COMENTARIO

Marcadores serológicos de artritis reumatoide

Dr. F. Javier Merayo Chalico

Conflictos de interés

28 de junio de 2022

La búsqueda de biomarcadores en la artritis reumatoide ha sido objeto de interesantes investigaciones en los últimos años. Respecto a estos, tenemos que en primer lugar existen descripciones de nuevos anticuerpos relacionados con artritis reumatoide, independientes del factor reumatoide y anticuerpos antipéptido cíclico citrulinado (anti-CCP). El primer grupo son los anticuerpos antiproteínas carbamiladas. En modelos animales los anticuerpos antiproteínas carbamiladas pueden desencadenar respuestas inmunes primarias, activar células T y promover la producción de anticuerpos interferón gamma , interleucina-10 e interleucina-17.[1] Asimismo, los anticuerpos anti-proteínas carbamiladas se han detectado hasta en 45% de pacientes con artritis reumatoide y hasta en 30% de aquellos con artritis reumatoide seronegativa.

La presencia de anticuerpos antiproteínas carbamiladas se ha asociado con una mayor actividad de la enfermedad.[2] Es importante recalcar que aunque estos anticuerpos son casi exclusivamente encontrados en pacientes con artritis reumatoide, se ha demostrado su presencia en quienes tienen artritis psoriásica y artritis idiopática juvenil.[3]

Otro grupo de anticuerpos descritos recientemente son los anti-PAD4. PAD4 es una de las proteínas responsables de la conversión de arginina a citrulina; esta enzima puede llegar a autocitrulinarse aumentando su inmunogenicidad y la producción de autoanticuerpos. Los anticuerpos anti-PAD4 están presentes hasta en 45% de los pacientes con artritis reumatoide y en 14% de pacientes con lupus. Estos anticuerpos también han sido asociados con enfermedad grave.[4]

También se han descrito anticuerpos contra BRAF (V-RAF homólogo B1 del oncogén viral del sarcoma murino), hasta en 30% de pacientes con artritis reumatoide seronegativa; anticuerpos contra RA 33 (proteína con peso molecular de 33 kDa), 13% de positividad en pacientes con artritis reumatoide seronegativa) asociados a un mejor pronóstico; anticuerpos contra aductos de malondialdehído acetaldehído y anticuerpos contra colágeno tipo II con modificaciones postraduccionales por especies reactivas de oxígeno, los cuales son altamente específicos para artritis reumatoide y se asocian con el grado de actividad de la enfermedad.[5]

Por otra parte, se ha encontrado que los anticuerpos antipéptido cíclico citrulinado pueden tener resultados falsamente negativos en ciertos escenarios; su presencia generalmente se basa en ensayos que utilizan péptidos sintéticos como un subrogado de antígenos citrulinados in vivo. Aunque se han descrito ciertas proteínas que al ser citrulinadas pueden ser reconocidas por anticuerpos anti-proteínas citrulinadas in vivo, pero que no son detectados por los ensayos convencionales. Algunas de estas proteínas citrulinadas son fibrinógeno, vimentina, colágeno tipo II, α-enolasa, histonas y tenascina C.[6]

Aproximadamente 16% de los pacientes negativos para anticuerpos antipéptido cíclico citrulinado por métodos convencionales presenta positividad por métodos más precisos. La detección de estos anticuerpos se ha asociado a un peor pronóstico, por lo que la determinación de estas especificidades de los anticuerpos antipéptido cíclico citrulinado puede tener implicaciones clínicas relevantes y es posible que estas pruebas sean incorporadas de manera rutinaria en los nuevos ensayos.

Artritis por otras causas

Otro factor importante consiste en que la artritis sin marcadores serológicos puede tratarse de una manifestación inicial de otra enfermedad y que con el paso del tiempo estos pacientes reciban un diagnóstico distinto. Esto fue ejemplificado en un estudio de seguimiento a pacientes con artritis reumatoide seronegativa publicado en 2019.

Con el fin de determinar qué porcentaje de los pacientes con un diagnóstico inicial de artritis reumatoide seronegativa es diagnosticado con otra enfermedad posteriormente, un grupo de investigadores finlandeses dio seguimiento a pacientes con este diagnóstico por 10 años.[7] En este estudio se incluyeron 435 pacientes clasificados inicialmente como artritis reumatoide por clínica, con ausencia de marcadores serológicos. Durante su seguimiento, un gran porcentaje fue reclasificado con un diagnóstico diferente: 2,9% artritis reumatoide seropositiva o erosiva; 15,6% polimialgia reumática; 8,7% espondiloartritis; 10,6% artritis psoriásica; 3,4% artritis reactiva; 2,3% gota; 3,9% seudogota; 1,4% artritis paraneoplásica; 1,4% artritis juvenil; 0,5% hemocromatosis; 0,7% espondilitis anquilosante; 0,5% arteritis de células gigantes, y 8 pacientes con otros diagnósticos varios.

Esto sugiere que un porcentaje importante de los pacientes inicialmente diagnosticados con artritis reumatoide seronegativa realmente tiene una presentación inicial de otra enfermedad, por lo que en ellos se debe considerar un diagnóstico alternativo si es que el curso clínico o la respuesta al tratamiento presentan un comportamiento atípico.

En conclusión, la artritis reumatoide seronegativa parece ser un grupo heterogéneo de patologías, ya sean subtipos de esta u otras enfermedades reumatológicas en estadios iniciales. Conforme se estudien nuevos anticuerpos y se implementen nuevas técnicas moleculares es posible que el número de pacientes clasificados con artritis reumatoide seronegativa disminuya importantemente y que otros diagnósticos diferenciales se identifiquen de manera temprana. Estos avances también permitirán clasificar de una manera más precisa la enfermedad, con la probabilidad de individualizar el tratamiento y seguimiento de los pacientes según su perfil clínico y molecular.

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