Biomarcadores de riesgo cardiovascular identificados tentativamente en la enfermedad psoriásica

Jim Kling

Conflictos de interés

21 de marzo de 2022

Un estudio longitudinal de cohortes informó que el riesgo de que presenten complicaciones cardiovasculares pacientes con enfermedad psoriásica aumenta con los niveles más altos de dos biomarcadores cardiacos independientemente del riesgo calculado mediante la puntuación de riesgo de Framingham.[1] Sin embargo, los investigadores que llevaron a cabo el estudio señalan que ninguno de los dos biomarcadores identificados en el estudio (troponina cardiaca I [cTnI] y la porción N-terminal del propéptido natriurético de tipo cerebral [NT-proBNP]) dio lugar a una mejora del rendimiento predictivo cuando se combinó con la puntuación de riesgo de Framingham, a pesar de su asociación con la carga de placa carotídea.

La psoriasis al igual que la artritis psoriásica se asocian a un mayor riesgo de morbilidad y mortalidad cardiovascular, lo que se debe en parte a la inflamación sistémica que da por resultado aterogénesis. Según los autores del nuevo estudio, publicado en línea en Arthritis and Rheumatology, las medidas de riesgo cardiovascular, como la puntuación de riesgo de Framingham, se basan en medidas tradicionales de riesgo cardiovascular y, por tanto, es probable que subestimen el riesgo de complicaciones cardiovasculares de las personas con enfermedad psoriásica. El estudio fue dirigido por Keith Colaço, maestro en ciencias, la Dra. Lihi Eder, Ph. D. y otros investigadores afiliados a la University of Toronto, en Toronto, Canadá.

Dr. Philip Mease

"Necesitamos desesperadamente el avance de la ciencia de los biomarcadores en la artritis psoriásica para orientación sobre diversos aspectos: cómo elegir una medicación con más precisión para el paciente que atendemos, es decir, llegar a ser más como los oncólogos que utilizan los biomarcadores para elegir el mejor tratamiento o combinación. Esa es una necesidad importante. Una segunda necesidad importante es cómo guiar a los médicos en la predicción del riesgo de cuestiones como la actividad persistente y grave de la enfermedad, el daño estructural progresivo de la enfermedad y, en este caso, la predicción de una comorbilidad muy común que ocurre en los pacientes con psoriasis y artritis psoriásica", dijo a Medscape Noticias Médicas el Dr. Philip Mease cuando se le pidió que comentara el estudio.

Según el Dr. Mease, director de investigación reumatológica del Swedish Medical Center y Providence St. Joseph Health y profesor clínico de la University of Washington, ambos en Seattle, Estados Unidos, estos biomarcadores podrían ayudar a asesorar a los pacientes. Algunos pacientes pueden tener dificultades para seguir el consejo de perder peso o adoptar medidas de estilo de vida que limiten el riesgo cardiovascular y unas predicciones más precisas del riesgo pueden servir de motivación adicional. "Es muy posible que si se dispone de un biomarcador que prediga con exactitud la presentación inminente de una complicación grave, eso conduzca a redoblar esfuerzos para hacer lo que sea necesario con el fin de reducir el riesgo cardiovascular", explicó.

Tanto la troponina cardiaca I como la porción N-terminal del propéptido natriurético de tipo cerebral se han relacionado con más riesgo cardiovascular en la población general, pero se han realizado escasos estudios en el contexto de las enfermedades reumatológicas.

Los investigadores analizaron los datos de 358 pacientes atendidos en Toronto, con un seguimiento medio de 3,69 años. Tras el ajuste de factores de riesgo cardiovascular, tratamiento hipolipidemiante y niveles de creatinina, hubo una asociación entre los niveles de troponina cardiaca I y el área total de la placa carotídea (coeficiente β ajustado: 0,21; intervalo de confianza de 95% [IC 95%]: 0 a 0,41), pero no para los niveles de porción N-terminal del propéptido natriurético de tipo cerebral.

La ateroesclerosis avanzó en 89 participantes en general, pero el ajuste multivariante no reveló ninguna relación significativa entre la progresión y los niveles de troponina cardiaca I o porción N-terminal del propéptido natriurético de tipo cerebral.

Por separado, los investigadores analizaron a 1.000 individuos con artritis psoriásica (n = 648) o con psoriasis y sin artritis (n = 352) a los que siguieron durante una media de 7,1 años después de que los pacientes se sometieran a una evaluación durante el periodo 2002-2019. Tras el ajuste por la puntuación de riesgo de Framingham, se observó una asociación entre el riesgo de sufrir una complicación cardiovascular y cada aumento de 1 desviación estándar tanto de la troponina cardiaca I (hazard ratio [HR]: 3,02; IC 95%: 1,12 a 8,16) como de la porción N-terminal del propéptido natriurético de tipo cerebral (HR: 2,02; IC 95%: 1,28 a 3,18).

La combinación de ambos biomarcadores con la puntuación de riesgo de Framingham predijo un mayor riesgo cardiovascular (HR: 1,91; IC 95%: 1,23 a 2,97). Ninguno de los dos biomarcadores conllevó una diferencia estadísticamente significativa en el cambio de la predicción del riesgo cardiovascular cuando se añadieron individualmente a la puntuación de riesgo de Framingham, aunque la troponina cardiaca I tendió a ser significativa (HR: 2,60; IC 95%: 0,98 a 6,87).

En vez de la carga de placa carotídea, al Dr. Mease le habría gustado que los autores evaluaran las puntuaciones de calcio en las arterias coronarias medidas mediante tomografía computarizada. "Me hubiera gustado que los investigadores utilizaran eso además de la evaluación de la placa carotídea, para ver lo que eso nos mostraría sobre estos pacientes", agregó.

Solo un pequeño número de pacientes experimentó complicaciones cardiovasculares durante el periodo de estudio, lo que probablemente hará necesario realizar estudios más amplios para identificar una relación clara. "Se necesita un estudio de tipo registro con probablemente muchos cientos, si no miles, de pacientes para identificar si podría ser útil añadir troponina a lo que normalmente medimos en los pacientes cuando intentamos evaluar su riesgo", concluyó el Dr. Mease.

El estudio fue apoyado en parte por la National Psoriasis Foundation y la Arthritis Society. Los investigadores individuales han recibido apoyo de diversas fuentes, como el Enid Walker Estate, el Women's College Research Institute, la Arthritis Society, la National Psoriasis Foundation, la Edward Dunlop Foundation, el Ontario Ministry of Science and Innovation, y un premio de investigación de la Cátedra Pfizer. Algunos de los investigadores tienen relaciones económicas con empresas farmacéuticas que comercializan medicamentos para la psoriasis y la artritis psoriásica.

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