Especies del microbioma intestinal predicen diabetes de tipo 2

Nancy A. Melville

Conflictos de interés

14 de marzo de 2022

Se identificaron seis especies bacterianas clave del microbioma intestinal que predicen el desarrollo de diabetes de tipo 2, según los resultados de un estudio de seguimiento de 15 años de más de 5.000 personas en Finlandia.[1]

"No conocemos estudios prospectivos previos a largo plazo sobre las asociaciones entre la diabetes de tipo 2 y el microbioma intestinal similares al estudio actual", afirmaron los autores del estudio publicado en versión electrónica el 31 de enero en Diabetes Care.

Aunque los resultados requieren más validación, "se basan en evidencia anterior, principalmente derivada de estudios transversales, y apoyan aún más los vínculos entre hábitos dietéticos, enfermedades metabólicas y diabetes de tipo 2 que son modulados por el microbioma intestinal", informaron los autores.

Los hallazgos provienen de un estudio prospectivo de datos de muestras fecales de 5.572 personas de Finlandia, en 2002, correspondientes a la cohorte de población FINRISK 2002. En 2017 se enviaron las muestras para su secuenciación como seguimiento.

Cabe destacar que en el estudio se excluyó a las personas con diabetes prevalente al inicio del estudio, incluidas las que se estaban tratando con antidiabéticos como metformina.

Cuatro especies y dos grupos asociados al desarrollo de diabetes de tipo 2

Durante una mediana de seguimiento de 15,8 años, en 432 (7,8%) participantes se estableció un diagnóstico de diabetes de tipo 2, y la presencia de cuatro especies y dos grupos al inicio se asoció significativamente con el desarrollo de diabetes de tipo 2.

Las cuatro especies son Clostridium citroniae (hazard ratio [HR]: 1,21; p = 0,02), C. bolteae (HR: 1,20; p = 0,01), Tyzzerella nexilis (HR: 1,17; p = 0,03) y Ruminococcus gnavus (HR: 1,17; p = 0,04).

Los dos grupos asociados positivamente constaban, en su mayoría, de la misma especie (HR: 1,18 para ambos).

Es importante señalar que las asociaciones fueron casi las mismas entre los participantes del este y del oeste de Finlandia, que son conocidos por tener diferencias genéticas y estilo de vida únicos que afectan a la morbilidad y la mortalidad.

"Tres de estos taxones pudieron agruparse por su abundancia proporcional en ambas regiones geográficas y la abundancia combinada de los cuatro taxones también predijo la aparición de diabetes de tipo 2", comunicaron los autores.

Señalaron que las especies identificadas se han asociado previamente con diabetes de tipo 2 y parecen estar relacionadas de alguna manera con la calidad de la dieta y con otras enfermedades metabólicas, como la esteatosis hepática.

C. citroniae, por ejemplo, se ha asociado con el N-óxido de trimetilamina (TMAO), un compuesto probablemente relacionado con la ingesta de carne roja, y los autores señalaron que desde hace más de 15 años se sabe de una asociación directa entre la ingesta de carne roja y el riesgo de diabetes de tipo 2.

El N-óxido de trimetilamina también se ha asociado a la inflamación del tejido adiposo y al impedimento de la señalización hepática de la insulina, factores todos ellos implicados en el aumento de la resistencia a la insulina, los niveles elevados de glucosa en sangre y la diabetes de tipo 2, explicaron los autores.

R. gnavus se ha asociado anteriormente con la obesidad en humanos y animales, y la especie bacteriana también está "potencialmente relacionada con la regulación del metabolismo de la glucosa y vinculada al aumento de las citocinas inflamatorias, ambas relacionadas con la fisiopatología de la diabetes de tipo 2", informaron los autores.

Un paso más hacia la mejora de la predicción

Dr. Teemu J. Niiranen

El coautor, Dr. Teemu J. Niiranen, de la División de Medicina del Turku University Hospital, en Turku, Finlandia, señaló que, si bien en estudios anteriores se ha relacionado la diabetes de tipo 2 con características distintivas de la composición del microbioma intestinal, en la mayoría de los estudios no se han incluido datos prospectivos y se carece de estudios a largo plazo.

Además, en muchos de los estudios los factores de confusión por el uso de fármacos antidiabéticos podrían haber influido en la composición del microbioma intestinal, incluida metformina, que fue excluida en el presente estudio.

"Evitamos varios de los sesgos relacionados con los estudios transversales, como los efectos de confusión por los medicamentos antidiabéticos", declaró el Dr. Niiranen a Medscape Noticias Médicas.

"También conocemos la secuencia temporal de la exposición y el resultado, y que los cambios en el microbioma intestinal precedieron a la aparición de la diabetes. En definitiva, un estudio de cohortes como este proporciona un nivel de evidencia mucho mayor que los estudios transversales", añadió el investigador.

El Dr. Niiranen señaló, sin embargo, que "aunque demostramos que determinados cambios en el microbioma intestinal se asocian a un mayor riesgo de aparición de diabetes en el futuro, aún estamos bastante lejos de su uso clínico".

Además de tener que replicar los resultados en otros grupos étnicos y lugares, "tendríamos que encontrar los umbrales clínicos óptimos para la toma de decisiones clínicas y demostrar la magnitud de aumento de la capacidad de predicción en comparación con los factores de riesgo de diabetes habituales", concluyó.

No obstante, el estudio "sirve de escalón hacia el objetivo de mejorar la predicción y el desarrollo de tratamientos eficaces para la diabetes de tipo 2 mediante la modificación del microbioma intestinal", escribieron los autores.

Como se comunicó recientemente en Medscape Noticias Médicas, otras investigaciones han esclarecido que algunas bacterias intestinales parecen estar relacionadas con la prevención y no con el desarrollo de diabetes, al identificar especies que ayudan a producir butirato, un ácido graso de cadena corta que puede, de hecho, proteger contra la diabetes de tipo 2.

Otras investigaciones indican posibles implicaciones clínicas. Los esfuerzos por mejorar la sensibilidad a la insulina a través del intestino, mediante el trasplante de microbios fecales, también están avanzando con una formulación de cápsulas orales que ha resultado beneficiosa para pacientes con obesidad grave.

La investigación fue financiada en parte por donaciones de la Fundación Cultural Finlandesa, la Fundación Finlandesa para la Investigación Cardiovascular, la Fundación Emil Aaltonen, la Fundación Médica Finlandesa, la Fundación Sigrid Jusélius y la Academia de Finlandia. 

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