE
Los comentarios están sujetos a moderación. Por favor, consulte los Términos de Uso del foro

procesando....