España precisa solventar la ínfima notificación de cánceres profesionales y actualizar la normativa vigente

Dr. Javier Cotelo

1 de junio de 2022

MADRID, ESP. Los médicos del trabajo sientan las bases en su congreso nacional para corregir la alarmante infranotificación de casos de cáncer laboral y evidencian las carencias normativas y de protocolos para manejar el largo roadmap del trabajador con cáncer, desde su diagnóstico hasta la emisión de la aptitud específica para su óptima reincorporación laboral.[1]

Más de 600 profesionales se dieron cita del 19 al 21 de mayo en el I Congreso Internacional y XII Congreso Español de Medicina y Enfermería del Trabajo (AEEMT), en el Centro Corporativo del Banco Santander de Madrid. Un evento organizado por la Asociación Española de Especialistas en Medicina del Trabajo que fue inaugurado por la ministra de Sanidad Carolina Darias.

Este año el congreso batió todos los récords de participación con más de 200 trabajos científicos presentados, 25 mesas, siete talleres y la presencia de 220 residentes de medicina y enfermería del trabajo. También por primera vez fue un congreso con carácter internacional, cuyo lema del encuentro ha sido Salud y trabajo: aprendiendo del cambio.

Irrisoria notificación del cáncer profesional

Dra. María Teófila Vicente/Fuente: Javier Vázquez

En la mesa de cáncer y aptitud médico laboral, la Dra. María Teófila Vicente, del Grupo Cáncer y Trabajo de la Asociación Española de Especialistas en Medicina del Trabajo, comenzó su intervención reconociendo que "la piedra en el zapato de la salud laboral es la irrisoria notificación del cáncer profesional. En España en 2019 se notificaron solo 24 casos como enfermedad profesional (13 debidos al amianto, tres por sílice, dos por níquel y seis por otros), 0,34% de las enfermedades profesionales registradas ese año".

La especialista hizo un recorrido sobre la situación en algunos países de nuestro entorno, como Francia, donde se ha incrementado por cuatro la notificación de estos tumores en los últimos 20 años (540 casos en1998 a 1.940 casos en 2017), gracias a una determinante involucración política, donde los principales tumores profesionales fueron 57% de pulmón, 21% pleurales y 11% de vejiga.

En Alemania un informe sobre los cánceres ocupacionales reconocidos por las mutuas (periodo 1978 a 2010) detalla específicamente tipos de tumores, agentes causales y profesiones implicadas. Este país también cuenta con una base de datos centralizada que refleja 9% (40.555 casos) de tumores respecto al total de las enfermedades ocupacionales declaradas, de los que 85% se debe a las fibras de amianto que causan tumores pulmonares y pleurales.

Italia: todo al mesotelioma

En Italia hay un registro nacional de mesotelioma que incluyó 1.000 casos de este tumor entre exposiciones laborales, ambientales y domésticas, para estudiarlos en profundidad y determinar el riesgo de enfermedades causadas por el amianto. Se encuentran diferencias de género importantes, ya que entre los hombres predomina la exposición laboral (83%), mientras que en las mujeres se impone la exposición no ocupacional (23%). Por el contrario, la notificación de otros tumores de origen laboral en este país es también bastante precaria.

Historia clínico-laboral como punto de partida

La Dra. Vicente se preguntó qué herramientas tenemos para aumentar la notificación de los cánceres laborales en nuestro país y enfatizó en "la completa historia clínico-laboral como punto de partida imprescindible". Repasó pormenorizadamente la propuesta básica de un modelo de esta historia, realizada por el grupo de la Asociación de reciente creación, en colaboración con la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM).

La experta señaló los principales obstáculos que existen para realizar una adecuada notificación de los tumores como enfermedad profesional, pero sobre todo recordó los conceptos de exposición a tener muy en cuenta al abordar un cáncer laboral: "La intensidad mínima de exposición requerida para causar la enfermedad, aunque normalmente con los agentes cancerígenos no es posible definir una dosis umbral mínima. La duración mínima de la exposición que puede inducir la aparición del tumor. El periodo máximo de latencia más allá del cual es poco probable que la enfermedad pueda atribuirse a la exposición y el periodo mínimo de inducción por debajo del cual es poco probable que la exposición haya causado el tumor".

Propuestas de mejora

La Dra. Vicente relató el procedimiento de notificación y registro del cáncer como enfermedad profesional y los criterios de sospecha, no siempre conocidos por los facultativos que deben iniciar el procedimiento, incluidos los oncólogos.

Finalmente la especialista hizo hincapié en las propuestas de mejora en este largo peregrinaje, resaltando "la coordinación y protocolización de la actividad sanitaria laboral y extralaboral interespecialidades (salud ocupacional, oncólogos y fundaciones/asociaciones de pacientes) incluidos con amplitud en el documento del Grupo Funcional Cáncer y Trabajo, donde se recoge una serie de check lists sobre aspectos laborales relacionados con el cáncer, que puede ser de gran utilidad para los profesionales implicados.[2] Asimismo, resaltó la importancia que tiene el propio trabajador como pieza clave en todo este proceso".

Cancerígenos y vigilancia de la salud

Dr. Guillermo Gil

El Dr. Guillermo Gil, director técnico de Vigilancia de la Salud-Valora Prevención, abordó de una forma eminentemente práctica, los aspectos a considerar en la vigilancia de la salud de los trabajadores expuestos a agentes cancerígenos.

Recordó en primer lugar la principal normativa vigente en España, donde se ampara al médico del trabajo en su quehacer diario, que no es otra que los Reales Decretos 665/1997 de agentes cancerígenos y el Real Decreto 1299/2006 de enfermedades profesionales. Además de los protocolos específicos publicados por el Ministerio de Sanidad y otras entidades de reconocido prestigio (amianto, sílice, polvo de maderas duras entre otros), que si bien no son de obligado cumplimiento, guían y unifican la actuación de los especialistas.

