Ictus en los jóvenes: ¿cáncer disfrazado?

Conflictos de interés

19 de mayo de 2022

Los pacientes jóvenes con ictus tienen un mayor riesgo de ser diagnosticados con un nuevo cáncer en los años posteriores a su ictus, según muestra un nuevo estudio, lo que aumenta la posibilidad de que el ictus pudiera ser la primera manifestación de un cáncer subyacente.[1]

Los datos fueron presentados por la Dra. Jamie Verhoeven del Radboud University Medical Centre, Países Bajos, en la reciente European Stroke Organisation Conference (ESOC) de 2022.

La Dra. Verhoeven anotó que 10% de todos los casos de ictus ocurren en personas menores de 50 años. Durante las últimas décadas, la incidencia de ictus en los jóvenes ha aumentado constantemente, mientras que la incidencia de ictus en adultos mayores se ha estabilizado o disminuido.

"El ictus en los jóvenes difiere del ictus en los pacientes mayores, y una de las principales diferencias es que en los jóvenes tiene una mayor proporción de ictus criptogénico, sin que se encuentre una causa clara en más de un tercio de los pacientes", compartió.

Además, se sabe que tener un cáncer activo es un factor de riesgo de trombosis. Esta asociación es más fuerte en la trombosis venosa y se ha investigado menos en la trombosis arterial, informó la Dra. Verhoeven.

Su grupo tuvo como objetivo investigar si en algunos pacientes con ictus criptogénico esta puede ser la primera manifestación de un cáncer subyacente. "Si la hipótesis es cierta, entonces sería más evidente en los pacientes jóvenes que tienen una mayor incidencia de ictus criptogénico", explicó.

Realizaron un estudio de cohortes observacional basado en la población, utilizando códigos de la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE) de diagnóstico del Registro Nacional de Altas Hospitalarias en los Países Bajos y el Registro de Población Holandés de 1998 a 2019.

Se excluyeron los pacientes con antecedentes de cáncer antes de su primer ictus y aquellos con tumores malignos del sistema nervioso central en el momento del ictus o tumores malignos de piel, excepto melanoma (que se ha demostrado que no tienen efectos sistémicos).

Los datos de referencia provienen de la Netherlands Comprehensive Cancer Organisation, que recopila datos sobre todos los diagnósticos de cáncer en el país.

Los investigadores identificaron a 27.616 pacientes jóvenes con ictus (rango de edad: 15 a 49 años; mediana de edad: 45 años) y a 362.782 pacientes mayores (rango de edad: 50 años o más; mediana de edad: 76 años).

La incidencia acumulada de cualquier tipo de cáncer a los diez años fue de 3,7% en el grupo más joven y de 8,5% en el grupo de mayor edad.

Los datos se contrastaron con pares emparejados de la población general. Las principales medidas de desenlace fueron la incidencia acumulada del primer cáncer después del ictus (estratificado por subtipo de ictus, edad y sexo) y las tasas de incidencia estandarizadas.

Los resultados mostraron que el riesgo de cáncer era mayor en el grupo de edad más joven que en la población general.

En este grupo de edad, el riesgo a un año de cualquier cáncer nuevo fue 2,6 veces mayor (intervalo de confianza de 95% [IC 95%]: 2,2 a 3,1) después de un ictus isquémico y 5,4 veces (IC 95%: 3,8 a 7,3) después de una hemorragia intracerebral que para sus pares de la población general.

Por el contrario, en pacientes mayores de 50 años con ictus, el riesgo a un año de cualquier cáncer nuevo fue 1,2 veces mayor que el de la población general después de un ictus isquémico o un ictus hemorrágico.

"Los pacientes más jóvenes tienen un mayor riesgo de cáncer que los pacientes mayores, y este aumento es más evidente en los primeros uno a dos años después del ictus, pero sigue siendo estadísticamente significativo hasta cinco a ocho años después", dijo la Dra. Verhoeven.

Los tumores malignos que estuvieron más involucrados en este aumento de riesgo fueron los de las vías respiratorias bajas, los hematológicos y los gastrointestinales.

La principal fortaleza de este estudio fue el uso de bases de datos nacionales que permitieron un tamaño de muestra muy grande, pero esto conlleva el peligro de una clasificación errónea de eventos y la falta de datos clínicos, anotó la Dra. Verhoeven.

"Los pacientes jóvenes con ictus tienen un mayor riesgo de desarrollar un nuevo cáncer en los años posteriores, en comparación con sus pares de la población general, pero este riesgo solo aumenta marginalmente en la población mayor con ictus", concluyó.

Señaló que no es posible confirmar ninguna relación causal a partir de este diseño de estudio, pero se ha demostrado una clara asociación.

"Necesitamos más estudios en este campo. Necesitamos un gran conjunto de datos clínicos para examinar qué fenotipos clínicos están asociados con posibles cánceres subyacentes para identificar qué pacientes tienen mayor riesgo. Ya estamos trabajando en esto", externó. "Entonces queda por investigar si la detección de un cáncer subyacente debe agregarse al trabajo de diagnóstico en pacientes jóvenes con ictus".

Al comentar sobre el estudio, después de la presentación, el Dr. William Whiteley, epidemiólogo clínico de la University of Edinburgh, Reino Unido, y neurólogo consultor en NHS Lothian, dijo que era difícil saber si el vínculo mostrado entre el ictus y el cáncer era causal, pero el tamaño del efecto en este estudio fue "bastante grande".

Indicó que las asociaciones con el cáncer de intestino y de pulmón podrían deberse a factores de riesgo compartidos, como fumar, pero dijo que el hallazgo sobre un vínculo con los tumores malignos hematológicos es "interesante".

Al señalar que existen asociaciones entre los tumores malignos hematológicos y los eventos trombóticos, comentó: "La gente se ha preguntado si eso se debe a la expansión clonal, que se ha demostrado que aumenta el riesgo de aterosclerosis, por lo que la pregunta es si se trata de algún factor de riesgo en común".

La Dra. Verhoeven dijo que no creía que los factores de riesgo compartidos explicaran por completo la diferencia en el aumento de los riesgos entre pacientes jóvenes y mayores.

"No explica por completo por qué el riesgo de cáncer es específicamente más alto en los primeros uno o dos años después del diagnóstico de ictus. Creo que, si solo fueran factores de riesgo compartidos, el aumento del riesgo debería permanecer relativamente estable, o incluso aumentar debido a la acumulación de exposición a los factores de riesgo a lo largo de los años", reflexionó.

El Dr. Whiteley dijo que datos como estos son "realmente útiles para tratar de estimar estas asociaciones y nos brindan algunas hipótesis para investigar en estudios mecanicistas más pequeños".

Cuando se le preguntó si estos datos justifican el cribado sistemático de cáncer en pacientes más jóvenes con ictus criptogénico, respondió: "Creo que necesitamos algunas estimaciones de riesgo absoluto para eso; por ejemplo, qué proporción de pacientes más jóvenes estarían en riesgo en los próximos años, cuando esa detección marcaría la diferencia".

La Dra. Verhoeven ha declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.

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