Atrapamiento de aire, común en pacientes con COVID-19 persistente

Walter Alexander

Conflictos de interés

23 de marzo de 2022

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La enfermedad de las vías respiratorias de pequeño calibre con atrapamiento de aire parece ser una secuela duradera de la infección por el SARS-CoV-2, según un estudio prospectivo en que se comparó a 100 sobrevivientes de COVID-19 que tenían síntomas persistentes y a 106 personas de control sanas.[1]

"Algo ocurre en las vías respiratorias distales relacionado con la inflamación o la fibrosis que nos indica que hay un atrapamiento de aire", señaló el autor principal, Dr. Alejandro P. Comellas, en un comunicado de prensa.

El estudio se vio estimulado por los informes de los médicos de la University of Iowa en Iowa City, Estados Unidos, que señalaban que muchos pacientes con infección inicial por el SARS-CoV-2 que fueron hospitalizados o tratados en el ámbito ambulatorio informaron posteriormente falta de aire y otros síntomas respiratorios indicativos de enfermedad pulmonar crónica.

Resultados del estudio

Los investigadores clasificaron a los pacientes (media de edad: 48 años; 66 mujeres) con secuelas posagudas de COVID-19 según fueran ambulatorios (67%), hospitalizados (17%) o requirieran tratamiento en la unidad de cuidados intensivos (16%). A continuación, compararon los resultados de la tomografía computarizada de los pacientes que tenían COVID-19 y síntomas persistentes con los de un grupo de control sano.

La gravedad de la COVID-19 no afectó al porcentaje de casos de atrapamiento de aire pulmonar en estos pacientes. Las tasas de atrapamiento de aire fueron de 25,4% en pacientes ambulatorios, 34,6% en los hospitalizados y 27,3% en los que requerían cuidados intensivos (p = 0,10). El porcentaje de pulmones afectados por el atrapamiento de aire en los participantes ambulatorios fue drástica y significativamente mayor que en los controles sanos (25,4% frente a 7,2%; p < 0,001). Además, el atrapamiento de aire persistía: seguía presente en 8 de los 9 participantes que se sometieron a los estudios por imágenes más de 200 días después del diagnóstico.

El análisis cualitativo de las imágenes de la tomografía computarizada de tórax mostró que la anomalía más común era el atrapamiento de aire (58%); se encontraron opacidades en vidrio esmerilado en 51% (46/91), señalaron el Dr. Comellas y sus coautores, lo cual indica la existencia de inflamación pulmonar, edema o fibrosis. Estos síntomas suelen observarse durante la COVID-19 aguda, con frecuencia en un patrón de neumonía organizada, y se ha demostrado que persisten durante meses después de la infección en sobrevivientes de la enfermedad grave.

El porcentaje medio total de pulmón clasificado con opacidades en vidrio esmerilado regionales, en la tomografía computarizada de tórax, fue de 13,2% y de 28,7%, respectivamente, en los grupos hospitalizados y de internados en la unidad de cuidados intensivos, ambos muy superiores a los del grupo ambulatorio, en 3,7% (p < 0,001 para ambos). En los controles sanos, la tasa de opacidades en vidrio esmerilado en la tomografía computarizada torácica fue solo de 0,06% (p < 0,001).

Además, el atrapamiento de aire se correlacionó con la relación entre el volumen residual y la capacidad pulmonar total (r = 0,6; p < 0,001), pero no con los resultados de la espirometría. De hecho, los investigadores no observaron obstrucción del flujo de aire mediante espirometría en ningún grupo, lo que indica que el atrapamiento de aire en estos pacientes afecta solo a las vías respiratorias pequeñas y no a las grandes, y que estas vías respiratorias pequeñas contribuyen poco a la resistencia total de las vías respiratorias.

Los autores observaron que la espirometría solo detectará la enfermedad de las vías respiratorias pequeñas si se obstruye un gran porcentaje, tal vez 75% o más.

Continuación de la enfermedad

Según el Dr. Comellas, estos resultados indican que la enfermedad funcional de las vías respiratorias pequeñas y el atrapamiento del aire son una consecuencia de la infección por el SARS-CoV-2. "Si una parte de los pacientes sigue teniendo la enfermedad de las vías respiratorias pequeñas, entonces tenemos que pensar en los mecanismos subyacentes", dijo.

"Podría ser algo relacionado con la inflamación que es reversible, o puede ser algo relacionado con una cicatriz que es irreversible, y entonces tenemos que buscar formas de prevenir una mayor progresión de la enfermedad. Se necesitan urgentemente estudios para determinar la evolución natural de la enfermedad funcional de las vías respiratorias pequeñas en pacientes con secuelas postagudas de COVID-19 y los mecanismos biológicos que subyacen a estos hallazgos para identificar intervenciones terapéuticas y preventivas", concluyó el Dr. Comellas, profesor de medicina interna en el Carver College of Medicine, de la University of Iowa, en Iowa City, Estados Unidos.

Las limitaciones del estudio, según los autores, incluyen el hecho de que el suyo fue un estudio monocéntrico que incluyó a participantes infectados en las primeras etapas de la pandemia de COVID-19 y no incluyó a pacientes con las variantes delta u ómicron, lo que limita la generalización de los resultados.

El estudio fue publicado en Radiology.

Los resultados comunicados "indican una repercusión a largo plazo en la obstrucción bronquiolar", declaró el Dr. Brett M. Elicker, profesor de radiología clínica de la University of California en San Francisco, Estados Unidos, en un editorial adjunto.[2]

"Puesto que el colágeno puede absorberse durante meses después de una agresión aguda, no está del todo claro si las anomalías observadas en el estudio actual serán permanentes". El Dr. Elicker agregó además que "las opacidades en vidrio esmerilado o la fibrosis en la tomografía computarizada fueron más frecuentes en los pacientes ingresados en la unidad de cuidados intensivos y probablemente correspondan a una neumonía postorganizada o a una fibrosis postdaño alveolar difuso, o ambas".

El Dr. Elicker también señaló que la neumonía organizada es especialmente común en pacientes con COVID-19 y suele responder en gran medida a los esteroides. Las opacidades mejoran o se resuelven con el tratamiento, pero a veces se produce una fibrosis residual. "Se necesitan estudios a más largo plazo para evaluar las manifestaciones clínicas y en imágenes de 1 a 2 años después de la infección inicial para determinar plenamente las manifestaciones permanentes de la fibrosis pos-COVID-19".

El estudio fue apoyado por becas de National Institutes of Health. Los autores y el Dr. Elicker han declarado no tener ningún conflicto económico pertinente.

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