Cantar puede mejorar la disnea pos-COVID-19

Dr. Rob Hicks

Conflictos de interés

12 de mayo de 2022

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La calidad de vida y la dificultad para respirar se pueden mejorar con un programa de bienestar y respiración en línea para aquellos que se recuperan de COVID-19 persistente, según un nuevo estudio que, según sus autores, fue "uno de los primeros ensayos clínicos en informar una intervención efectiva para personas con COVID-19 persistente".[1]

En el estudio, publicado en The Lancet Respiratory Medicine, investigadores del Imperial College London indagaron el uso del programa ENO Breathe, desarrollado por la English National Opera (ENO) y neumólogos del Imperial College Healthcare NHS Trust, ambas instituciones en Londres, Reino Unidos, que involucra técnicas de canto para mejorar el bienestar de pacientes con disnea persistente debido a COVID-19.[1]

El programa de seis semanas, dirigido por cantantes profesionales de la English National Opera, se centra en el reentrenamiento de la respiración mediante técnicas de canto. La intervención en línea consiste en una discusión inicial de 20 minutos uno a uno seguida de seis sesiones de talleres grupales en línea de una hora, una vez por semana. No se requiere experiencia ni interés en el canto.

El Dr. Nicholas Hopkinson, coautor principal y profesor de neumología en el Imperial College London, señaló: "La falta de aliento es uno de los síntomas más frecuentes que experimentan las personas con COVID-19 persistente".

Para su estudio, los investigadores realizaron un ensayo controlado aleatorizado, enmascarado simple, de grupos paralelos con 150 participantes (edad promedio de 49 años, 81% mujeres), reclutados entre el 22 de abril y el 25 de mayo de 2021 de 51 clínicas colaboradoras de COVID-19 persistente en el Reino Unido. Los participantes fueron asignados aleatoriamente a la participación inmediata en el programa ENO Breathe (74 participantes) o al cuidado habitual (76 participantes), y tenían 18 años o más, se recuperaban de COVID-19 con disnea continua, con o sin ansiedad, al menos cuatro semanas después del inicio de los síntomas. Debían tener acceso a internet con un dispositivo apropiado y ser considerados clínicamente aptos para participar en una de las clínicas COVID-19 colaboradoras.

Urgen intervenciones y tratamientos basados en la evidencia

Los investigadores recopilaron información sobre la salud y el bienestar de los participantes a través de cuestionarios en línea y utilizaron grupos focales y preguntas de retroalimentación para evaluar la experiencia de los participantes. Midieron los componentes mentales y físicos de una herramienta validada de calidad de vida relacionada con la salud que evalúa indicadores clave, incluidas las dificultades resultantes de los problemas de salud, los impactos sociales, el dolor y el impacto en las actividades diarias. Los investigadores también evaluaron otros efectos de la enfermedad, incluida la dificultad para respirar, la ansiedad y una variedad de otros síntomas.

Ambos grupos fueron evaluados después de seis semanas, cuando al grupo de control también se le ofreció la oportunidad de participar en el programa.

El desenlace primario, evaluado en la población por intención de tratar, fue el cambio en la calidad de vida relacionada con la salud (HRQoL), evaluado mediante el instrumento RAND de 36 ítems de formato corto que evalúa el componente de salud mental (MHC) y componente de salud física (PHC).

Las medidas de desenlace secundarias incluyeron la puntuación de la prueba de evaluación de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica, las escalas visuales analógicas (EVA) para la disnea y la escala de 7 rubros del trastorno de ansiedad generalizada.

El autor principal del estudio, el Dr. Keir Phillip, investigador clínico del National Heart and Lung Institute del Imperial College London, en Londres, Inglaterra, comentó: "Necesitamos con urgencia tratamientos e intervenciones basados en la evidencia para las personas con COVID-19 persistente, que actualmente afecta a aproximadamente una de cada 50 personas en el Reino Unido".

La adherencia es crucial para los beneficios

Los participantes de ENO Breathe experimentaron una reducción de 10.48 puntos (de 100) en la dificultad para respirar al correr en comparación con las personas que recibieron la atención habitual, informaron los autores. Además, los participantes del programa ENO Breathe experimentaron una mejora de 2,42 puntos en el componente mental de la calidad de vida. No se observaron otras diferencias estadísticamente significativas entre los grupos en los desenlaces secundarios.

Solo hubo un evento adverso menor autolimitado, informado por un participante en el grupo ENO Breathe que se sintió mareado al usar una computadora durante periodos prolongados, compartieron los autores.

La autora principal, la Dra. Sarah Elkin, consultora líder del programa y consultora respiratoria en Imperial College Healthcare NHS Trust, en Londres, Inglaterra, apuntó: "Es vital que encontremos formas de apoyar a las personas con COVID-19 persistente que experimentan síntomas debilitantes mucho después de recuperarse de su infección inicial".

Los grupos focales y los cuestionarios identificaron tres temas cualitativos comunes con respecto a las experiencias de los participantes de ENO Breathe, que fueron las mejoras en sus síntomas, que el programa complementó otros cuidados que estaban recibiendo y que el uso de técnicas de canto y música se adaptaba a sus necesidades.

Los participantes que asistieron a todas las sesiones encontraron mejoras en una gama más amplia de síntomas respiratorios, ansiedad y mejoras en la calidad de vida, observaron los autores, quienes sugirieron que los mayores beneficios del programa los lograrían los más apegados al tratamiento.

El Dr. Hopkinson destacó cómo la investigación muestra que el programa ENO Breathe "es efectivo".

Las intervenciones de artes en la salud pueden ser herramientas efectivas

El Dr. Phillip declaró: "Nuestro estudio sugiere que las mejoras en los síntomas experimentados por los participantes se debieron tanto a las técnicas prácticas de respiración aprendidas, como a la forma creativa, humana y positiva en que se imparte el programa".

Los autores concluyeron que los enfoques basados en la música y la mente y el cuerpo, incluidas las técnicas prácticas y agradables para el manejo de los síntomas, podrían tener un papel en el apoyo a la recuperación.

El Dr. Phillip agregó: "Nuestro estudio sugiere que las intervenciones de artes en la salud pueden ser herramientas efectivas para participantes cuidadosamente seleccionados, especialmente cuando se integran con éxito con los servicios clínicos".

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