La conmoción cerebral aumenta el riesgo de problemas de salud mental en los niños

Caleb Rans

Conflictos de interés

15 de marzo de 2022

Entre los niños y adolescentes de 5 a 18 años, la conmoción cerebral se asoció con un mayor riesgo de problemas de salud mental, en comparación con los niños y adolescentes de la misma edad y sexo con una lesión ortopédica, según un estudio de cohortes publicado en JAMA Network Open.[1]

Si bien las conmociones cerebrales son una de las lesiones en la cabeza más frecuentes en la población pediátrica, no está claro hasta qué punto aumentan el riesgo de nuevos trastornos psiquiátricos o psicopatología posterior, explicaron la autora principal, Andrée-Anne Ledoux, Ph. D, del Children's Hospital of Eastern Ontario Research Institute, en Ottawa, Canadá, y sus colaboradores.

Los investigadores realizaron un estudio de cohortes retrospectivo basado en la población para evaluar las asociaciones entre la conmoción cerebral y el riesgo de problemas de salud mental posteriores, hospitalizaciones psiquiátricas, autolesiones o suicidios en niños y adolescentes, con un seguimiento de 1 mes a 10 años.

Los datos se obtuvieron de las bases de datos de salud de toda la provincia. Los participantes con conmoción cerebral se incluyeron en el grupo expuesto, mientras que aquellos con una lesión ortopédica se incluyeron en un grupo de comparación pareado por edad y sexo 1:2.

Resultados

La cohorte del estudio estuvo compuesta por 448.803 participantes, incluidos 152.321 y 296.482 niños y adolescentes con conmoción cerebral y lesiones ortopédicas, respectivamente.

Las tasas de incidencia de cualquier problema de salud mental fueron 11.141 por 100.000 personas-año en el grupo expuesto y 7.960 por 100.000 personas-año en el grupo no expuesto (diferencia: 3.181; intervalo de confianza de 95% [IC 95%]: 3.073 a 3.291 por 100.000 personas-año).

Después de la conmoción cerebral, el grupo expuesto tuvo un mayor riesgo de desarrollar un problema de salud mental (hazard ratio ajustado [HRa]: 1,39; IC 95%: 1,37 a 1,40), hospitalización psiquiátrica (HRa: 1,47; IC 95%: 1,41 a 1,53) y autolesiones (HRa:1,49; IC 95%: 1,42 a 1,56). Además, no hubo diferencia significativa en la muerte por suicidio entre los grupos expuestos y no expuestos (hazard ratio [HR]: 1,54; IC 95%: 0,90 a 2,61).

"Nuestros resultados sugieren que los médicos deben evaluar los síntomas de salud mental preexistentes y nuevos durante la recuperación de la conmoción cerebral y tratar las afecciones o síntomas de salud mental o derivar al paciente a un especialista en salud mental pediátrica", escribieron Ledoux y sus colaboradores. "[Los médicos también deben] evaluar la ideación suicida y los comportamientos de autolesión durante las visitas de evaluación y seguimiento por conmoción cerebral".

Los investigadores reconocieron que una limitación clave del estudio fue el diseño observacional retrospectivo. Además, la identificación de exposiciones utilizando códigos de facturación de diagnóstico podría haber introducido una clasificación errónea de exposición o resultado.

Recursos recomendados por los expertos

"Para obtener más información en inglés, recomendaría el sitio web PedsConcussion, que son directrices de vida basadas en evidencia para la atención de conmociones cerebrales pediátricas", compartió Ledoux en una entrevista. "Dentro del dominio 8, existen directrices específicas relacionadas con el manejo de problemas de salud mental posteriores a una conmoción cerebral".

La experta en neuropsicología, Talin Babikian, Ph. D, de la University of California en Los Ángeles, Estados Unidos, comentó: "Los estudios han demostrado que incluso una sola sesión psicoeducativa después de una conmoción cerebral puede minimizar las recuperaciones prolongadas. Garantizar que todas las partes interesadas (familia, médicos, escuela, entrenador, compañeros) están en la misma página y proporcionar la misma información es importante para generar confianza y un sentido de seguridad y control".

"Queremos brindar psicoeducación al principio del proceso para evitar el miedo y la evitación innecesarios. También queremos reducir la atribución errónea de síntomas cotidianos o síntomas relacionados con una afección no relacionada con una lesión cerebral, que son más fáciles de hacer cuando se detectan temprano", concluyó Babikian.

Este estudio recibió apoyo del Institute for Clinical Evaluative Sciences, que está financiado por una subvención anual del Ministerio de Salud de Ontario y el Ministerio de Cuidados a Largo Plazo. Un autor informó relaciones financieras con University of Ottawa, National Football League, Parachute Canada y 360 Concussion Care, una clínica interdisciplinaria de conmociones cerebrales; no se informaron otros conflictos de interés.

Este artículo apareció originalmente en MDEdge.com, parte de Medscape Professional Network.

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