Bochornos con la terapia hormonal, peores resultados en el cáncer de mama

Roxanne Nelson

Conflictos de interés

30 de junio de 2022

Los pacientes con cáncer de mama positivo a receptores de estrógeno generalmente reciben terapia hormonal adyuvante para bloquear el estrógeno. Un efecto secundario frecuente de este tratamiento son los bochornos, pero a menudo son tan incómodos que a su vez requieren tratamiento.[1] Nuevos hallazgos de un gran estudio del mundo real sugieren que esto puede dar lugar a peores resultados.

El estudio siguió a más de 7.000 mujeres que habían sido tratadas por cáncer de mama entre 2006 y 2019 y descubrió que aquellas que habían sido tratadas por bochornos después de comenzar con terapia hormonal adyuvante tenían una sobrevida libre de enfermedad significativamente más corta. También tuvieron una tasa de interrupción a los cinco años un 14,2% más alta, lo que puede explicar los peores desenlaces.

Este hallazgo contrasta directamente con los resultados anteriores de un ensayo clínico que encontró que los bochornos durante la terapia hormonal adyuvante predecían mejores resultados.

"Es posible que los resultados de los ensayos clínicos no se traduzcan en el mundo real porque las tasas de interrupción de la terapia difieren entre estos dos entornos", dijo el autor del estudio, Wei He, Ph. D., de la Escuela de Salud Pública en la Zhejiang University, en Hangzhou, China, y del Departamento de Epidemiología Médica y Bioestadística, Karolinska Institutet, en Estocolmo, Suecia.

En la práctica clínica habitual, se han informado tasas de interrupción de la terapia hormonal adyuvante de 31% a 73% en entornos del mundo real, que es mucho mayor que 8% a 28% informado en los ensayos clínicos.

"Los proveedores de atención del cáncer deben ser conscientes de que recetar medicamentos para aliviar los síntomas a los pacientes con efectos secundarios relacionados con el tratamiento puede no ser suficiente para evitar la interrupción del tratamiento", añadió en un comunicado.

El estudio se publicó en la edición de junio de 2022 de Journal of the National Comprehensive Cancer Network.

Tratamiento interrumpido de manera temprana

En este estudio, el Dr. He y sus colaboradores evaluaron la asociación de los bochornos que comienzan poco después del inicio de la terapia hormonal adyuvante con resultados en un entorno del mundo real usando varios registros suecos (Registro Nacional de Calidad para el Cáncer de Mama, Registro de Medicamentos Prescritos y Registro de Causas de Muerte). El equipo identificó a 7.152 pacientes con cáncer de mama que no estaban usando quimioterapia y habían iniciado terapia hormonal adyuvante en Estocolmo desde 2006 hasta 2019. Fueron seguidos hasta 2020.

En una mediana de seguimiento de 6,8 años, la sobrevida libre de enfermedad a los 5 y 10 años fue de 95,8% y de 91,0%, respectivamente. Los pacientes que comenzaron a usar medicamentos para tratar los bochornos poco después de comenzar la terapia hormonal adyuvante tuvieron una sobrevida libre de enfermedad significativamente más corta (hazard ratio [HR] ajustado: 1,67). Cuando se examinaron diferentes tratamientos de terapia hormonal adyuvante, se observaron asociaciones similares para los usuarios de inhibidores de la aromatasa y tamoxifeno, aunque la asociación con la sobrevida libre de enfermedad entre los usuarios de inhibidores de la aromatasa no alcanzó significación estadística.

La mediana de seguimiento para la interrupción de la terapia hormonal adyuvante fue de 3,5 años y la tasa de interrupción de la terapia hormonal a los cinco años fue de 48,9%. Las mujeres que iniciaron el tratamiento para los bochornos poco después del inicio de la terapia hormonal adyuvante tenían más probabilidades de interrumpir el tratamiento (HR ajustado: 1,47). Estas asociaciones fueron similares tanto para inhibidores de la aromatasa como para tamoxifeno.

Un análisis adicional mostró que era más probable que la interrupción de la terapia hormonal adyuvante se asociara con una sobrevida libre de enfermedad más corta (HR ajustado: 1,46).

El Dr. Jame Abraham, fellow del American College of Physicians, presidente del Departamento de Hematología y Oncología Médica del Cleveland Clinic Taussig Cancer Institute, en Cleveland Estados Unidos, que no participó en el estudio, señaló que estos datos muestran que aproximadamente 20% de las pacientes con cáncer de mama interrumpen la terapia antiestrógeno prematuramente.

"Puede haber múltiples razones para esto, incluidos los efectos secundarios", indicó el Dr. Abraham en un comunicado. "Es interesante ver que estos datos del mundo real muestran peores resultados en pacientes con bochornos, lo que probablemente lleve a una interrupción más temprana de la terapia hormonal. Es importante que los médicos continúen prestando atención al manejo de los efectos secundarios y la adherencia al tratamiento".

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