Lesiones cerebrales traumáticas, relacionadas con riesgo de enfermedad cerebrovascular, diabetes y trastornos cerebrales

Kelli Whitlock Burton

Conflictos de interés

11 de mayo de 2022

Las lesiones cerebrales traumáticas leves están vinculadas a un riesgo significativamente mayor de diversos trastornos cardiovasculares, endocrinos, neurológicos y psiquiátricos posteriores, según muestra una nueva investigación.[1]

La incidencia de hipertensión, cardiopatía coronaria, diabetes, ictus, depresión y demencia comenzaron a aumentar poco después de la lesión cerebral y persistieron durante una década tanto en las lesiones cerebrales traumáticas leves como en las moderadas-graves.

Los investigadores descubrieron las comorbilidades multisistémicas en todos los grupos de edad, incluso en pacientes de tan solo 18 años. También descubrieron que los pacientes que desarrollaron múltiples problemas tras la lesión tenían una mayor mortalidad durante la década de seguimiento.

Los resultados indican que los pacientes con lesiones cerebrales traumáticas pueden requerir un seguimiento más prolongado y un cribado proactivo de enfermedades multisistémicas, independientemente de la edad o la gravedad de la lesión.

Dr. Ross Zafonte

"Fue bastante llamativo el hecho de que los pacientes con lesiones leves, lo mismo que con lesiones moderadas o graves, tuvieran asociaciones continuas a largo plazo con comorbilidades que se mantenían en el tiempo y que son cardiovasculares, endocrinas, neurológicas y de salud conductual", comentó con Medscape Noticias Médicas el autor del estudio, el Dr. Ross Zafonte, Ph. D., presidente del Spaulding Rehab Hospital y profesor y presidente de medicina física y rehabilitación de la Harvard Medical School, ambos en Boston, Estados Unidos.

El estudio fue publicado en versión electrónica en JAMA Network Open.[1]

La gravedad de las lesiones no es un factor

Se calcula que en Estados Unidos 2,8 millones de personas sufren lesiones cerebrales traumáticas cada año. En todo el mundo, la cifra puede ascender a 74 millones.

Los estudios han indicado durante mucho tiempo una relación entre las lesiones cerebrales y los trastornos neurológicos ulteriores, pero recientemente han cobrado importancia las investigaciones que indican una posible relación con los problemas cardiovasculares y endocrinos.

Basándose en un estudio de 2021 que mostraba una mayor incidencia de problemas cardiovasculares tras una conmoción cerebral, los investigadores examinaron los historiales médicos de los pacientes previamente tratados por lesiones cerebrales traumáticas entre 2000 y 2015 que también tuvieron al menos una consulta de seguimiento entre seis meses y diez años después de la lesión inicial.[2]

Los investigadores analizaron los datos de 13.053 personas: 4.351 con lesiones leves, 4.351 con lesiones de moderadas a graves y 4.351 sin lesiones cerebrales traumáticas. La causa más común de la lesión fue una caída. Se excluyó a los pacientes con lesiones relacionadas con el deporte.

La incidencia de la hipertensión fue significativamente mayor en los pacientes con lesiones cerebrales traumáticas leves (hazard ratio [HR]: 2,5; intervalo de confianza de 95% [IC 95%]: 2,1 a 2,9) y lesiones cerebrales traumáticas moderadas-graves (HR: 2,4; IC 95%: 2,0 a 2,9) en comparación con el grupo no afectado. El riesgo de padecer otros problemas cardiovasculares, como hiperlipidemia, obesidad y arteriopatía coronaria, también fue mayor en los grupos afectados.

Los pacientes con lesiones cerebrales traumáticas también informaron una mayor incidencia de enfermedades endocrinas, incluida la diabetes (lesiones cerebrales traumáticas leves, HR: 1,9; IC 95%: 1,4 a 2,7; lesiones cerebrales traumáticas moderadas-graves, HR: 1,9; IC 95%: 1,4 a 2,6). También aumentó el riesgo de sufrir un ictus isquémico o un ataque isquémico transitorio (lesiones cerebrales traumáticas leves, HR: 2,2; IC 95%: 1,4 a 3,3; lesiones cerebrales traumáticas moderadas-graves, HR: 3,6; IC 95%: 2,4 a 5,3).

