COVID-19: el resumen semanal (11 al 17 de marzo de 2022)

Matías A. Loewy

18 de marzo de 2022

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Mortalidad récord en Hong Kong y millones de confinados en China

Hasta hace algunas semanas Hong Kong era un territorio casi liberado de COVID-19, con solo 12.000 casos y apenas 220 decesos para fines de 2021 (sobre una población de casi 7,5 millones). Pero desde febrero los casos estallaron, con más de 700.000 nuevos infectados y 3.500 decesos, la mayor tasa de mortalidad del mundo desarrollado y con sus morgues a la máxima capacidad.

Según un análisis de Financial Times, uno de los problemas es que, al igual que China, que por un repunte récord de contagios tiene 36 millones de personas confinadas, Hong Kong adoptó y nunca abandonó una política de "COVID-19 cero", lo cual aplastó los contagios, pero hizo que muchas personas, incluso adultos mayores y con comorbilidades que aumentan la vulnerabilidad, no sintieran la necesidad de completar la vacunación: 90% de las personas que murieron no tenía las dos dosis. Por otra parte, una buena parte se vacunó con el biológico de Sinovac, que mostró ser menos efectivo frente a ómicron.

¿La consecuencia? Desde que surgió esa variante tan transmisible cada caso de COVID-19 es entre 20 y 50 veces más mortal en Hong Kong que en sus vecinos: 5% de los casos resultó en muerte frente a 0,3% en Corea del Sur, 0,2% en Japón y 0,1% o menos en Singapur, Corea del Sur y Nueva Zelanda.

El final sin fin de la pandemia

¿Existe una luz al final del túnel? Seguramente, pero la Organización Panamericana de la Salud (OPS) insistió este miércoles en rueda de prensa que la pandemia "está lejos de terminar" y señaló que el repunte de casi 30% en los contagios durante la última semana en la región del Pacífico occidental, que incluye China, representan una "advertencia" para nuestra región de que el virus no está bajo control, señaló el subdirector, Dr. Jarbas Barbosa. "Este virus todavía se mueve con bastante facilidad. En el contexto de la disminución de la inmunidad y el hecho de que las vacunas no funcionan a la perfección, lo más probable es que este virus siga resonando en todo el mundo", dijo el Dr. Michael Ryan, director de Emergencias Sanitarias de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Por otra parte, aun cuando las condiciones mejoraran sustancialmente, definir el final de la pandemia es más complejo que declararla. "Cuando aparece un nuevo virus cualquier número de infecciones provoca una epidemia y eventualmente da lugar para que se la considere una pandemia. Es fácil. Lo que no existen son mecanismos tan formales para decidir que terminó", indicó el Dr. Rubén Roa, maestro en epidemiología y salud pública y profesor de la Universidad Maimónides, en Buenos Aires, Argentina.

Impactos persistentes de la pandemia en la mente y el cerebro

Los déficits cognitivos, trastornos psicopatológicos y alteraciones en el electroencefalograma (que reflejan ralentización de la actividad cortical) en personas que se recuperan de COVID-19 pueden persistir hasta 10 meses después del alta, según un estudio italiano que siguió la evolución de 33 pacientes con diagnóstico positivo para SARS-CoV-2 (85% hospitalizados) y que informaron quejas cognitivas posteriores. "Aún está por determinarse si estas alteraciones están directamente relacionadas con la propia infección o con sus consecuencias, así como si son completamente reversibles o forman parte de un proceso neurodegenerativo", manifestó el Dr. Massimo Filippi, profesor de neurología de Università Vita-Salute San Raffaele, en Milán, Italia. El deterioro cognitivo después de COVID-19 grave podría aumentar la carga global de demencia, alertó el autor principal de otro estudio chino publicado en JAMA Neurology.

En tanto, las personas que sobrevivieron a COVID-19 tienen mayor probabilidad de sufrir trastornos mentales, como depresión, ansiedad, abuso de sustancias o trastornos del sueño hasta un año después de la infección, señala el análisis de una cohorte de más de 150.000 veteranos de Estados Unidos publicado en BMJ. Al año el riesgo de un nuevo diagnóstico psiquiátrico fue tres veces más alto entre los hospitalizados respecto de quienes no tuvieron la infección.

Los confinamientos produjeron un declive "alarmante" de la salud mental

Pero el impacto de la pandemia en la esfera psicológica y cognitiva no ha se limitado solo a aquellos pacientes que tuvieron COVID-19, confirman nuevas investigaciones. La adopción extendida de confinamientos en el mundo durante 2020 y 2021 parece haber producido un declive "alarmante" de la salud mental en la población, especialmente entre los adultos jóvenes, según un nuevo reporte de Mental Health Million Project of Sapien Labs que analizó más de 220.000 provenientes de 34 países, incluyendo España, Argentina, Chile, Colombia, Ecuador, Guatemala, México, Puerto Rico, Venezuela y Perú.

