Las fuerzas armadas mexicanas y la pandemia de COVID-19, ¿la estrategia adecuada?

Nelly Toche

28 de junio de 2022

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El 24 de marzo de 2020 las autoridades de la Secretaría de Salud anunciaban formalmente que México ya se encontraba en la fase dos de la pandemia de COVID-19; al mismo tiempo se informaba que las fuerzas armadas se sumarían a los esfuerzos del gobierno para hacer frente a la enfermedad y desde ese momento pusieron a disposición tanto sus instalaciones como el personal, además de participar en otras encomiendas englobadas en el Plan DN-III-E.

El general Luis Cresencio Sandoval, secretario de la Defensa Nacional (SEDENA), informaba que el Plan DN-III-E tenía como objetivo "complementar todas las capacidades del sistema de salud en el territorio nacional". Por su parte, el titular de la Secretaría de Marina-Armada de México (SEMAR), José Rafael Ojeda Durán, explicaba que su intervención sería en dos vías en cuanto recibieran la orden: atención a casos graves y en centros de aislamiento voluntarios.

Dentro de sus actividades se encontraba reconvertir sus hospitales, unidades operativas e instalaciones sanitarias para atender pacientes con COVID-19, administrar y operar, de ser necesario, hospitales civiles, proporcionar seguridad en almacenes del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), aplicar medidas de vigilancia sanitaria en aeropuertos, transportar insumos vías aérea y terrestre, entregar despensas y colaborar en la repatriación de mexicanos, posteriormente se incorporaría una de las grandes encomiendas que fue el resguardo y traslado de las vacunas.

"Todo el sector tuvo que improvisar a través de sus recursos"

Dr. Víctor Gómez Bocanegra

Al respecto el Dr. Víctor Gómez Bocanegra, médico cirujano, epidemiólogo y maestro en salud pública, comentó a Medscape en español que esta pandemia en realidad fue algo completamente nuevo para todos, tanto para las fuerzas armadas como para el mismo sector salud. "A pesar de que se tiene un plan nacional de emergencias todo el sector tuvo que improvisar a través de sus recursos". Dentro de las fuerzas armadas la Secretaría de Marina representa una cuarta parte con alrededor de 70.000 activos y la otra parte está a cargo de la Secretaría de la Defensa con aproximadamente 220.000 elementos.

Desde su experiencia, pues durante la pandemia fungía como jefe del Departamento de Epidemiología de la Dirección General Adjunta de Sanidad Naval de la Secretaría de Marina (hasta el 15 de mayo), el teniente de fragata explicó que las fuerzas armadas representan para el sistema de salud pública una pieza del rompecabezas en emergencias, porque probablemente los grandes "para recuperar la salud son el Instituto Mexicano del Seguro Social y la Secretaría de Salud".

"Las fuerzas armadas cobran relevancia desde el punto de vista de salvaguardar la soberanía del estado mexicano. Cuando hay una emergencia se activa el ejercicio legal de esta dependencia. El concepto de salud pública es muy amplio, tiene que ver con todo lo que rodea a los individuos y le permite preservar su salud, no necesariamente tiene que ver con la administración de fármacos, diagnósticos o la realización de una cirugía, también tiene que ver con servicios de saneamiento y agua potable. Todo eso es salud pública y la representación de las fuerzas armadas siempre ha existido en la medida en que la población lo requiere".

Aseguró que no se toma un papel preponderante hasta que las capacidades de las instituciones que brindan los servicios se ven rebasadas, "ahí es donde el ejército y la Marina fortalecen a las instituciones, pero nunca por encima".

Destacó que la Secretaría de Salud como cabeza de la emergencia y sus representantes en cada una de las entidades federativas en su momento solicitó el apoyo para poder realizar funciones, dado que al estar ellos enfocados en los pacientes, se complicaba poder llevar a cabo actividades logísticas de distribución de fármacos, vacunas, materiales, etc.; "esta fue la justificación que se otorgó a las instituciones militares para poder llevar a cabo las actividades". El especialista es enfático al afirmar que el mando nunca fue asumido por una autoridad militar, sino que fue coadyuvante.

La estrategia adecuada "pues permitió la resolución más pronta y de manera eficiente"

Dr. Miguel Ángel Karam Calderón

El Dr. Miguel Ángel Karam Calderón, especialista en salud pública, académico e investigador de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma del Estado de México, coincidió con el Dr. Gómez. Dijo que se trata de la estrategia adecuada, donde la Secretaría de Salud es la cabeza de sector y con la fragmentación del sistema nacional de salud, donde tenemos varios servicios, incluido el Instituto de Seguridad Social para las Fuerzas Armadas Mexicanas (ISSFAM), se tuvo que organizar a las instituciones para dar respuesta; una vez organizado el sector salud vienen otras áreas que apoyan en esta situación, "aquí la participación de las fuerzas armadas fue muy importante, pues permitió la resolución más pronta y de manera eficiente".

