¿Es el sueño, y no el humo, clave en las exacerbaciones de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica?

Mark S. Lesney

Conflictos de interés

23 de junio de 2022

La mala calidad del sueño se relacionó con un mayor riesgo de exacerbaciones potencialmente mortales en personas con enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), según un estudio publicado en Sleep.[1]

Los investigadores hicieron un seguimiento de 1.647 pacientes con enfermedad pulmonar obstructiva crónica confirmada que se inscribieron en el estudio de Subpoblaciones y Medidas Intermedias de Resultados en la enfermedad pulmonar obstructiva crónica SPIROMICS. Este estudio multicéntrico financiado por el National Heart, Lung, and Blood Institute y la COPD Foundation, fue diseñado para evaluar las subpoblaciones, los resultados y los biomarcadores de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica. Todos los participantes en el estudio eran fumadores activos o antiguos con enfermedad pulmonar obstructiva crónica confirmada.

Se compararon las exacerbaciones de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica durante un periodo de seguimiento de tres años con la calidad del sueño declarada. Los investigadores utilizaron el Índice de Calidad del Sueño de Pittsburgh (PSQI), una combinación de siete parámetros, entre los que se incluyen la duración, el horario y la frecuencia de las alteraciones.[2] Cuanto más alta es la puntuación, peor es la calidad del sueño.

Según los resultados, los individuos que declararon tener un sueño de mala calidad tuvieron un riesgo de 25% a 95% mayor de presentar exacerbaciones de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica, en comparación con los que declararon tener un sueño de buena calidad.

Hubo una asociación significativa entre la puntuación y las exacerbaciones totales y medias en el análisis sin ajuste (incidence rate ratios [IRR]: 1,09; intervalo de confianza [IC] de 95%: 1,05 a 1,13) y en el análisis ajustado por datos demográficos, comorbilidades médicas, gravedad de la enfermedad, uso de medicación y exposición a factores ambientales y socioeconómicos (IRR: 1,08; IC 95%: 1,03 a 1,13).

Además, de acuerdo con los investigadores, la puntuación se asoció de forma independiente con un mayor riesgo de hospitalización, con un 7% más de riesgo de hospitalización por cada aumento de 1 punto en el Índice.

Resultados sorprendentes

De acuerdo con los investigadores, estos resultados indican que la calidad del sueño puede predecir mejor las exacerbaciones que los antecedentes de tabaquismo del paciente.

"En lo que respecta a los que ya tienen enfermedad pulmonar obstructiva crónica, saber cómo duermen por la noche me dirá mucho más sobre su riesgo de sufrir una crisis que saber si han fumado durante 40 o 60 años. Esto es muy sorprendente y no es necesariamente lo que esperaba al realizar este estudio. El tabaquismo es un proceso tan central en la enfermedad pulmonar obstructiva crónica que habría predicho que sería el factor de predicción más importante en el caso de las exacerbaciones", comentó el autor principal del estudio, Dr. Aaron Baugh, neumólogo en ejercicio y fellow clínico de la University of California en San Francisco, Estados Unidos, en un comunicado de prensa de National Institutes of Health sobre el estudio.[3]

Los hallazgos del estudio fueron aplicables a todas las razas y grupos étnicos estudiados, sin embargo, los resultados pueden ser particularmente relevantes para los estadounidenses de raza negra, indicó el Dr. Baugh, porque estudios anteriores han demostrado que los estadounidenses de raza negra tienden a tener una peor calidad de sueño que otras razas y grupos étnicos. Los investigadores señalaron que, dado que el sueño deficiente está relacionado con peores desenlaces de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica, el estudio actual podría ayudar a explicar por qué los estadounidenses de raza negra, como grupo, tienden a tener una peor evolución cuando padecen enfermedad pulmonar obstructiva crónica, en comparación con otros grupos raciales y étnicos.

El estudio contó con el apoyo de National Institutes of Health y la COPD Foundation. SPIROMICS recibió el apoyo de NIH y de la COPD Foundation, así como de numerosas compañías farmacéuticas y de biotecnología. Los autores declararon no tener ninguna otra relación económica pertinente.

Esta noticia fue publicada originalmente en MDedge.com, parte de la Red Profesional de Medscape.

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