Independientemente de la gravedad de la lesión, los pacientes con lesiones cerebrales traumáticas tenían un mayor riesgo de padecer enfermedades neurológicas y psiquiátricas, en particular depresión, demencia y trastornos psicóticos. "Esto nos dice que la lesiones cerebrales traumáticas leves no están exentas de complicaciones", señaló el Dr. Zafonte.

Sorprendente tasa de comorbilidad en los jóvenes

Los investigadores encontraron un mayor riesgo de comorbilidades postraumáticas en todos los grupos de edad, pero les llamó la atención las altas tasas en los pacientes más jóvenes, de 18 a 40 años. En comparación con los individuos de la misma edad sin antecedentes de lesiones cerebrales traumáticas, el riesgo de hipertensión fue casi seis veces mayor en aquellos con lesiones cerebrales traumáticas leves (hazard ratio: 5,9; intervalo de confianza de 95% [IC 95%]: 3,9 a 9,1) y casi cuatro veces mayor en los pacientes con lesiones de moderadas a graves (HR: 3,9; IC 95%: 2,5 a 6,1).

Las tasas de hiperlipidemia y diabetes también fueron mayores en los pacientes más jóvenes del grupo con lesiones cerebrales traumáticas leves y las convulsiones postraumáticas y los trastornos psiquiátricos fueron más frecuentes independientemente de la gravedad.

En general, los pacientes con lesiones cerebrales traumáticas moderadas-graves, pero no aquellos con lesiones leves, tenían un mayor riesgo de mortalidad en comparación con el grupo no expuesto (432 muertes [9,9%] frente a 250 muertes [5,7%]; p < 0,001).

"Está claro que con lo que podemos estar lidiando es que es aplicable incluso para los más jóvenes", apuntó el Dr. Zafonte. "Solíamos pensar que el riesgo de lesiones cerebrales es peor en los casos graves, que lo es, y que es peor más tarde entre los que son mayores, que lo es. Pero los más jóvenes tampoco se libran".

Aunque el estudio ofrece asociaciones entre la lesiones cerebrales traumáticas y los problemas de salud multisistémicos, el Dr. Zafonte dijo que es imposible afirmar en este momento si la lesión cerebral causó el mayor riesgo de problemas cardiovasculares o endocrinos. Otras lesiones de órganos sufridas en el traumatismo pueden ser un factor que contribuya.

"Se necesitan más datos para dilucidar el mecanismo y las relaciones causales, que no tenemos aquí", continuó.

Muchas de las comorbilidades ulteriores a la lesión surgieron una media de 3,5 años después de la lesiones cerebrales traumáticas, independientemente de la gravedad. Pero algunas de las afecciones cardiovasculares y psiquiátricas aparecieron mucho antes.

Esto es importante porque las investigaciones señalan que menos de la mitad de los pacientes con lesiones cerebrales traumáticas reciben atención de seguimiento.

"Tiene sentido que la gente que se relaciona con personas que han sufrido una lesión cerebral traumática sospeche de las comorbilidades médicas relativamente pronto, en los dos primeros años", indicó el Dr. Zafonte.

En un comentario invitado, el Dr. Vijay Krishnamoorthy, maestro en salud pública, Ph. D., de la Duke University School of Medicine, en Durham, y la Dra. Monica S. Vavilala, de la University of Washington, en Seattle, ambas instituciones en Estados Unidos, destacaron algunas de las limitaciones del estudio, como la falta de información sobre la gravedad de la comorbilidad y la falta de un grupo equiparado de pacientes que hubieran sufrido un traumatismo no craneal.

A pesar de estas limitaciones, el estudio ofrece información importante sobre cómo la lesiones cerebrales traumáticas puede afectar a órganos más allá del cerebro, señalaron.

"Estas observaciones, si se reproducen en futuros estudios, plantean implicaciones interesantes en la atención futura a los pacientes con lesiones cerebrales traumáticas, tales como medidas de detección de enfermedades crónicas más intensas y posiblemente mejores guías para la atención crónica de trastornos de órganos extracraneales para los pacientes que sufren lesiones cerebrales traumáticas", escribieron los Dres. Krishnamoorthy y Vavilala.

El estudio no recibió ninguna financiación específica. El Dr. Zafonte declaró haber recibido honorarios personales de Springer/Demos, formar parte de los consejos consultivos científicos de Myomo y OnCare y haber recibido financiación del Football Players Health Study de Harvard, financiado en parte por la National Football League Players Association. Los Dres. Krishnamoorthy y Vavilala han manifestado no tener ninguna relación económica pertinente.

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