Tres síntomas sugieren un mayor riesgo de autolesión en pacientes con cáncer

Kate Johnson

Conflictos de interés

9 de mayo de 2022

Según un estudio canadiense, la ansiedad, la depresión y la dificultad para respirar de moderada a grave indican un mayor riesgo de autolesiones no fatales entre los pacientes recién diagnosticados con cáncer.[1]

En un estudio de casos y controles basado en la población, cada uno de estos síntomas se asoció con un aumento de al menos 60% en el riesgo de autolesiones no fatales, informaron los investigadores.

"Los médicos deben saber que las autolesiones son un problema real después de un diagnóstico de cáncer", respondió a Medscape Noticias Médicas la investigadora principal, Dra. Julie Hallet, científica asociada del Sunnybrook Health Sciences Centre en Ontario, Canadá.

La autolesión "no representa necesariamente un intento de suicidio", agregó. "Si bien nuestros datos no nos permiten saber cuál fue la intención, sabemos por otros trabajos que las repercusiones de la angustia en pacientes con cáncer son mucho más amplias que el suicidio. Las autolesiones pueden ser un medio para hacer frente a las dificultades psicológicas de algunos pacientes, sin intención de suicidio".

El estudio fue publicado en versión electrónica en JAMA Oncology.[1]

Nueve síntomas comunes

El estudio incluyó a adultos a los que se les diagnosticó cáncer entre el 1 de enero de 2007 y el 31 de marzo de 2019, y que habían completado el Sistema de Evaluación de Síntomas de Edmonton (ESAS) dentro de los 36 meses posteriores a su diagnóstico indicador de cáncer. El Sistema de Evaluación de Síntomas de Edmonton evalúa nueve síntomas asociados con el cáncer, que incluyen dolor, cansancio, náuseas, depresión, ansiedad, somnolencia, apetito, bienestar y dificultad para respirar, en una escala informada por el paciente de 0 (ausencia de síntoma) a 10 (peor posible síntoma).

El análisis incluyó a 406 pacientes que habían visitado una sala de urgencias por autolesiones no fatales dentro de los 180 días de su evaluación con el Sistema de Evaluación de Síntomas de Edmonton y se parearon con 1.624 controles con cáncer que no tenían autolesiones. Los casos y los controles se emparejaron según la edad en el momento del diagnóstico de cáncer, el sexo, las autolesiones previas dentro de los cinco años posteriores al diagnóstico y el tipo de cáncer. Las covariables no pareadas incluyeron enfermedad psiquiátrica y terapia recibida antes de las autolesiones no fatales, la carga de comorbilidad, la privación material y el estadio del cáncer.

Hacia una intervención a medida

Una mayor proporción de pacientes de casos que de pacientes de control informaron puntuaciones de moderadas a graves para los nueve síntomas del Sistema de Evaluación de Síntomas de Edmonton. En un análisis ajustado, la ansiedad de moderada a grave (odds ratio [OR]: 1,61), la depresión (OR: 1,66) y la dificultad para respirar (OR: 1,65) se asociaron de forma independiente con mayores probabilidades de autolesiones no fatales posterior. Cada aumento de 10 puntos en la puntuación total del Sistema de Evaluación de Síntomas de Edmonton también se asoció con un mayor riesgo (OR: 1,51).

"Estos hallazgos son importantes para mejorar el uso de las puntuaciones del Sistema de Evaluación de Síntomas de Edmonton de cribado para apoyar mejor a los pacientes", indicaron los autores. "Los puntajes de esas evaluaciones se pueden usar para identificar a los pacientes con mayor riesgo de autolesiones no fatales, lo que indica un mayor nivel de angustia y ayuda a dirigir la evaluación e intervención de manera personalizada".

En un trabajo anterior, el grupo de la Dra. Hallet demostró que la autolesiones no fatales ocurre en 3 de cada 1..000 pacientes con cáncer. Las autolesiones no fatales son más frecuentes entre los pacientes más jóvenes y aquellos con antecedentes de enfermedad mental previa. "Identificar a los pacientes en riesgo en la práctica clínica requiere que indagues sobre el historial previo, identifiques puntajes altos de síntomas y preguntes sobre ellos, y actives vías de intervención cuando se identifique el riesgo", detalló la Dra. Hallet.

"Por ejemplo, un paciente joven con cáncer de cabeza y cuello y un historial previo de enfermedad mental que reporta puntajes altos de ansiedad y somnolencia estaría en alto riesgo de autolesionarse", agregó. Dicho paciente debe ser derivado a psicooncología, psiquiatría o trabajo social. "Para facilitar esto, estamos trabajando en puntajes de pronóstico que se pueden integrar en la práctica clínica, como en el expediente electrónico, para señalar a los pacientes en riesgo", continuó la Dra. Hallet. "El trabajo futuro también deberá identificar las vías de atención óptimas para los pacientes en riesgo".

Autolesiones frente a suicidio

Al comentar el estudio para Medscape Noticias Médicas, la Dra. Madeline Li, Ph. D., psiquiatra y científica clínica del Princess Margaret Cancer Centre de Toronto, Canadá, dijo que los hallazgos son "decepcionantes" porque nos dicen lo que ya se sabe: que "autolesiones no fatales se asocian con la angustia, y el cáncer es un factor estresante". Hubiera sido más interesante preguntar cómo distinguir a los pacientes con riesgo de suicidio de los que tienen riesgo de autolesionarse sin suicidarse, agregó.

"La forma en que estos autores formularon las autolesiones no fatales incluía tanto la intención de autolesionarse como la intención suicida", explicó. Los investigadores compararon pacientes que estaban en riesgo de estos dos tipos de eventos con pacientes sin autolesiones no fatales. "Cuando vemos autolesiones sin intención suicida en la sala de urgencias, en su mayoría son personas que lo hacen como un grito de ayuda", señaló la Dra. Li. "Estas son personas que se cortan las muñecas o toman pequeñas sobredosis a propósito sin la intención de morir. Hubiera sido más interesante ver si existen diferentes factores de riesgo para las personas que solo van a autolesionarse frente a las que realmente van a cometer un intento de suicidio".

La identificación del estudio de los factores de riesgo para las autolesiones no fatales es importante porque "nos dice que cuando hay ansiedad, depresión y dificultad para respirar, debemos prestar atención a estos pacientes y hacer algo al respecto", prosiguió la Dra. Li. Aún así, la investigación en psiquiatría del cáncer debe cambiar su enfoque de identificar y abordar los factores de riesgo existentes para evitar que se desarrollen, agregó.

"Necesitamos actuar antes y brindar apoyo emocional y de salud mental a los pacientes con cáncer para evitar que se vuelvan suicidas, en lugar de intervenir cuando ya lo son", concluyó la Dra. Li.

El estudio fue financiado por el Premio de Investigación Hanna de la División de Oncología Quirúrgica en el Odette Cancer Centre–Sunnybrook Health Sciences Centre y por la subvención Sunnybrook Health Sciences Centre Alternate Funding Plan Innovation. También recibió apoyo de ICES, que está financiado por una subvención anual del Ontario Ministry of Health and Long-Term Care. La Dra. Hallet ha recibido honorarios personales (como oradora) de Ipsen Biopharmaceuticals Canada y AAA fuera del trabajo presentado. La Dra. Li informó que no tiene ningún conflicto de interés económico pertinente.

Para más contenido siga a Medscape en Facebook, Twitter, Instagram y YouTube.

Comentario

3090D553-9492-4563-8681-AD288FA52ACE
Los comentarios están sujetos a moderación. Por favor, consulte los Términos de Uso del foro

procesando....