El uso de antibióticos en la mediana edad aumenta el riesgo de deterioro cognitivo

Marta Zaraska

Conflictos de interés

11 de abril de 2022

Un nuevo estudio publicado en versión electrónica el 23 de marzo en PLOS ONE sugiere que el uso prolongado de antibióticos en la mediana edad está asociado con el deterioro cognitivo varios años después.[1]

Para el estudio, los científicos combinaron el uso de antibióticos autoinformado por 14.000 enfermeras de mediana edad con los resultados de pruebas neuropsicológicas realizadas siete años después. Los resultados revelaron que aquellas enfermeras que tomaron antibióticos durante al menos dos meses durante un periodo de cuatro años tuvieron puntajes más bajos en tareas relacionadas con la memoria, el aprendizaje, la atención y la velocidad psicomotora. En general, los efectos negativos de los antibióticos sobre la cognición fueron comparables a los causados por tres o cuatro años de envejecimiento.

Aunque el Dr. Andrew Chan, maestro en salud pública y gastroenterólogo de la Harvard Medical School que codirigió el estudio, no descarta la posibilidad de que los antibióticos pudieran haber actuado directamente en el cerebro, comentó a Medscape Noticias Médicas que su principal hipótesis es que los fármacos tienen efectos disruptivos sobre la microbiota intestinal. De hecho, la investigación en ratones muestra que los antibióticos como la ampicilina, si bien son indetectables en el cerebro, están relacionados con la disbiosis intestinal y el deterioro cognitivo.[2]

Un estudio anterior en humanos mostró que las personas afectadas por la enfermedad de Alzheimer tenían un microbioma intestinal alterado en comparación con los voluntarios sanos.[3] Tenían, por ejemplo, más bacterias del género Bacteroides y menos del género Bifidobacterium. Otras investigaciones han revelado cambios en la diversidad y disminución de la riqueza de los microbios intestinales en varias otras afecciones, desde la enfermedad de Crohn, el trastorno del espectro autista hasta la esclerosis múltiple y la enfermedad de Parkinson.[4,5,6]

"Numerosos estudios en animales, y algunos estudios en humanos también, han demostrado que la disbiosis intestinal está asociada con el deterioro cognitivo, así como con alteraciones cerebrales", declaro para Medscape Viktoriya Nikolova, M. Sc., estudiante de doctorado e investigadora en King's College London, cuando se le solicitaron sus comentarios. Los antibióticos pueden causar cambios en el microbioma que pueden durar meses o incluso años.[7,8]

Hay muchas formas en que los trillones de microbios que residen en el intestino humano pueden afectar la mente. Pueden burlar al nervio vago, liberar neurotransmisores en la sangre que llega al cerebro e interactuar con las células inmunitarias.

Según el Dr. Chan, "los antibióticos y la alteración del microbioma intestinal pueden desencadenar un estado crónico de inflamación que predispone a las personas a desarrollar deterioro cognitivo". Tal inflamación podría ser causada, por ejemplo, por endotoxinas bacterianas, compuestos potencialmente tóxicos liberados por bacterias gramnegativas, como Bacteroides, que se encuentran en abundancia en los intestinos de pacientes con enfermedad de Alzheimer.

Los experimentos muestran que inyectar endotoxinas a los ratones puede conducir a una mayor formación de placas amiloides, grupos insolubles de proteínas mal plegadas que se forman entre las células nerviosas del cerebro, bloqueando potencialmente la señalización de célula a célula.[9] La investigación con roedores sugiere que los antibióticos pueden afectar la formación de placas amiloides.[10]

Si bien el nuevo estudio en PLOS ONE se suma a nuestro conocimiento de los posibles efectos negativos de los antibióticos en la salud del cerebro, el Dr. Chan cree que es demasiado pronto para hacer recomendaciones sobre si las personas deben evitar los antibióticos específicamente debido a la preocupación por la demencia.

Él cree, sin embargo, que el estudio "proporciona una justificación adicional para tener cuidado con la forma en que uno usa los antibióticos". Teniendo en cuenta que los Centers for Disease Control and Prevention (CDC) de Estados Unidos estiman que al menos 30% de las recetas de antibióticos para pacientes ambulatorios en Estados Unidos son innecesarias, eso es ciertamente motivo de preocupación.

El estudio fue apoyado de forma independiente. El Dr. Chan y Nikolova han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.

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