El Dr. Gil evidenció las notables carencias normativas actuales, señalando: "El real decreto de enfermedades profesionales no contempla en el grupo 6 como cancerígenos: al alcohol isopropílico, aceites minerales utilizados previamente en motores de combustión, emisiones de motores diésel, tricloroetileno, acrilamida, arsénico, benceno, berilio, radón y cadmio, entre algunos otros".

Urge disponer de nuevos protocolos

"En cuanto a los protocolos de vigilancia de la salud la situación no es mucho más halagüeña, no existen sobre níquel, alcohol isopropílico, cromo VI, tricloroetileno, acrilamida, arsénico, benceno, cadmio, radón y un largo etcétera de otros productos carcinógenos", añadió el especialista.

Por tanto, y ante este panorama un tanto desalentador, el médico del trabajo tiene que ampararse en documentos normativos UNE (Una Norma Española), guías y protocolos internacionales de otras entidades de reconocido prestigio en la materia u otros métodos o criterios profesionales descritos documentalmente, que le proporcionen un nivel de confianza equivalente para realizar una buena vigilancia de la salud de los trabajadores a su cargo.

Otros métodos o criterios donde apoyarse comentados por el Dr. Gil fueron los valores límite biológicos y los marcadores tumorales, "pero los primeros no están concebidos para usarse como medida de los efectos adversos ni para el diagnóstico de las enfermedades profesionales y los segundos hoy por hoy no sirven para la detección temprana de las neoplasias, aunque si para el seguimiento (recidiva temprana/efectividad del tratamiento instaurado), lo que nos lleva a plantear un interesante reto de futuro inmediato para el manejo del cáncer laboral".

Criterios de aptitud médico-laboral

Dra. Beatriz Calvo/Fuente: AEEMT

Una tercera presentación en esa mesa corrió a cargo de la Dra. Beatriz Calvo, especialista del Servicio de Prevención Mancomunado del Institut Català d’Oncologia-IDIBELL, en Barcelona, España, quien abordó los criterios de aptitud médico-laboral en los trabajadores con antecedentes oncológicos.

La especialista detalló el largo roadmap al que se enfrenta un trabajador diagnosticado de cáncer empezando por su diverso tratamiento (quirúrgico, radio y quimioterapéutico, inmunoterapéutico, psicológico-psiquiátrico, etcétera), continuando por los posibles efectos secundarios (astenia, polineuropatías, poliartralgias, linfedemas, cardiotoxicidad, chemobrain) y secuelas, con el reto de afrontar el nuevo sentido de vida y la vuelta a la normalidad, lo que incluye en último término, la reincorporación laboral con un reconocimiento médico de retorno al trabajo tras baja prolongada, que conlleva la emisión de una aptitud para su puesto de trabajo específico.

Capacidades residuales y restricciones

El médico del trabajo evalúa minuciosamente la capacidad residual del trabajador y la compatibilidad con las tareas fundamentales de su puesto, contemplando si hay alguna limitación funcional para alguna de las tareas o bien si tiene una especial sensibilidad frente a la exposición a ciertos riesgos laborales, lo que quedará bien definido en el informe de aptitud. "Se pueden plantear algunas restricciones bien definidas para determinadas tareas concretas de su puesto que no debe realizar, hasta en los casos más difíciles plantear la no aptitud para su puesto. Si no pudiera desempeñar las tareas fundamentales del mismo o existe riesgo de agravamiento o recidiva tumoral, o bien hay exposición a carcinógenos que aumenten el riesgo de recidiva oncológica. Llegados a este punto, otra posibilidad es plantear un cambio de puesto que se adecúe a sus capacidades residuales actuales", destacó la Dra. Calvo.

Consideraciones preventivas específicas

En cuanto a las valoraciones preventivas propuestas, se mencionó nuevamente el documento de la Asociación Científica Cáncer Cero en el Trabajo, donde se concretan, entre otras:[2] limitar la exposición a radiaciones ionizantes, evitar la exposición a radiación solar en horas de mayor índice ultravioleta, evitar esfuerzos con aumento de presión abdominal en trabajadores con secuelas abdominales, en trabajadores con linfedema (evitar esfuerzos con el miembro afecto, fuentes de calor, agresiones de la piel y equipos de protección individual ajustados), trabajadores con alteraciones circulatorias (limitar exposición a vibraciones, calor o frío intensos o tareas con riesgo de cortes y heridas), sin olvidar que ante secuelas psíquicas o ansiedad debe tratar de evitar el estrés mantenido y las tareas de elevada complejidad intelectual).

Finalmente, a modo de conclusión, la Dra. Calvo dejó una serie de reflexiones: "Es fundamental un trabajo coordinado multiinterdisciplinario en la valoración y reincorporación de estos trabajadores. Así como un acompañamiento integral del trabajador enfermo en todas las fases de la enfermedad, personalizando cada caso. También es prioritario contar con estrategias de retorno al trabajo seguras y saludables".

"Algunos temas de futuro empiezan a ser ya una realidad, como si la evolución genética molecular fuera una oportunidad o más bien una posible controversia y la falta de evidencia científica de los nuevos riesgos emergentes, como los nanomateriales", concluyó la especialista.

La Dra. Vicente, el Dr. Gil y la Dra. Calvo han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.

Siga al Dr. Javier Cotelo de Medscape en español en Twitter @Drjavico.

Para más contenido siga a Medscape en Facebook, Twitter, Instagram y YouTube.

Comentario

3090D553-9492-4563-8681-AD288FA52ACE
Los comentarios están sujetos a moderación. Por favor, consulte los Términos de Uso del foro

procesando....