Beber café podría reducir el riesgo de enfermedades cardiacas y prolongar la sobrevida

Marlene Busko

Conflictos de interés

31 de marzo de 2022

Un trío de análisis basados en la cohorte prospectiva del UK Biobank del Reino Unido sugiere que el consumo regular de café, especialmente una ingesta diaria de dos o tres tazas, no solo es seguro para el corazón, sino que también puede ser cardioprotector.[1,2,3]

Las personas sin enfermedad cardiovascular con ese nivel de ingesta de café, en comparación con aquellas que no bebían café, mostraron riesgos significativamente menores de muerte y de varios criterios de valoración de enfermedad cardiovascular, con reducciones que oscilaron entre 8% y 15% durante aproximadamente diez años.[1]

En un análisis distinto, los participantes con enfermedad cardiovascular al inicio del estudio también mostraron una mejoría significativa en la sobrevida con una ingesta de café de dos a tres tazas diarias, y ningún aumento en el riesgo de presentar arritmias.[2]

En un tercer corte de los datos del UK Biobank, se observaron los beneficios clínicos del mismo nivel de consumo de café, ya sea que el café consumido fuera del tipo "instantáneo", para reconstitución con agua, o preparado a partir de granos enteros molidos.[3]

Dr. Peter Kistler

Algunos médicos advierten a sus pacientes que el consumo de café puede desencadenar o empeorar algunos tipos de enfermedades cardiacas, observó el Dr. Peter M. Kistler, del Alfred Hospital y el Baker Heart and Diabetes Institute, en Melbourne, Australia. Pero los análisis actuales sugieren que "no se debe desaconsejar la ingesta diaria de café, sino más bien considerarla parte de una dieta saludable".

El Dr. Kistler y sus colaboradores están programados para presentar los tres análisis de cohortes del UK Biobank por separado en el Congreso del American College of Cardiology (ACC) de 2022, que se llevará a cabo de manera virtual y presencial en Washington, D. C., Estados Unidos, a partir del 2 de abril. Algunos de los datos fueron presentados y comentados en una conferencia de prensa previa a la reunión.

Los participantes del estudio del UK Biobank, que en promedio tenían más de 50 años, informaron su nivel de ingesta diaria de café y el tipo de café preferido en los cuestionarios. Los investigadores observaron asociaciones generalmente en forma de U entre la cantidad diaria de tazas de café y la incidencia de enfermedad cardiovascular, insuficiencia cardiaca, enfermedad coronaria, ictus, fibrilación auricular, cualquier arritmia y muerte durante diez años.

"Creo que esto es música para los oídos de muchos de nuestros pacientes, así como para muchos en el campo de la cardiología, ya que los que nos levantamos temprano y nos quedamos despiertos hasta tarde en el hospital consumimos una buena cantidad de café", observó la Dra. Katie Berlacher, jefa adjunta de educación en cardiología del University of Pittsburgh Medical Center, en Pensilvania, Estados Unidos.

Los análisis se basaron en una gran cohorte y vieron un patrón consistente para varios desenlaces cardiovasculares, observó la Dra. Berlacher, vicepresidenta entrante del Congreso del American College of Cardiology (ACC).

Los hallazgos podrían tener un "profundo impacto en la atención clínica diaria, ya que muchos de nosotros advertimos contra el consumo de café a los pacientes que tienen o están en riesgo de tener enfermedad cardiovascular", declaró para Medscape Noticias Médicas por correo electrónico.

"Estos estudios sugieren que no tenemos evidencia objetiva para advertir ni pedir a los pacientes que dejen de beber café, incluidos los pacientes que tienen arritmias".

Pero lo que es más importante, "estos estudios no son causales", añadió. "Por lo tanto, no podemos ir tan lejos como para recomendar el consumo de café, aunque se podría postular que se deben realizar estudios prospectivos aleatorizados para dilucidar la causalidad".

El café, observó el Dr. Kistler, "es el potenciador cognitivo más común. Te despierta, te hace mentalmente más alerta y es un componente muy importante de la vida diaria de muchas personas", compartió el Dr. Kistler por correo electrónico a Medscape Noticias Médicas. "El mensaje final, es que los médicos NO deben aconsejar a los pacientes que dejen de beber hasta tres tazas de café al día".

Además, "en los no bebedores de café, no tenemos datos que sugieran que deberían comenzar a beber café", observó, y las personas no necesariamente deberían aumentar su consumo de café, especialmente si les hace sentir ansiosos o incómodos.

