Evitar la conexión permanente y el aislamiento del teletrabajador previenen de forma notable su alto impacto en salud mental

Dr. Javier Cotelo

3 de junio de 2022

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MADRID, ESP. Una de las principales consecuencias que nos dejó la pandemia en las rutinas laborales ha sido la implantación del modelo de teletrabajo en numerosas empresas, hecho que ha dado un impulso definitivo a esta modalidad de trabajar que tiende a su consolidación permanente, como se puso de manifiesto en el I Congreso Internacional y XII Congreso Español de Medicina y Enfermería del Trabajo (AEEMT), celebrado en Madrid. Allí se debatió el tema desde diferentes enfoques: impacto del teletrabajo en la patología osteomuscular y la alta carga psicosocial que conlleva, salud mental de estos trabajadores y cómo enfocar la cobertura por contingencia profesional en esta forma de trabajar, entre otros aspectos, todo lo cual se puede evitar de forma eficaz con una serie de medidas preventivas.[1].

Dra. Mª Teófila Vicente/Fuente: Javier Vázquez

Aunque el trabajo a distancia surgió ya en la década de los años 70, no es hasta la aparición del Real Decreto-ley 8/2020 que surge como medida urgente extraordinaria por el impacto económico y social de la COVID-19 cuando se dispara y pasa de 4,8% antes de la pandemia a 34% en estos momentos en nuestro país. La Dra. Mª Teófila Vicente, moderadora de la mesa, señaló que se estima que más de 50% de las empresas puede perder a sus empleados si no ofrecen la opción de teletrabajar.

Riesgos psicosociales, resiliencia y flexibilidad

La Dra. Vicente expuso el tema de la salud mental del trabajador a distancia. Inició su exposición recordando que el teletrabajo durante la pandemia dejó de ser una opción para convertirse casi en una obligación, hecho que no había sido programado y, por tanto, no estaba organizado respecto a instalaciones no adecuadas, falta de información y costos no asumidos por las empresas.

La especialista incidió sobre los riesgos psicosociales que tiene esta modalidad de trabajo, apoyados por diversa bibliografía y destacó la negativa repercusión de "jornadas maratónicas y una permanente conexión, invisibilidad del trabajador, soledad, aislamiento e incomunicación que padecen estas personas y la difícil conciliación entre vida familiar y laboral, sin olvidar que también tiene algunas ventajas destacables".[2]

Acto seguido se expuso que el teletrabajo ocupa una posición importante en la actual lucha continua por la resiliencia y la flexibilidad, ya que el mundo empresarial persigue su viabilidad dentro de uno de los periodos más difíciles para todas las industrias a nivel mundial, debido al impacto de la pandemia de COVID-19.

La Dra. Vicente destacó hacia dónde nos dirigimos en teletrabajo, resaltando los aspectos positivos sobre una amplia revisión bibliográfica de las últimas dos décadas con más de 40 artículos, de los que mencionamos el publicado en Heliyon, que señala: "Puede facilitar la inclusión de ciertos grupos, contribuye a la satisfacción laboral de los empleados, influye en el equilibrio entre vida familiar y profesional, productividad de los empleados y su carrera profesional, así como la buena perspectiva de que proliferen las prácticas laborales flexibles", entre otras.[3]

Mejorar la salud del teletrabajador

En cuanto a las propuestas de mejora de la salud del teletrabajador en general y en cuanto su riesgos psicosociales en particular, se matizó en primer lugar la necesidad de un estricto cumplimiento del Real Decreto-ley 28/2020 lo que redundará en una mejor salubridad mental y física.

"Será voluntario para la persona trabajadora y para la empleadora, registro horario del tiempo dedicado a la actividad laboral controlado por la empresa como estime oportuno para verificar el cumplimiento de las obligaciones y deberes, derecho a la desconexión digital fuera de su horario laboral, sin discriminación frente a los trabajadores que prestan sus servicios en el centro de trabajo o por razón de sexo, sin perjuicio en ninguna de sus condiciones laborales y principalmente con todas las garantías en la prevención de riesgos laborales poniendo especial atención en los factores psicosociales, ergonómicos, organizativos", enfatizó la Dra. Vicente.

Formación y recomendaciones preventivas

En segundo lugar, es importante llevar a cabo una formación teórico-práctica en las áreas que necesita el personal empleado para prestar servicios en la modalidad de teletrabajo, como "aplicar ciberseguridad, funcionamiento de herramientas y dispositivos de Tecnologías de la información y la comunicación (TIC) que vayan a manejar, protección de datos de la documentación que utilicen y conocer los riesgos relacionados con la salud en el teletrabajo", añadió la experta.

Finalmente, la Dra. Vicente concretó algunas recomendaciones preventivas importantes en el ámbito de las afecciones psicofísicas y aspectos psicosociales, "evitar la permanente conexión con los problemas de tecnoestrés, tecnoadicción, tecnoansiedad y tecnofatiga que pueden acarrear".

"Delimitar claramente el tiempo de trabajo, evitando las largas jornadas y contemplar la conciliación entre vida laboral y familiar. Evitar la soledad e incomunicación o la menor implicación en el trabajo. Evitar el enlentecimiento del trabajo ante la falta de un equipo que aporte una retroalimentación positiva y actuar en prevención ante la incertidumbre y falta de continuidad en los proyectos con posibles consecuencias de alteraciones del ánimo, ansiedad, estrés, desmotivación etcétera".

