Se observa una alta tasa de comorbilidades antes del diagnóstico de artrosis

Sara Freeman

Conflictos de interés

19 de abril de 2022

Más de 40 afecciones médicas se asociaron positivamente con un nuevo diagnóstico de artrosis, según una investigación presentada en el Congreso Mundial de Osteoartritis de la Osteoarthritis Research Society International (OARSI) de 2022.[1]

"Algunas de las asociaciones que hemos encontrado ya se conocían antes, como, por supuesto, la obesidad, que es un factor de riesgo conocido, pero también otros trastornos musculoesqueléticos, la depresión y la enfermedad por reflujo", compartió la Dra. Anne Kamps, estudiante de doctorado en el Erasmus University Medical Centre de Rotterdam, Países Bajos.

"También hemos encontrado algunas asociaciones notables que son menos conocidas, tales como cirrosis hepática, enfermedad tromboembólica, sinusitis, alergias y migraña", indicó la Dra. Kamps durante su presentación en el congreso.

Los resultados son "puntos de partida muy interesantes para futuras investigaciones, porque, por supuesto, se trata de un estudio exploratorio", añadió. De hecho, aún no se sabe si las comorbilidades observadas comparten los mismos factores de riesgo que la artrosis, o si tienen un efecto causal y se suman al desarrollo de la artrosis.

Comorbilidad y artrosis

Uno de los problemas en el tratamiento de la artrosis hasta ahora es que a menudo se aborda como una sola enfermedad, comentó Andrea Dell'isola, Ph. D., terapeuta físico e investigador posdoctoral de la Lund University, en Lund, Suecia, quien no participó en el estudio.

"Todos los tratamientos que se han desarrollado y el proceso de tratamiento están adaptados para ocuparse de una sola enfermedad", explicó. Sin embargo, "cuando observamos las características de las personas con artrosis, vemos que aproximadamente 70% de ellas tienen otras afecciones además de su enfermedad articular". Esta elevada tasa de comorbilidad es significativamente mayor que en personas "sanas" de la misma edad y sexo, añadió.

"Por tanto, esto significa que hay algo relacionado con la artrosis que hace que las personas sean más frágiles y tengan más probabilidades de desarrollar otras enfermedades o es posible que haya vínculos entre estas otras enfermedades, que solemos llamar comorbilidades, y la artrosis", observó Dell'isola.

Mientras que en el trabajo presentado por la Dra. Kamps se analizó la tasa de comorbilidades que existían antes del diagnóstico de la artrosis, algunas de las investigaciones recientes de Dell'isola han tenido en cuenta la tasa de desarrollo de enfermedades coexistentes en los años posteriores al diagnóstico de la artrosis.[2] Se encontraron asociaciones entre artrosis de cadera o rodilla y un mayor riesgo de depresión, enfermedades cardiovasculares, dorsalgia y osteoporosis coexistentes y, en el caso de la artrosis de rodilla solamente, diabetes.

"Es interesante ver que determinadas enfermedades parecen tener una asociación bidireccional. Esto significa que pueden preceder y seguir a la artrosis", señaló el Dr. Dell'isola. Se trata solo de asociaciones, no de causalidad, subrayó, pero podrían ayudar a identificar a las personas que acuden al médico por otros motivos y que pueden correr el riesgo de desarrollar artrosis. "Uno de los mayores retos es que, una vez que una persona desarrolla artrosis, no hay ningún tratamiento que pueda cambiar realmente su enfermedad", añadió.

Tal vez, "si podemos enfocarnos en determinados estados que aumentan el riesgo de desarrollar artrosis, y tal vez convencer a la gente de que haga ejercicio antes, o se someta a algunos cambios de estilo de vida desde el principio, quizá podamos prevenir o retrasar la aparición de la enfermedad", sugirió.

Resultados y perspectivas

La Dra. Kamps y sus colaboradores realizaron un estudio intercalado de casos y controles utilizando datos de una gran base de datos de medicina general neerlandesa. Se consideraron todos los nuevos casos de artrosis, que incluían de cadera, rodilla y otras artrosis periféricas, que se registraron entre principios de 2006 y finales de 2019 y se equipararon con uno a cuatro sujetos de control de edad, sexo y tipo de práctica general similares. En total, hubo un poco menos de 80.000 personas con artrosis recién diagnosticada que se equipararon con un poco más de 318.000 controles; la media de edad en ambos grupos fue de 64 años.

De las 58 comorbilidades que se evaluaron, 42 mostraron una asociación positiva con la artrosis y tuvieron odds ratios (OR) de 1 o más. Las asociaciones más altas se encontraron para fibromialgia (OR: 1,9), obesidad (OR: 1,8), polimialgia reumática (OR: 1,5), hernia de disco (OR: 1,4) y gota (OR: 1,4). Otras 13 comorbilidades tenían un odds ratios de aproximadamente 1, y las tres afecciones neuropsiquiátricas analizadas (demencia, esquizofrenia y esclerosis múltiple) presentaron un odds ratios inferior a 1.

La Dra. Kamps admitió que este tipo de investigación tiene sus limitaciones, pero las dos más importantes son el criterio de codificación del médico de atención primaria y el comportamiento de consulta de los pacientes.

"Se sabe que la prevalencia de la artrosis se subestima si solo se utilizan los códigos de diagnóstico, ya que algunos médicos generales consignan el diagnóstico en texto libre o utilizan los códigos de los síntomas de la Clasificación International de Atención Primaria (CIAP)", detalló.

"Hemos hecho un equiparamiento en la práctica general, por lo que los casos y los controles eran de la misma práctica general y, por tanto, esperamos que esta potencial subestimación se haya equilibrado y no haya afectado a nuestros odds ratios".

Uno de los resultados importantes de esta investigación es que se espera que sirva para fundamentar futuras guías de práctica clínica, declaró Dell'isola. "Las guías sobre la artrosis indican que es importante detectar las comorbilidades, pero no dan ninguna indicación sobre cómo tratar la multimorbilidad", añadió.

El estudio de las comorbilidades que pueden estar asociadas al diagnóstico de artrosis podría ayudar a dar una orientación más prescriptiva sobre lo que hay que tener en cuenta. "Quizá las personas con un determinado perfil de enfermedad deberían ser examinadas un poco más a menudo por su médico. Por ejemplo, si alguien tiene la presión arterial y la diabetes bajo control, tal vez debería prestarse también un poco más de atención a su salud articular y animarle a hacer ejercicio, no solo para mantenerse activo en sí, sino quizá también para fortalecer sus extremidades inferiores", explicó.

El estudio fue financiado por la Foundation for Research in Rheumatology (FOREUM). La Dra. Kamps y Dell'isola han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.

Este artículo fue publicado originalmente en MDedge.com, parte de la Red Profesional de Medscape.

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