COVID-19 vinculado a un mayor riesgo de enfermedad de Alzheimer y Parkinson

Pauline Anderson

Conflictos de interés

29 de junio de 2022

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COVID-19 se ha asociado con un riesgo tres veces mayor de enfermedad de Alzheimer y una duplicación del riesgo de enfermedad de Parkinson, sugiere un nuevo estudio. Sin embargo, la investigación también mostró que no había un mayor riesgo de estos trastornos neurológicos después de la COVID-19 en comparación con otras infecciones respiratorias como la influenza o la neumonía bacteriana adquirida en la comunidad.[1]

Dra. Pardis Zarifkar

Teniendo en cuenta estos resultados, la investigadora del estudio, la Dra. Pardis Zarifkar, Departamento de Neurología, Rigshospitalet, Copenhagen University Hospital, en Dinamarca, instó a los médicos a "vigilar" a los pacientes con COVID-19 y a usar "una mentalidad crítica" si estos pacientes presentan problemas neurológicos.

"Deberían considerar si la afección del paciente es algo nuevo o si ya había signos y síntomas antes de tener COVID-19", dijo a Medscape Noticias Médicas.

Los hallazgos se presentaron en el Congreso de la European Academy of Neurology (EAN) de 2022 y se publicaron en versión electrónica el 23 de junio en Frontiers in Neurology.

"Sorprendente" aumento del riesgo

Investigaciones anteriores muestran que más de 80% de los pacientes hospitalizados con COVID-19 tienen síntomas neurológicos que incluyen anosmia, disgeusia, dolor de cabeza, mareos, problemas de memoria y concentración, fatiga e irritabilidad.

Sin embargo, no está claro si COVID-19 afecta el riesgo de enfermedades neurológicas específicas y, de ser así, si esta asociación difiere de otras infecciones respiratorias.

A partir de los expedientes electrónicos de salud que abarcan a aproximadamente la mitad de la población danesa, los investigadores identificaron a los adultos a los que se les hizo la prueba de COVID-19 o a los que se les diagnosticó neumonía bacteriana adquirida en la comunidad desde febrero de 2020 hasta noviembre de 2021. También marcaron a las personas con influenza en el periodo prepandémico correspondiente (febrero de 2018 a noviembre de 2019).

La Dra. Zarifkar notó que la influenza A o B y la neumonía bacteriana adquirida en la comunidad son dos de las infecciones del tracto respiratorio más comunes.

Los investigadores rastrearon enfermedades neurológicas hasta 12 meses después de una prueba positiva. Examinaron dos enfermedades neurodegenerativas, enfermedad de Alzheimer y enfermedad de Parkinson, así como trastornos cerebrovasculares que incluyeron ictus isquémico, hemorragia intracerebral y hemorragia subaracnoidea.

El estudio incluyó a 43.262 personas con una prueba de SARS-CoV-2 positiva sin antecedentes de influenza A/B en el último año y a 876.356 sin una prueba positiva al SARS-CoV-2. También incluyó a 1.474 personas con neumonía adquirida en la comunidad sin antecedentes de COVID-19 y 8.102 con influenza A o B.

"Queríamos investigar si SARS-CoV-2 es realmente mucho peor que todas estas otras infecciones respiratorias comunes que hemos tenido durante años y que vemos todos los años", dijo la Dra. Zarifkar.

Después de 12 meses, el riesgo relativo de enfermedad de Alzheimer fue de 3,4 (intervalo de confianza de 95% [IC 95%]: 2,3 a 5,1) en el grupo con COVID-19 positivo frente al grupo negativo a SARS-CoV-2. Los riesgos fueron mayores entre los pacientes hospitalizados frente a los ambulatorios.

Estos resultados fueron bastante inesperados, reconoció la Dra. Zarifkar. "Hubiera esperado un pequeño aumento, pero el alcance del aumento fue bastante sorprendente".

Sin embargo, no hubo diferencia al comparar el grupo de COVID-19 con los grupos de influenza o neumonía bacteriana, lo que la Dra. Zarifkar encontró que era "muy tranquilizador".

