COMENTARIO

Los hallazgos radiográficos de espondiloartritis son altamente prevalentes en la población general

Dr. F. Javier Merayo Chalico

Conflictos de interés

2 de mayo de 2022

La espondiloartritis axial es una enfermedad inflamatoria con una baja prevalencia en población general, aproximadamente de 0,1% a 1,4%. Un criterio de clasificación más utilizado para esta enfermedad fue propuesto por la Assessment of SpondyloArthritis International Society (ASAS). Esta sociedad incluye criterios imagenológicos que demuestren cambios periarticulares en la articulación sacroiliaca, ya sea con radiografía convencional o con resonancia magnética.

La sociedad define una resonancia magnética positiva para cambios sacroiliacos si hay evidencia ≥ 2 lesiones inflamatorias en la forma de edema de médula ósea en un corte o una lesión de edema de médula ósea en ≥ 2 cortes consecutivos. Los cambios espinales son altamente sugerentes de espondiloartritis axial si hay ≥ 3 lesiones con edema de médula ósea en región anterior o posterior o múltiples esquinas vertebrales con lesiones grasas posinflamatorias.[1]

Sin embargo, estos criterios pueden tener una baja especificidad, con un alto número de falsos positivos.

Un estudio publicado en 2018 comparó los hallazgos en resonancia magnética según los criterios de la Assessment of SpondyloArthritis International Society en distintos grupos de pacientes.[2] Los autores reportaron un elevado número de hallazgos positivos, once de 47 (23,4%) voluntarios sanos, 43 de 47 (91,5%) pacientes con espondiloartritis axial, tres de 47 (6,4%) pacientes con dolor de espalda crónico, tres de 24 (57,1%) corredores y cuatro de siete (57,1%) mujeres con dolor de espalda posparto.

Los autores recalcan que los pacientes sanos generalmente presentaban lesiones en el ilio posteroinferior, en comparación con las lesiones en toda la articulación sacroiliaca en pacientes con espondiloartritis axial. Estos hallazgos sugieren que existe un número elevado de falsos positivos y que los criterios de la Assessment of SpondyloArthritis International Society tienen una baja especificidad para la identificación de lesiones por espondiloartritis axial.

Otro estudio, más reciente y con un mayor tamaño de muestra, fue llevado a cabo por investigadores norteamericanos.[3] En este estudio se incluyeron voluntarios sanos pertenecientes a una cohorte observacional alemana. Se les realizó una evaluación clínica en búsqueda de datos sugestivos de enfermedad inflamatoria crónica y dolor de espalda, determinación de HLA B-27 y se realizó una resonancia magnética de la articulación sacroiliaca y columna vertebral.

Se incluyeron 793 individuos con una media de edad de 37,3 años y 49,4% de participantes era de sexo masculino. Posterior a su evaluación por resonancia magnética se encontró que hasta 17,2% tenía edema de médula ósea en al menos un cuadrante de la articulación sacroiliaca, 2% de los participantes tenía señales de edema de médula ósea en esquinas vertebrales y 81,3% presentó al menos una lesión grasa posinflamatoria, siendo la zona mayormente afectada la columna torácica. La mayoría de las lesiones en la articulación sacroiliaca tenía una profundidad < 1 cm de la superficie articular.

A diferencia de lo que los autores hipotetizaron inicialmente, la única característica clínica asociada a la presencia de lesiones fue la mayor edad de los pacientes. No existió ninguna asociación entre el nivel de actividad física o algún marcador bioquímico.

Ambos artículos sugieren que existe una gran cantidad de individuos sanos con cambios por resonancia magnética compatibles con espondiloartritis según la definición de la Assessment of SpondyloArthritis International Society, siendo las lesiones grasas posinflamatorias en esquina vertebral las más frecuentes. Un número elevado de lesiones o una amplia extensión de estas aumenta la probabilidad de que se trate de un hallazgo verdaderamente positivo. Es importante tener en cuenta la posibilidad de falsos positivos al momento de ordenar un estudio en la práctica diaria. Identificar una "enfermedad temprana" con hallazgos mínimos en imagen y sintomatología leve podría causar un número elevado de falsos positivos que serían tratados de manera innecesaria.

Punto clínico

Actualmente existen criterios más estrictos que pretenden mejorar el rendimiento diagnóstico, que están siendo evaluados en un estudio de cohorte.[4] Mientras tanto, es recomendable tener en cuenta todos los aspectos clínicos que llevan al paciente a buscar atención y al médico a ordenar estudios auxiliares. No se debe tomar ningún dato clínico de manera dicotómica para la clasificación y el tratamiento de nuestros pacientes y siempre se debe evaluar la probabilidad que se tiene antes y después de encontrar un resultado.

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