CASO CLÍNICO

Paciente masculino sexualmente activo con sensación de cuerpo extraño y secreción ocular

Dr. D. Matthew Shoemaker

Conflictos de interés

9 de mayo de 2022

La conjuntivitis gonocócica es rara. Es más frecuente en los neonatos, que adquieren la infección durante el parto debido a la inoculación con fluidos cervicales y vaginales infectados. La conjuntivitis gonocócica es excepcionalmente infrecuente en los adultos, en los que se cree que resulta de la autoinoculación, normalmente en varones con uretritis gonocócica asintomática. También puede ser causada por la exposición ocular directa al líquido seminal de una pareja sexual infectada. Aunque suele producirse en el contexto de una infección genitourinaria gonocócica, la conjuntivitis gonocócica puede producirse tras el tratamiento satisfactorio de una infección genitourinaria.[2] También puede ocurrir sin una infección genitourinaria gonocócica concomitante.[3]

Los síntomas son agudos y consisten en enrojecimiento, dolor e hinchazón ocular, disminución de la agudeza visual en el ojo afectado, lagañas y drenaje ocular mucopurulento-purulento. El drenaje purulento puede ser abundante en volumen y se reacumula rápidamente después de ser limpiado. Cuando esto ocurre, se considera conjuntivitis gonocócica hiperaguda.

Los síntomas suelen ser unilaterales, pero la conjuntivitis gonocócica puede ser bilateral. La disminución de la agudeza visual se debe a la afectación de la córnea, que puede incluir fusión corneal marginal, infiltrados subepiteliales, infiltrados estromales y edema corneal.[4] Clínicamente, se presenta como queratoconjuntivitis. Puede evolucionar hacia la ulceración corneal y la endoftalmitis y si es lo suficientemente grave, hacia la perforación del globo ocular.[4] La infección gonocócica puede extenderse a la región periorbitaria y ser fácilmente diagnosticada como celulitis preseptal.[5] El periodo de incubación fluctúa entre tres y 19 días.[6] Los síntomas oculares son precedidos por los síntomas genitourinarios gonocócicos hasta por dos semanas.

El diagnóstico en adultos requiere un alto grado de sospecha clínica. El diagnóstico puede realizarse mediante una prueba de amplificación de ácidos nucleicos o un cultivo de la secreción ocular. La prueba de amplificación de ácidos nucleicos es la prueba indicada para el diagnóstico de las infecciones gonocócicas genitourinarias, rectales y faríngeas. Cuando se utiliza en muestras genitourinarias, la prueba de amplificación de ácidos nucleicos tiene una sensibilidad > 90% y una especificidad ≥ 99% para la detección de N. gonorrhoeae.[7] Cuando se utiliza en muestras oculares, la prueba de amplificación de ácidos nucleicos tiene sensibilidad de 100% (7/7), especificidad de 100% (18/18), valor predictivo positivo de 100% (7/7) y valor predictivo negativo de 100% (18/18).[8] Cabe señalar que la prueba de amplificación de ácidos nucleicos no ha sido autorizada por la Food and Drug Administration (FDA) de Estados Unidos para el diagnóstico de las infecciones gonocócicas oculares.

El cultivo debe realizarse en agar Thayer-Martin (agar chocolate con vancomicina, colistina, nistatina y lactato de trimetoprima).[9] Añadir los antibióticos al agar evita la proliferación de otros microrganismos más que de N. gonorrhoeae. El cultivo de muestras uretrales para el diagnóstico de las infecciones por N. gonorrhoeae tiene una sensibilidad de 85% a 95% en condiciones de laboratorio ideales.[10]

Comentario

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