Algias cérvico-lumbares y de hombros, y programas preventivos

Dra. Marta Aparicio/Fuente: Javier Vázquez

La Dra. Marta Aparicio, especialista en medicina del trabajo del Servicio de Prevención Ajeno de Cualtis, abordó el impacto que ha tenido el teletrabajo en la patología osteoarticular en tiempos de pandemia de COVID-19. Para lo que hizo un recorrido por diversas publicaciones recientes que coinciden en líneas generales con "un importante aumento de dolores localizados principalmente en la columna lumbar y cervical, seguido de la afectación en los hombros y las manos debida al propio teletrabajo".

Otras conclusiones de los estudios hablan a favor de los trabajadores que realizaban actividad física cuatro veces por semana y mostraban tener menos trastornos musculoesqueléticos. Por el contrario, aquellos con sobrepeso y más que nada, con obesidad (índice de masa corporal mayor de 30) presentaban un mayor riesgo de sufrir dolores espinales y articulares, así como una mayor incidencia de estas dolencias en las mujeres. Otros factores de riesgo considerados como nocivos fueron la franja etaria comprendida entre los 35 y los 49 años, así como mantener una postura estática durante largos periodos.

Se destacaron los resultados de un estudio sobre un programa preventivo intervencionista de formación y registro del dolor durante doce semanas con una atención multimodal digital, terapia de ejercicios con electroestimuladores y entrenadores personales sobre más de 10.000 pacientes con dolor crónico de rodilla o espalda.[4] Este trabajo obtuvo como resultados más destacados una reducción media estimada del dolor de 68,45%; 78,6% del total consiguió una mejora clínicamente significativa (descenso en la escala EVA de 20 puntos o de 30% con respecto al inicio), además de una disminución de 57,9% y 58,3% en las puntuaciones de depresión y ansiedad, respectivamente. Además, cabe mencionar una mejora de 61,5% en la productividad laboral.

"Esto nos conduce a la necesidad de implantar programas de este tipo para evitar el sedentarismo y promover la actividad, con ejercicios aeróbicos y de fuerza, así como la práctica del yoga como medidas preventivas a instaurar en estos teletrabajadores", concretó la Dra. Aparicio.

¿Cuándo es contingencia profesional?

Dr. Juan Antonio Martínez/Fuente: Javier Vázquez

La intervención del Dr. Juan Antonio Martínez, subdirector general de Coordinación de Unidades Médicas del Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS), centró el tema de la cobertura por contingencia profesional en el ámbito de los trabajadores que ocupan puestos a distancia, partiendo de la base que no hay normativa específica que trate este temar de forma específica.

"Es fundamental demostrar una presunción de laboralidad, pactada en el contrato de trabajo que defina claramente los aspectos de tiempo (duración de la jornada, horario y principio y fin de la misma) y lugar de trabajo elegido por la persona para realizar este trabajo a distancia. También se deben contemplar los informes médicos aportados y cabe contar con una declaración responsable de la persona trabajadora, aspectos fundamentales para la determinación de una contingencia profesional", destacó.

Entre las diferentes situaciones constitutivas de contingencia profesional para esta modalidad de trabajo, el Dr. Martínez destacó la inclusión de "sucesos súbitos en el lugar de trabajo relacionados con los elementos del mismo (silla, mesa, accesorios, cables etcétera) y los sucesos súbitos en el entorno del lugar de trabajo, habitualmente el propio domicilio, con o sin relación con el trabajo realizado".

Enumeró distintas situaciones que pueden encuadrar en una contingencia profesional para estos trabajadores, "los síndromes cardiovasculares y cerebrovasculares agudos acontecidos de forma súbita cuando el afectado se encuentra en tiempo y lugar de trabajo, doctrina admitida por la Sala de lo Social del Tribunal Supremo, salvo si se descarta o excluye la acción del trabajo como factor determinante o desencadenante o bien la existencia de hechos que desvirtúen el nexo causal laboral".

Asimismo, las enfermedades profesionales ya recogidas en el cuadro vigente, como las provocadas por movimientos repetitivos, posturas forzadas o fatiga e inflamación de las vainas tendinosas y parálisis de los nervios debidos a la presión. Sin olvidar "las patologías psicosociales derivadas de la constante utilización de las nuevas tecnologías como pueden ser la adicción a las TIC, aislamiento social o los problemas visuales", añadió el experto.

Jurisprudencia a la espera de normativa

En esa línea, habría que añadir los accidentes in itinere, es decir, los acontecidos por la pernoctación en segunda residencia y traslado al lugar de teletrabajo o el teletrabajador móvil que determina donde presta su trabajo, así como los accidentes en misión por asistencia a cursos de formación, adquisición de algún dispositivo necesario para su actividad o la visita a clientes especiales.

El Dr. Martínez concluyó: "La necesidad de elaborar una normativa concreta sobre trabajo a distancia y mientras tanto habrá que atenerse a la configuración jurisprudencial. Así pues, la calificación por parte de los equipos de valoración y comisiones de incapacidades será predominantemente jurídica. El análisis de los expedientes de determinación de contingencia llevará a tener un mayor consenso o fijación de criterios calificativos".

La Dra. Vicente, la Dra. Aparicio y el Dr. Martínez han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.

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