España decreta el fin de la obligatoriedad de las mascarillas, salvo en entornos y personas vulnerables

Dr. Javier Cotelo

25 de abril de 2022

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MADRID, ESP. El Consejo de Ministros español aprueba suprimir la obligatoriedad del uso de las mascarillas salvo en personas y entornos vulnerables y transportes. La razón de esta medida es la actual situación epidemiológica, así como a la muy elevada cobertura vacunal de la población frente a la COVID-19 cuyas cifras actualizamos.

El Consejo de Ministros aprobó el pasado día 19 de abril el esperado Real Decreto por el que el uso de las mascarillas dejará de ser obligatorio con carácter general, que entró en vigor al día siguiente.[1] La ministra de Sanidad Carolina Darias, explicó en rueda de prensa que la altísima cobertura vacunal frente a la COVID-19, y la actual situación epidemiológica en España, han sido determinantes para flexibilizar la norma vigente hasta la fecha. Esta medida ya está implementada en la mayoría de los países europeos, y a finales del presente mes está previsto que se lleve a cabo en Grecia e Italia, además de Portugal que lo plantea para el mes de mayo.

La normativa detalla de forma concisa, y quizás demasiado breve, las excepciones para no usar las mascarillas, que seguirán siendo obligatorias en determinados ámbitos, y recomendables en situaciones relacionadas con personas y entornos de especial vulnerabilidad.

Persiste la obligatoriedad

Concretamente siguen siendo obligatoria en centros, servicios y establecimientos sanitarios, como hospitales, centros de salud, centros de transfusión o farmacias, tanto para las personas que trabajen en ellos, como para los visitantes. Puntualizando que no será obligatoria para las personas ingresadas cuando permanezcan en sus habitaciones.

También será obligatorio su empleo en los centros sociosanitarios, como las residencias de mayores, tanto para los trabajadores como para los visitantes, pero no para los residentes.

Otra excepción se refiere a la obligatoriedad del su uso en los transportes (aéreo, por ferrocarril o por cable y en los autobuses, así como en los transportes públicos de viajeros).

En palabras de la ministra de Sanidad, "aunque el uso de la mascarilla no será obligatorio, se sigue aconsejando un uso responsable en eventos multitudinarios y aglomeraciones, así como en espacios interiores para la población vulnerable en general, entre otros colectivos, y en entornos familiares y reuniones o celebraciones privadas, en función de la vulnerabilidad de los participantes".

Sentido común para proteger a vulnerables

El Dr. José Ramón Blanco Ramos, portavoz de la Sociedad Española de enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica, puntualizó para Medscape en español, "si bien el Real Decreto justifica la posibilidad de eliminar el uso de la mascarilla en algunas situaciones, es importante tener en cuenta que la pandemia por SARS-CoV-2 aún no ha terminado, que el virus continúa circulando, que existe transmisión comunitaria y que, en un ambiente epidemiológico cambiante —aparición de nuevas mutaciones, etc.—, la prudencia y el uso de la mascarilla debe prevalecer. Esto debe hacerse extensible a todas aquellas personas que tengan clínica respiratoria".

"La norma permite, en algunas situaciones, que el empleo de la mascarilla no sea obligatoria, lo que no supone una prohibición para su uso. En este sentido estaría justificado el empleo de la mascarilla en aquellos colectivos de riesgo para la infección por la COVID-19 como son los mayores de 60 años, las mujeres embarazadas o los inmunodeprimidos", añadió el Dr. Blanco.

Por otra parte, el Real Decreto refleja que en el entorno laboral la mascarilla no es necesaria de forma general. No obstante, traslada la responsabilidad a los Servicios de Prevención, que evalúan los riesgos de cada puesto de trabajo, y tomarán la decisión sobre las medidas preventivas a implantar incluido el uso o no de las mascarillas.

Transfiere la responsabilidad en entorno laboral

Dra. M.ª Teófila Vicente-Herrero

La Dra. Mª Teófila Vicente Herrero Coordinadora Grupo de Trabajo Guías y Protocolos Asociación Española de Especialistas en Medicina del Trabajo comenta para Medscape en español "la reciente modificación de la normativa en torno al uso de mascarillas como medida de protección en ámbito laboral puesta en marcha de forma radical y sin dar tiempo a desarrollar herramientas específicas, como ya ocurrió con otros temas relacionados con la gestión de la pandemia, descarga la responsabilidad en los servicios de prevención de las empresas".

"Esta traslación de responsabilidad ha motivado una actitud generalizada de prevención defensiva que afecta tanto a servicios de prevención propios como especialmente a los ajenos, con muchas y diversas empresas a su cargo, lo que hace materialmente imposible individualizar la valoración en cada una de ellas", añadió la Dra. Vicente.

De este modo, continuó la especialista en medicina del trabajo: "Para evitar posibles reclamaciones legales posteriores, la actitud está siendo muy restrictiva, generalizando a la vez las recomendaciones e indicando a las empresas a seguir haciendo obligatorio el uso de mascarilla en tiempo de trabajo, siempre que no se pueda garantizar de forma plena la ventilación o la distancia de seguridad interpersonal".

