El riesgo de ictus aumenta para las mujeres con antecedentes de infertilidad

Heidi Splete

Conflictos de interés

4 de julio de 2022

La infertilidad, la pérdida gestacional y la mortinatalidad aumentaron el riesgo posterior de las mujeres de sufrir un ictus mortal y no mortal, según datos de más de 600.000 mujeres.[1]

"Hasta la fecha, múltiples estudios han generado un creciente cuerpo de evidencia sobre la asociación entre las complicaciones del embarazo (p. ej., diabetes gestacional y preeclampsia) y el riesgo a largo plazo de ictus, pero los estudios sobre las asociaciones con la infertilidad, el aborto espontáneo o la muerte fetal han producido resultados mixtos", escribieron Chen Liang, candidato a doctorado en la University of Queensland, Brisbane, Australia, y sus colaboradores.

En el estudio, publicado en BMJ, los investigadores revisaron datos de ocho estudios de observación de cohortes en siete países (Australia, China, Japón, Países Bajos, Suecia, Reino Unido y Estados Unidos).[1] Los participantes formaban parte del consorcio International Collaboration for a Life Course Approach to Reproductive Health and Chronic Disease Events (InterLACE) establecido en 2021. La mayoría de los estudios observacionales incluidos en el análisis comenzaron entre 1990 y 2000.

La población del estudio incluyó a 618.851 mujeres de 32 a 73 años al inicio del estudio, para quienes se disponía de datos sobre infertilidad, aborto espontáneo o muerte fetal. El desenlace primario fue la asociación de infertilidad, abortos espontáneos recurrentes y nacidos muertos con el riesgo de un primer ictus fatal o no fatal, además los resultados se estratificaron por subtipo. El ictus se identificó a través de autoinformes, datos hospitalarios vinculados, registros nacionales de pacientes o datos del registro de muertes. El valor basal se definió como la primera incidencia de infertilidad, aborto espontáneo o muerte fetal. La excepción fue la National Survey of Health and Development, una cohorte de nacimientos británica iniciada en 1946, que recopilaba datos retrospectivamente.

La mediana del periodo de seguimiento fue de 13 años para el ictus no mortal y de 9,4 años para el ictus mortal.

En general, 17,2%, 16,6% y 4,6% de las mujeres experimentaron infertilidad, aborto espontáneo y muerte fetal, respectivamente.

Las mujeres con antecedentes de infertilidad tenían un riesgo significativamente mayor de ictus no fatal, en comparación con aquellas sin infertilidad (hazard ratio [HR]: 1,14). Un análisis posterior por subtipos de ictus mostró una mayor asociación entre el aborto espontáneo y el ictus isquémico (HR: 1,15).

Aquellas con antecedentes de aborto espontáneo también tenían un mayor riesgo de ictus no fatal, en comparación con aquellas sin abortos espontáneos (HR: 1,11). En el grupo de aborto espontáneo, el riesgo de ictus aumentó con el número de abortos espontáneos, con hazard ratio ajustado [HRa] de 1,07, 1,12 y 1,35 para mujeres con uno, dos y tres o más abortos espontáneos, respectivamente. Cuando se estratificó por subtipo de ictus, las mujeres con tres o más abortos espontáneos tenían más probabilidades que las mujeres sin abortos espontáneos de experimentar ictus isquémicos y hemorrágicos no fatales.

Las asociaciones fueron similares entre los antecedentes de aborto espontáneo y el riesgo de ictus fatal. Las mujeres con uno, dos y tres o más abortos espontáneos tenían un mayor riesgo de ictus fatal, en comparación con aquellas sin abortos espontáneos (HRa: 1,08, 1,26 y 1,82, respectivamente, y las mujeres con tres o más abortos espontáneos tenían un mayor riesgo de ictus isquémicos e ictus hemorrágico (HRa: 1,83 y 1,84, respectivamente).

Las mujeres con antecedentes de nacidos muertos tenían un riesgo aproximadamente 31% mayor de ictus no mortal, en comparación con aquellas sin antecedentes de mortinatos, con HRa similares para mortinatos únicos y recurrentes (1,32 y 1,29, respectivamente). El riesgo de ictus isquémico no fatal fue mayor en las mujeres con cualquier mortinato, en comparación con aquellas sin este antecedente (HRa: 1,77). El riesgo de ictus fatal también fue mayor en las mujeres con cualquier mortinato, en comparación con las que no, y este riesgo aumentó con el número de mortinatos (HR: 0,97 y 1,26 para aquellas con un nacido muerto y dos o más, respectivamente).

