Una dieta vegana restrictiva se asocia con menos síntomas de la artritis reumatoide

Randy Dotinga

Conflictos de interés

5 de mayo de 2022

Un nuevo estudio pequeño con mujeres sugiere que adoptar una dieta vegana baja en grasas y luego eliminar los alimentos desencadenantes restantes puede reducir drásticamente los síntomas de la artritis reumatoide en unos meses. Después de 16 semanas, la puntuación media de actividad de la enfermedad en 28 articulaciones (DAS28) disminuyó de 4,5 a 2,5 (p < 0,001) y el número medio de articulaciones inflamadas se redujo de 7,0 a 3,3 (p = 0,03).[1]

El estudio fue publicado en American Journal of Lifestyle Medicine. No está claro si la dieta vegana o la restricción de los alimentos desencadenantes, o ambas o ninguna, fue útil. La pérdida de peso significativa en el grupo de la dieta podría haber desempeñado un papel en la reducción de los síntomas.

Aún así, la estrategia dietética es "una experiencia que cambia la vida de las personas", dijo en una entrevista el autor principal, el Dr. Neal D. Barnard, especialista en medicina interna y profesor adjunto de medicina en la George Washington University, Washington D. C., Estados Unidos, y presidente del Physicians Committee for Responsible Medicine. "Los médicos deberían saberlo y deberían probarlo ellos mismos".

Los investigadores lanzaron el estudio para determinar la viabilidad de una "dieta práctica y fácil de prescribir" sin límites calóricos, compartió el Dr. Barnard. "Las personas han realizado una variedad de estudios en los que observaron cambios en la dieta, a menudo con ayuno, y la calidad ha sido variable".

No hay consenso en la literatura médica sobre qué enfoque dietético es mejor para los pacientes con artritis reumatoide. Una revisión sistemática de 2021, realizada por Philippou, Ph. D., y colaboradores, encontró resultados positivos para la dieta mediterránea, altas dosis de ácidos grasos omega-3, suplementos de vitamina D y restricción de sodio.[2] El ayuno tuvo efectos significativos pero temporales y los revisores señalaron que "los resultados de las dietas vegetarianas, de eliminación, peptídicas o elementales sugirieron que las respuestas son muy individualizadas".

Para el nuevo estudio aleatorizado cruzado, los investigadores asignaron a 44 mujeres a una de las dos fases de la dieta. Después de 16 semanas, tuvieron un periodo de descanso de 4 semanas y luego comenzaron la otra fase de 16 semanas. Un total de 32 pacientes completaron el estudio, tenían una edad media de 57 años. En general, 66% eran blancas, 16% eran negras y 79% tenían un título universitario o de posgrado.

En la fase de intervención de 16 semanas, los participantes siguieron una dieta vegana baja en grasas. Después de cuatro semanas, eliminaron los alimentos desencadenantes comunes de la artritis reumatoide, como los cereales con gluten, las nueces, los cítricos y el chocolate. Después de la semana siete, volvieron a agregar los alimentos desencadenantes uno por uno, y los mantuvieron en su dieta si no parecían causar dolor.

En la fase de placebo de 16 semanas, las mujeres tomaron un suplemento que, según les dijeron, contenía aceites omega-3 y vitamina E. Sin embargo, las cantidades de omega-3 y vitamina E eran muy bajas y no tuvieron ningún efecto aparente.

Las participantes en la fase de dieta acudieron a sesiones semanales de grupos de apoyo dietético de una hora. Completaron el estudio 32 mujeres.

Las puntuaciones promedio de actividad de la enfermedad en 28 articulaciones disminuyeron en la fase de dieta, en comparación con la fase de suplemento (efecto del tratamiento: 1,8; intervalo de confianza de 95% [IC 95%]: 3,2 a 0,4; p = 0,01), al igual que las articulaciones inflamadas (efecto del tratamiento: –4,2; IC 95%: –8,3 a –0,1; p = 0,047).

Si bien los investigadores informaron caídas en la puntuación de la actividad de la enfermedad en 28 articulaciones y articulaciones inflamadas, "las reducciones en la cantidad de articulaciones dolorosas y sensibles no alcanzaron significación estadística (efectos del tratamiento: –4,1; IC 95%: –8,7 a 0,5; p = 0,08; y –1,8; IC 95%: –5,5 a 1,9; p = 0,41; respectivamente)".

El peso corporal medio se redujo en 6,5 kg entre los del grupo de dieta, mientras que los del grupo de placebo aumentaron 0,8 kg (efecto del tratamiento: -7,3 kg; IC 95%: -9,4 a -5,1; p < 0,001).

Los investigadores señalaron que "los presuntos mecanismos por los cuales las dietas [como esta estrategia de intervención] reducen los síntomas articulares se relacionan con la eliminación de los elementos inflamatorios de una dieta omnívora, la presencia de elementos antiinflamatorios en una dieta basada en plantas y reducciones en la permeabilidad intestinal que pueden, a su vez, reducir el paso de antígenos a la circulación".

Los pacientes toleran bien la dieta, indicó el Dr. Barnard. "Es práctico para la vida cotidiana y no es necesario ingresar a un hospital para ayunar".

Añadió que el mensaje para los médicos es alentar a los pacientes a intentar cambiar sus patrones de alimentación antes de recurrir a la medicación. "Es una buena idea que cualquiera tenga la oportunidad de probar un cambio en la dieta", comentó. "Sabrá en cuestión de semanas si funcionará".

Las dietas veganas también son más baratas que las dietas con carne y lácteos, agregó.

El estudio tiene varias limitaciones. Comenzó con 44 participantes, pero 12 no lograron completarlo por diversas razones. Cuatro participantes que fueron asignados a la fase de dieta primero se negaron a reanudar sus dietas regulares durante la siguiente fase. No está claro si la pérdida de peso es la principal responsable de los beneficios de la dieta, declaró en una entrevista el reumatólogo de la Harvard Medical School, Dr. Daniel H. Solomon, maestro en salud pública. En su revisión de los hallazgos del estudio, el Dr. Solomon señaló que otra posibilidad es que ciertos aspectos de la dieta, y no la dieta completa, fueran los responsables.

"Estoy seguro de que los pacientes motivados podrían seguir una dieta de este tipo, pero primero debemos determinar si la dieta específica era el punto clave o si la pérdida de peso era más importante", concluyó el investigador.

El estudio fue financiado por el Physicians Committee for Responsible Medicine. El Dr. Barnard declaró recibir regalías y honorarios de libros, artículos y conferencias sobre nutrición y salud.

Este artículo apareció originalmente en MDedge.com, parte de la Red Profesional de Medscape.

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