La fibromialgia juvenil se asocia a cambios cerebrales

Carmen Espinosa

Conflictos de interés

6 de abril de 2022

Según un estudio reciente, la fibromialgia juvenil se relaciona con la reducción del volumen de una región del cerebro. Los resultados fueron similares a los de los pacientes con fibromialgia en adultos, lo que señala la importancia de un diagnóstico y un tratamiento tempranos.[1]

El estudio fue publicado en la versión electrónica de Arthritis and Rheumatology.

Desarrollo del cerebro del adolescente

La fibromialgia juvenil se caracteriza por dolor musculoesquelético crónico generalizado que produce fatiga, trastornos del sueño y alteraciones del estado de ánimo, todo lo cual tiene una enorme repercusión en el rendimiento académico y las actividades sociales del adolescente. Esta enfermedad es muy difícil de diagnosticar. La aparición de los síntomas se produce en un periodo crítico del desarrollo del cerebro.

En un estudio realizado por el Laboratorio de Neurociencia del Dolor y la Emoción (PENlab), de la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud y el Instituto de Neurociencias de la Universidad de Barcelona, España, los investigadores analizaron las alteraciones cerebrales asociadas a la fibromialgia juvenil. Este estudio representa la primera vez que los investigadores abordan estos cambios.

Los investigadores incluyeron en su estudio a 34 jóvenes adolescentes con fibromialgia juvenil y a 38 jóvenes sanas. Todas las participantes se sometieron a un examen de resonancia magnética estructural del cerebro y contestaron varios cuestionarios para evaluar el grado de dificultad que tenían para realizar las actividades cotidianas. Con esta información, el equipo analizó diferentes regiones del cerebro para determinar si el volumen de sustancia gris (VSG) era mayor o menor en las participantes con fibromialgia en comparación con las que no padecían la enfermedad. El equipo también examinó si las alteraciones cerebrales explicaban el grado de dolor, fatiga y discapacidad funcional que manifestaban las pacientes.

Reducción de la sustancia gris

"Descubrimos que la reducción del volumen de sustancia gris en la porción media de la corteza cingulada anterior es una característica común en las niñas con fibromialgia juvenil como grupo", explicó la autora principal, Dra. Marina López-Solà, Ph. D. y profesora asistente del Departamento de Anestesiología de la Universidad de Barcelona, España.

"Esa región del cerebro está relacionada típicamente con el procesamiento del dolor agudo. El hallazgo podría estar relacionado con una activación excesiva de los circuitos cerebrales nociceptivos y señala una reorganización de esos circuitos. Además, esta alteración en niñas y mujeres con fibromialgia parece indicar que existe un vínculo entre las formas juveniles y adultas de la enfermedad".

En el estudio también se descubrió que en las pacientes más afectadas por la enfermedad y que presentaban más síntomas, había un aumento del volumen de sustancia gris en regiones frontales que están vinculadas al procesamiento afectivo, autorreferencial y relacionado con el lenguaje.

"Aunque se necesitaría más investigación para confirmarlo, parece que estas alteraciones podrían reflejar una alteración en el desarrollo de los circuitos frontales que intervienen en la valoración y regulación emocional, y en el procesamiento narrativo y del lenguaje", agregó la Dra. María Suñol, investigadora postdoctoral de la Universidad de Barcelona.

El dolor y el cerebro

En las dos últimas décadas se ha producido un crecimiento exponencial de las investigaciones en las que se utilizan las neuroimágenes para estudiar la fibromialgia en adultos.

Actualmente existen pruebas sólidas de que los síntomas del dolor crónico están relacionados con alteraciones que afectan a un gran número de circuitos cerebrales y dominios funcionales más allá de los típicamente asociados al procesamiento nociceptivo.

"Por ejemplo, en estudios previos, nuestro grupo descubrió que las pacientes adultas presentan alteraciones en el procesamiento de estímulos sensoriales no dolorosos —cuando se enfrentan a sonidos fuertes o imágenes brillantes de alto contraste— o en regiones que procesan emociones o pensamientos autorreferenciales", comentó la Dra. López-Solà.[2,3]

Las Dras. López-Solà y Suñol no pueden asegurar que estas alteraciones sean la causa o la consecuencia de la fibromialgia. Creen que son necesarios más estudios longitudinales con seguimiento de los pacientes, así como estudios que incluyan a individuos asintomáticos con alto riesgo de desarrollar la enfermedad. "Si queremos llegar a conocer las causas fisiopatológicas de la fibromialgia, es fundamental que analicemos cómo afecta la enfermedad a personas jóvenes con diagnóstico reciente que no han mostrado síntomas y que no han recibido tratamiento farmacológico durante mucho tiempo", señaló la Dra. López-Solà.

"En este sentido, hemos visto que, además de la reducción del volumen de sustancia gris en la porción media de la corteza del cíngulo anterior, síntomas como la fatiga o la dificultad que experimentan las participantes al realizar sus actividades cotidianas están vinculados a alteraciones frontales inferiores. En otras palabras, diferentes síntomas parecen estar asociados a diferentes circuitos cerebrales".