Finalmente, "la recomendación preventiva sobre el uso de mascarilla ha de ser valorada de forma individual en cada empresa e incluso en los distintos puestos de trabajo dentro de la misma empresa, si esto es posible", recalcó la Dra. Vicente.

Por otra parte, la norma considera que la obligación del uso de mascarillas no será exigible para personas que presenten algún tipo de enfermedad o dificultad respiratoria que pueda verse agravada por el uso de la misma o que, por su discapacidad o alteraciones de conducta, no dispongan de autonomía para poder quitársela.

Lecciones pandémicas aprendidas

Por su parte, el Dr. Blanco indicó "de la actual pandemia hemos de sacar algunas lecciones como son la necesidad de mantener ciertos hábitos que nos protegen frente a las infecciones respiratorias (p. ej., gripe) como son la vacunación, el lavado de manos o el uso de mascarilla en algunos momentos del año (p. ej., invierno)".

Del mismo modo, y por extensión sin referencia concreta en el real decreto, queda suprimida la obligatoriedad del uso de mascarillas en el ámbito escolar, aunque se recomienda un uso responsable de las mismas por parte del profesorado con factores de vulnerabilidad.

¿Las cifras avalan la retirada?

En cuanto a la situación actual de la pandemia que ha llevado al Gobierno a tomar esta decisión, según la actualización de datos número 592 del Ministerio de Sanidad, que ya no los ofrece todos los días de lunes a viernes, sino dos veces por semana (martes y viernes) desde el pasado mes de marzo, arrojan las siguientes cifras a 22 de abril.[2]

Teniendo en cuenta que ha desaparecido el indicador más utilizado durante la pandemia (incidencia acumulada en los últimos 14 días por cada 100.000 habitantes) que ha pasado a determinarse solo en las personas de 60 o más años, y es de 555,47, la incidencia acumulada en los últimos 7 días es de 260,83. Con grandes diferencias entre Comunidades Autónomas (Galicia, Cantabria y Navarra con incidencias acumuladas de 14 días superiores a 1.100), las que se han postulado en contra de la retirada de las mascarillas e instan a la responsabilidad individual de la población para mantener su uso todavía.

Los indicadores de gravedad de la situación en cuanto a la capacidad asistencial, se sitúan en 4,94% de camas ocupadas por pacientes COVID-19 y 3,76% de las camas de cuidados intensivos, también con algunas diferencias entre las distintas comunidades.

En cuanto a número de fallecidos desde el inicio de la pandemia el Gobierno reconoce 103.908, con una mayor cifra en Cataluña y Madrid (18.956 y 18.422 respectivamente). Y una tasa de letalidad global de 4,6% en personas de 60 años o mayores.

Respecto al estado vacunal de la población, los datos del Ministerio más significativo a fecha del 22 de abril indican que se han administrado casi 95 millones de dosis (94.295.766). [3] Los porcentajes de población vacunada con dosis de recuerdo por franjas etarias van desde 79,5% en mayores de 40 años, hasta 92,3% en los mayores de 70. En cuanto a la población pediátrica de 5 a 12 años tenemos casi 54,0% con al menos una dosis puesta y un 41,3% con la pauta completa. La población mayor de 12 años tiene la pauta vacunal completa en 92,5%.

Actualización de estrategia y protocolos

Por otro lado, cabe destacar el reciente documento de 20 de abril sobre procedimiento de actuación para los servicios de prevención de riesgos laborales frente a la exposición del SARS-CoV-2,  que en su decimonovena versión se diferencia de la anterior (1 de febrero), en que está adaptado al documento de estrategia de vigilancia y control frente a la COVID-19 tras la fase aguda de la pandemia del 23 de marzo.[4,5] Donde destacan las novedades en cuanto a las definiciones de ámbitos vulnerables, y la reducción a tres de los grupos vulnerables (mayores de 60 años, inmunodeprimidos y embarazadas).

"Si bien el documento del Ministerio se centra en los anteriores colectivos de riesgo, existen otros que no se deben olvidar como son los diabéticos, los pacientes con enfermedad pulmonar crónica o con enfermedad cardiovascular. En estas personas también estaría justificado continuar con el empleo de la mascarilla", matizó el Dr. Blanco.

También el texto, hace más permisiva la consideración de los brotes, a cuando haya tres o más casos vinculados en ámbitos vulnerables. Pero sobre todo, muestra un nuevo algoritmo para el manejo de los casos leves, partiendo de si vive o trabaja en ámbitos vulnerables. Estos positivos deben aislarse 5 días, seguir las medidas generales de prevención y avisar a sus contactos estrechos.

Por otro lado, los que no trabajan en ámbitos vulnerables, aunque pertenezcan a los grupos vulnerables, deben confirmar el diagnóstico con una prueba de reacción en cadena de la polimerasa (PCR), pero no necesitan aislamiento, sino solo reducir interacciones sociales, usar mascarilla al interaccionar con otras personas y evitar el contacto con otros vulnerables durante un periodo de 10 días.

Otra novedad del documento, es que rebaja la guía de actuación para la gestión de la vulnerabilidad y el riesgo, reduciendo el grupo de vulnerables a los tres antes señalados, sin diferencias en su manejo, respecto a la versión anterior, en cuanto al estado vacunal de cada persona.

Los doctores Blanco y Vicente han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.

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