Un factor que podría explicar al menos parte del problema es el sedentarismo, relacionado con mayor tiempo de exposición a las pantallas, que "produce inflamación que empeora la función cerebral", opinó el Dr. Bernardo Ng, psiquiatra y director médico de Sun Valley Research Center, en Imperial, Estados Unidos. Y que podría tener otras consecuencias: un nuevo estudio identificó que el aumento en la gravedad de tics en adolescentes correlacionó con mayor uso de redes sociales durante la pandemia.

El CEO de Pfizer dice que se necesitará una cuarta dosis. ¿Tiene razón?

Aunque la tercera dosis de una vacuna de ARN mensajero aún puede disminuir los riesgos de hospitalización y muerte, una cuarta dosis es "necesaria" para prevenir futuros casos de COVID-19, avisó en televisión el director ejecutivo de Pfizer, Albert Bourla, quien agregó que ya se habían enviado los fundamentos para esa medida a la Food and Drug Administration (FDA) de Estados Unidos. Países como Suecia, Reino Unido, Israel, Chile, Dinamarca y Argentina ya adoptaron un segundo refuerzo para toda la población o aquellos más vulnerables o expuestos, como el personal de salud.

Pero algunos especialistas muestran sus reservas. "Si los pacientes están completamente vacunados y tienen su refuerzo y la transmisión es baja en sus comunidades, no les recomendaría una dosis adicional", comentó la Dra. Karen Tashima, infectóloga y directora de ensayos clínicos de Miriam Hospital, en Providence, Estados Unidos. "La evidencia actual sugiere que la protección contra la enfermedad grave, la hospitalización y la muerte sigue siendo bastante sólida con tres dosis, con múltiples informes que sugieren una reducción de 90% a 99% con tres dosis. Administrar de manera generalizada una cuarta dosis no agregará una ventaja notable sobre estos números", señaló Jason Pogue, Pharm. D., profesor de University of Michigan School of Pharmacy, en Ann Arbor, Estados Unidos.

Vacuna inhalatoria de CanSino muestra buenos resultados como refuerzo

El refuerzo con la versión inhalatoria de la vacuna Ad5-nCoV (Convidecia) de CanSino Biologics Inc. estimula una respuesta inmunitaria humoral y celular superior a la que confiere la inyección intramuscular, una vacuna de subunidad proteica o el refuerzo homólogo en pacientes que completaron el esquema primario con CoronaVac, de Sinovac Biotech, según un estudio chino presentado como preimpresión en medRxiv.

Todavía no hay fecha definida sobre cuándo la compañía podría solicitar la aprobación de esta formulación. Pero según el Dr. Roberto Debbag, presidente de la Sociedad Latinoamericana de Infectología Pediátrica (SLIPE), una vacuna inhalatoria contra la COVID-19 tendría muchas ventajas, incluyendo su mayor aceptabilidad y un eventual mejor impacto sobre la prevención de contagios y la transmisibilidad del virus por la barrera que forma la inmunidad de mucosa en su sitio de entrada habitual (tracto respiratorio superior).

Cefaleas durante la fase aguda: 1 de cada 5 se vuelve crónica

Cerca de uno de cada cinco pacientes que presentaron dolor de cabeza durante la fase aguda de COVID-19 desarrolla una cefalea crónica diaria y la probabilidad de su cronificación aumenta con la intensidad del síntoma, señala un estudio del Grupo de Estudio de Cefaleas de la Sociedad Española de Neurología (GECSEN) publicado en Cephalalgia.

La duración mediana de la cefalea por COVID-19 está en torno a las dos semanas, no obstante, si persiste a los dos meses, lo más probable es que adopte un patrón crónico, indicó el Dr. David García Azorín, vocal de la Sociedad Española de Neurología (SEN) y coautor del estudio. "Por tanto, es importante aprovechar esa ventana de oportunidad y ofrecer un esquema de tratamiento preventivo (empírico y basado en el fenotipo predominante) entre las seis y doce semanas, en caso de que no remita", añadió.

Palpitaciones después de COVID-19, mucho más frecuentes en mujeres

Según un estudio en Barcelona, España, 85% de los pacientes que reportan palpitaciones o taquicardias sinusales inapropiadas después de tener COVID-19 es de sexo femenino, con una edad promedio de 40,1 ± 10 años, pocas comorbilidades y sin formas graves de la enfermedad infecciosa, lo que concuerda con lo que el Dr. Marc Tomas, cardiólogo de la Maison Médicale de Genappe, Bélgica, observa en la consulta cotidiana: "Las quejas de palpitaciones referidas provenían casi exclusivamente de mujeres de cuarenta y tantos años", escribió.

¿Hay que preocuparse? Esta arritmia a menudo se subestima en la práctica y se atribuye a un alto nivel de ansiedad, sin mayor repercusión clínica, aunque afecta la calidad de vida, señaló el Dr. Tomas. La búsqueda de esta anomalía en mujeres jóvenes (por ejemplo, mediante relojes inteligentes o dispositivos como KardiaMobile) puede servir para tranquilizar a las pacientes sobre el pronóstico favorable a mediano y largo plazo. Dosis bajas de ciertos betabloqueantes también pueden ser de ayuda.