Los hallazgos fueron similares para la enfermedad de Parkinson, donde hubo un riesgo 2,2 veces mayor de un diagnóstico de enfermedad de Parkinson dentro de los primeros 12 meses en personas positivas para COVID-19, en comparación con personas negativas para COVID-19 (riesgo relativo [RR]: 2,2; IC 95%: 1,5 a 3,4). Una vez más, no hubo exceso de riesgo en comparación con la influenza o la neumonía bacteriana.

Mecanismos potenciales

La Dra. Zarifkar cree que una "constelación" de factores puede explicar los mayores riesgos de estos diagnósticos en pacientes con COVID-19. Parte de esto podría ser el resultado de la neuroinflamación, que puede conducir a una acumulación tóxica de beta amiloide en la enfermedad de Alzheimer y alfa-sinucleína en la enfermedad de Parkinson, indicó la Dra. Zarifkar.

"Puede acelerar una enfermedad neurodegenerativa que ya está en desarrollo", dijo. Pero quizás el mayor impulsor de las diferencias entre los grupos es el "enfoque científico" en los pacientes con COVID-19, dijo.

"En Dinamarca, a casi todas las personas que han tenido COVID-19, especialmente COVID-19 grave, se les ofrece algún tipo de prueba cognitiva, y si evalúan con la Evaluación Cognitiva de Montreal (MoCA), que es la prueba cognitiva que usamos con casi todos, van a detectar estos trastornos antes de lo que normalmente lo harían".

En cuanto a los trastornos cerebrovasculares, el estudio mostró un mayor riesgo de ictus isquémico en sujetos positivos para COVID-19 frente a negativos para COVID-19 a los 12 meses (RR: 2,87; IC 95%: 2,2 a 3,2).

La respuesta inflamatoria relativamente fuerte asociada con COVID-19, que puede crear un estado de hipercoagulabilidad, puede ayudar a explicar el mayor riesgo de ictus isquémico en pacientes con COVID-19, señaló la Dra. Zarifkar.

El estudio no mostró un mayor riesgo de hemorragia subaracnoidea en sujetos positivos para COVID-19, en comparación con sujetos negativos para COVID-19, pero sí revela un mayor riesgo de hemorragia intracerebral después de 12 meses (RR: 4,8; IC 95%: 1,8 a 12,9).

Esto podría explicarse porque los sujetos positivos para COVID-19 tienen un mayor riesgo de ictus isquémico y reciben trombólisis que pueden aumentar el riesgo de hemorragia en el cerebro. Sin embargo, un análisis que tuvo en cuenta el uso de medicamentos encontró que las diferencias en las tasas de trombólisis no cambiaron el resultado, dijo la Dra. Zarifkar.

También es posible que la oxigenación por membrana extracorpórea y la ventilación mecánica (intervenciones que se usan con más frecuencia en pacientes con COVID-19) puedan aumentar el riesgo de sangrado en el cerebro, agregó.

Los investigadores no encontraron un mayor riesgo de esclerosis múltiplemiastenia grave, síndrome de Guillain-Barré o narcolepsia en pacientes con COVID-19. Sin embargo, la Dra. Zarifkar anotó que puede llevar años detectar una asociación con trastornos autoinmunes.

Los investigadores no estratificaron el riesgo por gravedad de la enfermedad, aunque este sería un paso importante, dijo.

"El umbral para ser admitido en el hospital con COVID-19 ha sido mucho más bajo que para la influenza o la neumonía bacteriana, donde normalmente están bastante enfermos antes de ser admitidos, por lo que esto podría diluir los hallazgos y subestimarlos".

Se necesita un estudio nacional basado en registros que incluya a toda la población danesa e información adicional sobre el estado de vacunación, las variantes del virus, el estado socioeconómico y las comorbilidades, concluyó la Dra. Zarifkar.

El estudio fue apoyado por Lundbeck Foundation y Novo Nordisk. La Dra. Zarifkar declaró no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.

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