"El mayor riesgo de ictus asociado con la infertilidad o los nacidos muertos recurrentes se debió principalmente a un solo subtipo de ictus (ictus isquémico no fatal o ictus hemorrágico fatal, respectivamente), mientras que el riesgo de ictus asociado con abortos espontáneos recurrentes fue impulsado por ambos subtipos", escribieron los investigadores.

Los investigadores citaron la disfunción endotelial como un posible mecanismo subyacente del aumento del riesgo de ictus asociado con las complicaciones del embarazo. "La disfunción endotelial podría conducir a la pérdida del embarazo a través de defectos relacionados con la placentación, persistir después de un embarazo complicado y contribuir al desarrollo de un ictus a través de la reducción de la vasodilatación, el estado proinflamatorio y las propiedades protrombóticas", y ese antecedente de pérdida recurrente del embarazo podría ser un factor de riesgo de ictus específico para las mujeres.

Para mitigar este riesgo, recomendaron el control temprano de las mujeres con antecedentes de abortos espontáneos recurrentes y mortinatos en busca de factores de riesgo de ictus, como presión arterial alta, niveles de azúcar en la sangre y niveles de lípidos.

Los hallazgos del estudio estuvieron limitados por varios factores, incluido el uso de cuestionarios para recopilar información sobre infertilidad, aborto espontáneo y muerte fetal, y la posible variación en sus definiciones entre los estudios incluidos, y la falta de datos sobre el efecto de diferentes causas o tratamientos basados en los antecedentes reproductivos, anotaron los investigadores.

Otras limitaciones son los datos incompletos sobre los subtipos de ictus y la incapacidad de ajustar todas las covariables, como los trastornos de la tiroides y la endometriosis. Sin embargo, los resultados se vieron fortalecidos por el gran tamaño del estudio y la diversidad geográfica y racial de la población, pues amplían el conocimiento actual sobre las asociaciones entre infertilidad, aborto espontáneo y muerte fetal con ictus, y resaltan la necesidad de realizar más investigación sobre los mecanismos subyacentes.

Los datos respaldan la estratificación del riesgo de ictus específico por género

"Los estudios que buscan comprender las diferencias de género y las disparidades en los resultados adversos, como el riesgo de ictus, son extremadamente importantes dado que históricamente las mujeres fueron excluidas de los estudios de investigación", dijo en una entrevista la Dra. Catherine M. Albright, de la University of Washington, Seattle, Estados Unidos. "Al hacer estos estudios, podemos estratificar mejor el riesgo de las personas para predecir y modificar mejor los riesgos", añadió la Dra. Albright, que no participó en el estudio actual.

"Es bien sabido que los resultados adversos del embarazo, como la hipertensión en el embarazo, la restricción del crecimiento fetal y el parto prematuro, conducen a un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular e ictus más adelante en la vida, por lo que los hallazgos generales, de que una asociación entre otros desenlaces adversos reproductivos y el embarazo conducen a un mayor riesgo de ictus, no son sorprendentes", dijo.

"El mensaje final es que los desenlaces del embarazo realmente brindan una ventana a la salud futura", dijo la Dra. Albright. "Para los médicos, especialmente los que no son obstetras/ginecólogos, conocer el historial completo de embarazos de cualquier paciente nuevo es importante y puede ayudar a estratificar el riesgo de los pacientes, especialmente a medida que continuamos adquiriendo conocimientos como los que se muestran en este estudio".

Sin embargo, "el estudio no evaluó por qué las pacientes individuales pueden haber tenido infertilidad, pérdida recurrente del embarazo o nacidos muertos, así que la investigación debe explorar más a fondo esta asociación para determinar si existe una afección médica subyacente que podría tratarse y, por lo tanto, posiblemente reducir tanto las complicaciones del embarazo como los futuros riesgos de ictus", anotó la Dra. Albright.

El estudio fue apoyado por Australian National Health and Medical Research Council Centres of Research Excellence; un autor correspondiente recibió el apoyo de una subvención para investigadores del Australian National Health and Medical Research Council. Los investigadores y la Dra. Albright declararon no tener conflictos de interés económico pertinentes.

Para más contenido siga a Medscape en Facebook, Twitter, Instagram y YouTube.

Comentario

3090D553-9492-4563-8681-AD288FA52ACE
Los comentarios están sujetos a moderación. Por favor, consulte los Términos de Uso del foro

procesando....