La exposición intrauterina a SARS-CoV-2 se asocia con trastornos del neurodesarrollo

Megan Brooks

Conflictos de interés

15 de junio de 2022

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Los lactantes expuestos al SARS-CoV-2 en el útero tienen un mayor riesgo de trastornos del neurodesarrollo en el primer año de vida, sugirió una nueva investigación.[1]

No está claro si es la exposición a la pandemia o la exposición materna al virus en sí es lo que puede dañar el desarrollo neurológico de la primera infancia, advirtieron los investigadores, dirigidos por el Dr. Roy Perlis, maestro en ciencias, del Massachusetts General Hospital, en Boston, Estados Unidos.

"En este análisis de 222 hijos de madres infectadas con SARS-CoV-2, en comparación con los hijos de 7.550 madres en el grupo de control (no infectado) que dieron a luz durante el mismo periodo, observamos que los diagnósticos del desarrollo neurológico son significativamente más comunes entre los hijos expuestos, en particular los expuestos a la infección materna en el tercer trimestre", escribieron.

El estudio fue publicado en versión electrónica el 9 de junio en JAMA Network Open.

Trastornos del habla y del lenguaje

El estudio incluyó 7.772, en su mayoría nacidos vivos únicos en seis hospitales de Massachusetts, Estados Unidos, entre marzo y septiembre de 2020, incluidos 222 (2,9%) nacimientos de madres con infección por SARS-CoV-2 confirmada mediante pruebas de reacción en cadena de la polimerasa durante el embarazo.

En total, 14 de 222 lactantes nacidos de madres infectadas con SARS-CoV-2 (6,3%) fueron diagnosticados con un trastorno del neurodesarrollo en el primer año de vida frente a 227 de 7.550 hijos no expuestos (3%) (odds ratio [OR] sin ajustar, 2,17; intervalo de confianza de 95% [IC 95%]: 1,24 a 3,79; p = 0,006).

En modelos ajustados por parto prematuro, así como por raza, etnia, si estaban asegurados, sexo del lactante y edad materna, los hijos expuestos a COVID-19 tenían significativamente más probabilidades de recibir un diagnóstico de neurodesarrollo en el primer año de vida (OR ajustado: 1,86; IC 95%: 1,03 a 3,36; p = 0,04).

La magnitud de la asociación con los trastornos del neurodesarrollo fue mayor con la infección por SARS-CoV-2 en el tercer trimestre (OR ajustado: 2,34; IC 95%: 1,23 a 4,44; p = 0,01).

La mayoría de estos diagnósticos reflejaron trastornos del desarrollo de la función motora o del habla y el lenguaje.

Los investigadores señalaron que el hallazgo de una asociación entre la exposición prenatal al SARS-CoV-2 y los diagnósticos del desarrollo neurológico a los 12 meses está en línea con una "gran cantidad de literatura" que vincula la infección viral materna y la activación inmunológica materna con trastornos del desarrollo neurológico de la descendencia más adelante en la vida.

Sin embargo, advirtieron que aún no se sabe si existe una conexión definitiva entre la exposición prenatal al SARS-CoV-2 y problemas en el neurodesarrollo en la descendencia, en parte porque los lactantes nacidos de mujeres infectadas en la primera ola de la pandemia no han cumplido dos años: un momento en que los trastornos del neurodesarrollo, como el autismo, generalmente se diagnostican.

También existe el riesgo de sesgo de verificación debido a una mayor preocupación por los lactantes de madres infectadas que estuvieron enfermas durante el embarazo. Estos padres pueden estar más inclinados a buscar una evaluación y los médicos pueden estar más inclinados a diagnosticar o derivar para una evaluación, señalaron los investigadores.

No obstante, según lo informado por Medscape Noticias Médicas, los resultados del estudio respaldan los de la investigación publicada en el Congreso de la European Psychiatric Association (EPA) de 2022; esos resultados también mostraron una asociación entre la infección materna por SARS-CoV-2 y el deterioro del neurodesarrollo en lactantes de seis semanas.

Generación de hipótesis

En un comentario adjunto, la Dra. Torri D. Metz, de la University of Utah Health, en Salt Lake City, Estados Unidos, indicó que los hallazgos preliminares del Dr. Perlis y sus colaboradores son "de suma importancia, pero aún quedan muchas preguntas".[2]

"Esencialmente, todo lo que sabemos ahora sobre los efectos de la exposición en el útero a la infección materna por SARS-CoV-2 proviene de lactantes que estuvieron expuestos a las variantes temprana y alfa del SARS-CoV-2, ya que esos son los únicos lactantes que ahora son lo suficientemente mayores como para someterse a evaluaciones rigurosas del desarrollo neurológico", señaló la Dra. Metz.

En última instancia, la Dra. Metz apuntó que no sorprende que la pandemia y la exposición en el útero a la infección materna por SARS-CoV-2 puedan afectar negativamente los resultados del desarrollo neurológico en los lactantes.

Sin embargo, como estudio de cohorte retrospectivo, el estudio solo puede demostrar asociaciones, no causalidad.

"Este tipo de trabajo está destinado a generar hipótesis y ese objetivo se ha logrado, ya que estos hallazgos preliminares generan numerosas preguntas de investigación adicionales para explorar", escribió la Dra. Metz.

Entre ellas: ¿Existen predisposiciones genéticas a resultados adversos? ¿Observaremos efectos diferenciales por variante de SARS-CoV-2, por gravedad de la infección y por trimestre de la infección? ¿Es el virus en sí o todos los cambios sociales que ocurrieron durante este periodo, incluidas las diferencias en cómo se experimentaron esos cambios entre aquellos con y sin SARS-CoV-2?

"Quizás la pregunta más importante es cómo intervenimos para ayudar a mitigar los efectos adversos de la pandemia en los lactantes", señaló la Dra. Metz.

"Los estudios prospectivos para validar estos hallazgos aclararán algunos de los matices e identificarán a quienes corren el mayor riesgo, y ayudarán a los profesionales de la salud a utilizar adecuadamente los recursos para mejorar los resultados a medida que seguimos el curso de vida de esta generación de infantes nacidos durante la pandemia de COVID-19", agregó.

El estudio recibió apoyo del National Institute of Mental Health y National Institute of Child Health and Human Development. El Dr. Perlis es editor asociado de JAMA Network Open, pero no participó en la revisión editorial ni en la decisión de este manuscrito. La Dra. Metz informó haber recibido honorarios personales y subvenciones de Pfizer y subvenciones de GestVision.

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