Flexibilizar el uso de las mascarillas "es otro gran experimento"

La caída de contagios, la mayor proporción de población vacunada, el curso más benigno de ómicron, el "efecto contagio" de las recomendaciones laxas de Centers for Disease Control and Prevention (CDC) de Estados Unidos, evidencias acerca de que menos de 1% de los casos de transmisión de SARS-CoV-2 ocurre al aire libre y quizá, sobre todas las cosas, el cansancio de la población, han determinado que gran parte del mundo avance en la flexibilización o incluso eliminación de los mandatos de uso de mascarillas, pese a que organismos como la OPS insisten en que es importante mantener las medidas de protección individual. En Francia, por ejemplo, a partir del 14 de marzo solo son obligatorias en transportes públicos y establecimientos de salud. ¿Las consecuencias pueden ser peligrosas?

Para el Dr. André Ricardo Ribas Freitas, médico epidemiólogo y profesor de epidemiologia y bioestadística de la Faculdade de Medicina São Leopoldo Mandic, en Campinas, Brasil, la retirada de las mascarillas es "otro gran experimento". "Existe evidencia clara de que la mascarilla protege y contribuye a la baja en la transmisión del SARS-CoV-2 en lugares abiertos. Pero como nunca ha habido un experimento poblacional sobre su eliminación, en la práctica lo que estamos viviendo tiene algo de experimento intervencionista. Un ensayo comunitario en el que no tenemos control sobre todas las variables. Por eso las medidas hay que hacerlas poco a poco para ver el resultado", señaló.

En adolescentes, la protección de la vacuna de Pfizer/BioNTech cae (pero no se esfuma) frente a ómicron

En línea con los resultados de un estudio reciente en niños de 5 a 11 años en Estados Unidos, investigadores británicos constataron que la eficacia en la prevención de contagios que confiere una dosis de la vacuna de Pfizer/BioNTech en niños y adolescentes de 12 a 17 años frente a ómicron es de 53,7% entre los 14 y 30 días, de 57,9% entre los 31 y 60 días y de 63,7% entre los 61 y 90 días, lo cual es inferior a la eficacia documentada del biológico frente a delta: 80,4%, 86,4% y 61,5% respectivamente, según presentaron como preimpresión en medRxiv. La protección fue mayor en aquellos con infección previa.

De todos modos, el análisis también muestra que los casos de COVID-19 durante la ola de ómicron han sido leves tanto en adolescentes vacunados como en aquellos que no lo están, aunque los primeros podrían tener un curso aún más leve de la enfermedad, señalaron los investigadores.

Proteína antiinflamatoria podría ser tratamiento para el síndrome de distrés respiratorio agudo

Alfa-1-antitripsina, una proteína antiinflamatoria fabricada naturalmente por el hígado que protege a los pulmones de la destrucción tisular mediada por proteasas podría tener utilidad en el manejo del síndrome de distrés respiratorio agudo relacionado con COVID-19, sugiere un estudio clínico aleatorizado preliminar de fase 2 sobre 36 participantes de Irlanda.

Según publicó Med (revista médica de acceso abierto del grupo Cell), en el grupo tratado se alcanzó el punto final primario, que consistía en la disminución significativa de los niveles circulantes de interleucina-6, con una tendencia a la disminución en los días con asistencia respiratoria mecánica. "Estos primeros resultados son alentadores y esperamos que sirvan de base para un ensayo más grande que permita ver qué efecto tiene la reducción de la inflamación en los desenlaces clínicos, como la mortalidad", comentó el autor principal del estudio, Dr. Gerry McElvaney, Ph. D., profesor de medicina de RCSI University of Medicine and Health Sciences y especialista en medicina respiratoria del Beaumont Hospital Dublin, ambos en Dublín, Irlanda.

¿El virus de Epstein-Barr puede jugar un rol en COVID-19 persistente?

En enero pasado un artículo publicado en Cell reveló que la viremia por el virus Epstein-Barr, el agente causal de la mononucleosis infecciosa y quizá también de afecciones autoinmunes y cánceres, es uno de los cuatro factores de riesgo identificados para desarrollar COVID-19 persistente o secuelas de la infección aguda por SARS-CoV-2. Pero una cosa es que el virus provoque una enfermedad y otra que sea su reflejo o emergente oportunista, comentó el Dr. Paul Auwaerter, de Johns Hopkins University School of Medicine, en Baltimore, Estados Unidos.

"Una de las pocas formas de determinarlo realmente es desarrollar una vacuna contra el virus de Epstein-Barr y ver si juega algún papel en detener la aparición de enfermedades autoinmunes, como el lupus, posiblemente cánceres e incluso afecciones como COVID-19 persistente o esclerosis múltiple", propuso.

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