Recordó que la salud pública es un término que integra el trabajo de todos los sectores de la población para buscar el bien común y que no solo corresponde a las instituciones gubernamentales, sino a las privadas y a la población en general.

Desde el punto de vista del especialista, en casos de pandemia se requiere de la participación de todos, pero como sucedió en varios países de Latinoamérica, sobre todo en aquellos en vías de desarrollo, el sector salud no alcanzaba a cubrir el trabajo que se requería ni por el personal que se tenía ni por la situación de la capacidad hospitalaria, pero también por otros aspectos muy importantes del manejo de una pandemia, que son las cuestiones de logística. En este sentido, "las fuerzas armadas tienen una buena experiencia, es personal capacitado en cuestiones de participación en estados de emergencia y lo hemos visto en otros momentos como inundaciones o temblores".

Agregó que un buen ejemplo fue lo que sucedió con la vacunación, pues para esta parte de la estrategia estuvo a cargo del ejército en coordinación con la Secretaría de Salud, "eso nos ha permitido el logro de la cantidad de personas vacunadas en el país y un buen manejo de la campaña de vacunación".

La experiencia militar

El Dr. Gómez compartió que en la Marina en ese momento (al principio de la pandemia) se encontraba un equipo de personas que entendía cómo funciona el sistema de salud y eso de alguna manera permitió, de entrada, proteger a sus miembros, "dictando políticas de cómo tratar de explicar, con lo que se conocía en enero y febrero de 2020, la transmisión del virus".

Aunque con más dudas que respuestas, aseguró que la realidad es que no podían mantenerse ajenos al contagio "Irnos a nuestra casa y abandonar nuestra función" no era una opción y con eso se empezó a trabajar.

Explicó que la milicia en realidad está subordinada al Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas, es decir, al presidente de la República y en esa medida en cuanto se activan las funciones que se le delegan a las fuerzas armadas, se establecen las acciones.

"En el caso de la Secretaría de Marina se seleccionaron algunos hospitales con capacidad de atención de pacientes graves, se reconvirtieron algunas áreas para hacer la selección de la gravedad, se certificó el laboratorio del Centro Médico Naval para diagnóstico de COVID-19, entre otras modificaciones al servicio, que ya en este momento se están recuperando en la medida en que los pacientes regresan a buscar atención".

Agregó que ellos como parte de una doctrina militar difícilmente pueden cuestionar sus funciones "y no es que no podamos hacerlo, sino que el mismo espíritu del militar nos lleva a cumplir con una orden. Cuando se nos instruyó tomar acciones, reconvertir hospitales, distribuir fármacos, salvaguardar instalaciones estratégicas, respondíamos a un pánico social, el mismo que se sentía en el personal médico. De alguna manera pudieron verse rebasadas las capacidades de las instituciones militares, de las fuerzas armadas, pero fue la forma en la que el gobierno utilizó sus recursos para poder responder ante la emergencia y como militares cumplimos una orden".

En el tema de atención a la salud, el especialista explicó que como todo el sistema, ellos también se fueron adaptando en función del semáforo epidemiológico y lo que se conocía de la enfermedad. "Hoy la Secretaría de Marina continúa con la administración de los servicios médicos a su población y en el caso de que se presente algún personal civil que requiera atención de emergencia, se brinda la atención de acuerdo con las instrucciones y se canaliza".

El Dr. Calderón indicó que la época exige la suma de talentos. "Al inicio de la pandemia hubo reuniones de grupos multidisciplinarios, donde no solo había epidemiólogos, que es la parte base, también había especialistas, como matemáticos". Los grupos también eran de diversas instituciones, incluso academia y la Secretaría de Defensa.

Concluyó que una de las grandes enseñanzas de esta pandemia es que se tiene que trabajar de manera conjunta sobre un objetivo fundamental, que es la salud. "La fragmentación de instituciones a nadie beneficia, se puede trabajar en grupo para lograr objetivos de manera pronta y eficiente. También fue importante ubicar, conocer y reconocer a gente de diversas instituciones que están trabajando en pro de la salud, pero que al ser trabajos aislados no repercuten como uno quisiera. Con esta oportunidad es muy importante seguir trabajando de esta manera, pues los retos continúan".

Los doctores Gómez y Karam han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.

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