Beneficios con o sin enfermedad cardiaca conocida

Los investigadores identificaron a 382.535 participantes en la cohorte del UK Biobank que no tenían enfermedad cardiovascular al inicio del estudio. Su mediana de edad era de 57 años y 52% eran mujeres.

Aquellos que reportaron una ingesta diaria regular de dos a tres tazas de café, en comparación con aquellos que no bebían café, mostraron riesgos significativamente reducidos de enfermedad cardiovascular, enfermedad coronaria, insuficiencia cardiaca, arritmias y muerte por cualquier causa durante diez años (p < 0,01 para todos los valores). El hazard ratio (HR) y el intervalo de confianza de 95% [IC 95%] de cada uno fue:

  • Hazard ratio: 0,91; IC 95%: 0,88 a 0,94 para enfermedad cardiovascular

  • Hazard ratio: 0,90; IC 95 %: 0,87 a 0,93 para cardiopatía coronaria

  • Hazard ratio: 0,85; IC 95 %: 0,81 a 0,90 para insuficiencia cardiaca

  • Hazard ratio: 0,92; IC 95 %: 0,88 a 0,95 para arritmia

  • Hazard ratio: 0,86; IC 95%: 0,83 a 0,90 para muerte por cualquier causa

El riesgo de muerte por enfermedad cardiovascular alcanzó su punto más bajo con la ingesta de una taza al día (HR: 0,83; IC 95 %: 0,75 a 0,93). El riesgo de ictus fue más bajo con menos de una taza por día (HR: 0,85; IC 95 %: 0,75 a 0,96).

Un análisis separado encontró resultados similares entre un subconjunto diferente de participantes del UK Biobank con enfermedad cardiovascular reconocida al inicio del estudio.

Entre 34.279 de esas personas, las que bebían de dos a tres tazas de café al día, en comparación con las que no bebían café, mostraron un riesgo reducido de muerte durante diez años (HR: 0,92; IC 95%: 0,86 a 0,99; p = 0,03).

Entre las 24.111 personas diagnosticadas con arritmias al inicio, el riesgo de mortalidad más bajo se observó con una taza al día (HR: 0,85; IC 95%: 0,78 a 0,94; p < 0,01). Entre aquellos con fibrilación auricular o aleteo auricular, una taza por día se asoció con un HR de mortalidad de 0,82 (IC 95%: 0,73 a 0,93; p < 0,01).

En otro análisis más de la cohorte del UK Biobank, la enfermedad cardiovascular incidente y la mortalidad durante el seguimiento de diez años se redujeron de manera similar entre los participantes que informaron el consumo de café molido preparado y, por separado, de café instantáneo, en comparación con los no bebedores de café. El café descafeinado mostró un efecto principalmente neutral o inconsistente en los criterios de valoración clínicos.

El riesgo de enfermedad cardiovascular más bajo se observó con dos o tres tazas al día entre los que bebían café molido con regularidad (HR: 0,83; IC 95%: 0,79 a 0,87) y los que tomaban predominantemente café instantáneo (HR: 0,91; IC 95%: 0,88 a 0,95).

Posibles mecanismos, limitaciones del estudio

"La cafeína bloquea los receptores de adenosina, lo que podría explicar sus posibles propiedades antiarrítmicas leves", comentó el Dr. Kistler. "Los bebedores regulares de café con taquicardia supraventricular que acuden al departamento de emergencias a menudo necesitan dosis más altas de adenosina para revertir".

La cafeína tiene un papel en la pérdida de peso a través de la inhibición de la absorción intestinal de ácidos grasos y el aumento de la tasa metabólica basal, agregó el Dr. Kistler, y el café se ha asociado con un riesgo significativamente reducido de diabetes de tipo 2 de nueva aparición.

Sin embargo, los granos de café contienen más de 100 compuestos biológicamente activos, anotó. Incluyen polifenoles antioxidantes que reducen el estrés oxidativo y modulan el metabolismo. Una mejor sobrevida con el consumo habitual de café podría estar relacionada con una mejor función endotelial, antioxidantes circulantes, una mejor sensibilidad a la insulina o una menor inflamación, anotaron los investigadores.

Reconocieron algunas limitaciones de los análisis. La causa y el efecto no se pueden determinar a partir de datos de observación. Además, una taza de café en el Reino Unido significa alrededor de 200 ml a 250 ml de infusión, pero su contenido real de cafeína puede variar de 90 mg a 250 mg. Además, faltaban datos sobre el azúcar o la leche añadidos. Los participantes del UK Biobank son predominantemente blancos, por lo que es posible que los hallazgos no se puedan generalizar a otras poblaciones.

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