Las Dras. López-Solà y Suñol dijeron que están trabajando en el análisis de cómo los cerebros de estos pacientes responden a estímulos estresantes específicos, tales como el dolor por presión, la estimulación multisensorial no dolorosa y la opinión de su propia forma de ser. "De este modo, esperamos entender mejor cómo podría estar alterada la actividad cerebral en la fibromialgia juvenil".

Desde hace unos años se sabe que existe una relación entre la fibromialgia y el funcionamiento anormal del sistema nervioso central.[4] Esto parece haberse establecido ya en el caso de la fibromialgia adulta. ¿Es válida también esta relación en el caso de la fibromialgia juvenil? En opinión de la Dra. Suñol, "los resultados de este estudio indican que, incluso en las niñas con diagnóstico reciente, existen cambios en la estructura del cerebro, independientemente del tiempo que estas pacientes lleven experimentando los síntomas".

"Además, hemos comprobado que algunos de los cambios observados en las niñas con fibromialgia juvenil coinciden precisamente con los identificados en mujeres adultas que padecen la misma enfermedad, según metanálisis anteriores. Estos cambios que vemos en ambos grupos se localizan en el mismo lugar: la porción media de la corteza del cíngulo anterior y la corteza del cíngulo posterior, regiones que tienen que ver con el dolor, la memoria autobiográfica y la mentalización, que es la capacidad de comprender el estado mental de uno mismo o de los demás".

Un diagnóstico complejo

La evaluación de la fibromialgia es compleja porque no existen pruebas de laboratorio definitivas y específicas para diagnosticar la enfermedad. Cuando se trata de comprender las complejidades clínicas de la fibromialgia, los médicos se enfocan sobre todo en los síntomas del paciente. "Con este enfoque, es posible que el médico no obtenga una imagen completa de lo que realmente ocurre", afirmó la Dra. Suñol.

"En consecuencia, el paciente puede recibir tratamientos que no son tan eficaces como podrían ser. Además, se ha cuestionado si se puede hacer un diagnóstico clínico de fibromialgia juvenil.[5] De hecho, a veces los síntomas solo se consideran signos de ansiedad o depresión".

Los protocolos de la Asociación Española de Reumatología Pediátrica actualizados en 2020 proporcionan un conjunto de criterios diagnósticos para la fibromialgia juvenil. Algunos de los criterios más destacados son la presentación de dolor generalizado en al menos tres zonas del cuerpo durante más de tres meses, síntomas no explicables por alguna enfermedad o causa subyacente, pruebas de laboratorio normales y dolor en al menos cinco de los 18 puntos sensibles. "Por lo tanto, el primer paso es realizar pruebas para poder descartar otras enfermedades o causas que puedan explicar los síntomas. Una vez descartadas, se debe acudir a un reumatólogo especializado en fibromialgia juvenil para que emita un diagnóstico", señaló la Dra. López-Solà. Y añadió: "Aunque hay servicios de reumatología que cuentan con personal que se mantiene al día sobre esta enfermedad, la sobrecarga de casos en el ámbito de la atención primaria impide a veces que estos médicos adopten el tipo de enfoque especializado que se requiere para tratar a estos pacientes. Hoy en día, la fibromialgia juvenil sigue estando estigmatizada. Por ello buscamos en la investigación, porque creemos que puede desempeñar un papel clave para demostrar que la fibromialgia se asocia a alteraciones neurofisiológicas específicas".

En cuanto a la aplicación de los hallazgos de su equipo en la práctica clínica, la Dra. Suñol comentó: "Refuerzan la necesidad de combinar terapias sensoriales específicas para el dolor con terapias dirigidas a promover la regulación cognitiva del dolor, el afecto negativo y las nociones potencialmente omnipresentes que los pacientes pueden tener de sí mismos".

Sin embargo, dado que se trata del primer estudio en que se analizan los cambios cerebrales asociados a la fibromialgia juvenil, "es imposible trasladar directamente nuestros resultados a la práctica clínica. Para ello, hay que observar los cerebros de estos pacientes desde múltiples perspectivas, analizando no solo la estructura sino también el funcionamiento del cerebro cuando está en reposo lo mismo que cuando se enfrenta a estímulos dolorosos, cognitivos y emocionales. Asimismo, para sacar conclusiones sólidas, es necesario replicar nuestros resultados en muestras de pacientes más amplias y diversas en lo referente a origen étnico, cultura y nivel socioeconómico".

En conclusión, la Dra. López-Solà señaló: "Hemos dado un primer paso muy importante, pero sabemos que no es suficiente. Por eso estamos muy motivados para seguir avanzando en esta dirección, especialmente en el desarrollo de biomarcadores de la enfermedad y en la clasificación de los subtipos de pacientes, que podrían ser útiles para detectar y tratar la fibromialgia de manera más personalizada".

El estudio tuvo financiamiento por parte de los programas R01 AR074795 (NIH/NIAMS) y P30 AR076316 (NIH/NIAMS). Las Dras. López Solà y Suñol han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.

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