Seroprevalencia de virus de hepatitis B y C en pacientes con COVID-19 en hospital de México pone en la mira el esquema nacional de vacunación

Perla Miranda

9 de marzo de 2022

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La evaluación de seroprevalencia de hepatitis B y C en pacientes hospitalizados por COVID-19 en un centro de referencia en México concluyó que la cobertura vacunal contra el virus de hepatitis B no ha sido óptima, según se publicó en Annals of Hepatology.[1] Ante estos resultados destaca la necesidad de reforzar las campañas de vacunación, así como ampliar la difusión sobre factores de riesgo para estas enfermedades y simplificar la cascada de atención a fin de garantizar que los pacientes accedan a un tratamiento oportuno.

El estudio, realizado entre abril de 2020 y 2021, incluyó a 3.620 pacientes, de los que 24 (0,66%) dieron positivo a hepatitis C, en tanto que 4 (0,11%) presentaron infección activa por hepatitis B y 72 (1,99%) tuvieron un resultado de antígeno de superficie del virus de la hepatitis B (antiHBsAg).

Un dato revelador fue que 953 pacientes no contaron con anticuerpos para hepatitis B, es decir, no tenían evidencia de haber sido vacunados para esta afección, mientras que 401 contaban con anticuerpos HBsAg, pero los títulos protectores eran bajos.

Dr. Carlos Moctezuma Velázquez

El Dr. Carlos Moctezuma Velázquez, adscrito al Departamento de Gastroenteorología del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición "Salvador Zubirán" (INCMNSZ) y coautor del estudio, manifestó a Medscape en español que los resultados cobran relevancia porque podrían contribuir a la retroalimentación del Plan Nacional de Eliminación de Hepatitis Virales.

Detalló que la seroprevalencia para hepatitis B y C fue similar a la del Informe Anual de Vigilancia Epidemiológica de Hepatitis Virales, además de que el factor de riesgo más común para los pacientes infectados con alguno de los virus fue la transfusión sanguínea antes de 1995. Asmismo, subrayó que solo 12% de los seronegativos tenía títulos protectores de anticuerpos contra hepatitis, lo que sugiere una cobertura de vacunación subóptima.

"Ante una ausencia de tamizaje universal de hepatitis en México, los resultados son tranquilizadores en cuanto a que los pacientes tenían factores de riesgo tradicionales, es decir, que el tamizaje enfocado en factores de riesgo es buena estrategia", añadió.

Otro punto de gran relevancia consiste en la necesidad de revisar la política de vacunación de hepatitis B, dado el bajo nivel de títulos protectores, aun cuando esta vacuna forma parte del Esquema Nacional de Vacunación. Y no menos importante: estos datos podrían ayudar en la adaptación de estrategias para la eliminación de hepatitis en México.

El experto señaló que en un contexto nacional en el que las enfermedades del hígado ocupaban el cuarto sitio entre las principales causas de fallecimiento (hasta 2019) y con una estimación de 600.000 mexicanos que viven con infección por el virus de hepatitis C, encontraron en la pandemia una ventana de oportunidad para estimar la seroprevalencia del virus de hepatitis B, C y niveles protectores de anticuerpos contra HBsAG en los pacientes con COVID-19 moderada o grave, porque al ingresar al centro hospitalario se les realizaba panel para estos virus.

"Nuestro objetivo era identificar la seroprevalencia y los factores de riesgo para las hepatitis virales. Hicimos un estudio retrospectivo de tipo transversal; revisamos el archivo clínico para identificar factores de riesgo asociados a la transmisión de estos virus; el estudio es significativo porque desde el punto de vista individual pueden generar cirrosis y hepatocarcinoma, pero en una visión de salud pública es necesario tratarlos para detener la cadena de transmisión y evidentemente evitar que ocurran estos desenlaces", puntualizó.

El Dr. Moctezuma destacó que entre las limitaciones del estudio destaca el hecho de que al ser retrospectivo pudo haber fuga de información, puesto que para identificar los factores de riesgo únicamente se revisó la historia clínica de ingreso, además de que no ha sido posible contactar a los pacientes que dieron positivo para revisar su carga viral. Consideró como otra limitante la falta de análisis en los riesgos de coinfección de hepatitis B y C con SARS-CoV-2.

"Detectamos seroprevalencia de hepatitis C, pero no sabemos cuántos de estos pacientes tienen infección activa. También vemos que aun cuando los pacientes con COVID-19 grave no se caracterizan por tener factores de riesgo para estas infecciones, en sentido estricto, no son equivalentes a la población general para extrapolar estos resultados y finalmente, una buena pregunta que no se respondió fue si los pacientes infectados con virus de hepatitis B y C aumentaban el riesgo de complicaciones por coronavirus, no lo analizamos", indicó.

Para el especialista, la publicación permite vislumbrar que la falta de difusión de los factores de riesgo entre la población y el personal médico de primer contacto es uno de los mayores retos para disminuir la prevalencia de estos virus en México, insistió en que es necesario simplificar la cascada de atención en pacientes con hepatitis C y reforzar las campañas de vacunación.

"Es fundamental que el médico familiar sepa identificar a los pacientes oportunamente; en la actualidad se realiza un cribado enfocado en factores de riesgo, pero qué pasa si no se sabe cuáles son. Es por eso que se está educando a gran cantidad de médicos para que sepan identificarlos, de lo contrario la atención seguirá retrasándose. La preparación del personal de primer contacto también contribuirá a simplificar la cadena de atención, porque así no se tendrá que referir al paciente a otro lugar de diagnóstico, lo que muchas veces genera que se pierda en el camino", enfatizó.

Asimismo, el autor señaló que el estudio da pie para que se realice una investigación amplia sobre las razones por las que no se están logrando adecuados títulos protectores de la vacuna de hepatitis B, particularmente en pacientes jóvenes que recibieron las tres dosis como parte del Esquema Nacional de Vacunación.

"El esquema de nuestro país es muy bueno y creo que hace falta un estudio más profundo; la mayor parte de los pacientes seronegativos tenía algún nivel de anticuerpos contra hepatitis B, pero no títulos protectores y necesitamos saber si no recibieron el esquema completo o por qué no se está logrando una adecuada inmunogenicidad. Por otro lado, se debe hacer promoción de la vacunación en la población adulta que no la recibió como parte del esquema, principalmente en aquellos con factores de riesgo, en pacientes con cirrosis o hemodiálisis", destacó.

El gastroenterólogo adelantó que la búsqueda de los pacientes que dieron positivo a hepatitis C es el paso a seguir, con el objetivo de conocer su carga viral y en los casos que se requiera, brindar tratamiento. Finalmente, afirmó que la retroalimentación del Plan Nacional de Eliminación de Hepatitis de México y la contribución en el diseño de estrategias con mayor asertividad para disminuir la prevalencia y mortalidad por virus de hepatitis B y C será la mayor repercusión de los datos obtenidos.

Cribado y vacunación: claves para cumplir con agenda 2030

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), el acceso a las pruebas diagnósticas y al tratamiento para pacientes con hepatitis B o C sigue siendo limitado, por lo que es necesario que los países inviertan en pruebas de detección y fármacos para tratar las enfermedades, ya que esto tendrá un impacto positivo en la reducción de costos para atender cirrosis a largo plazo y cáncer de hígado. El objetivo de la OMS es reducir los nuevos casos de infección en 90% y los decesos 65% entre 2016 y 2030.[2]

Dr. Rafael Franco Cendejas

Para que México cumpla con esta meta, el Dr. Rafael Franco Cendejas, especialista en medicina interna, infectólogo y actual encargado de la subdirección de Investigación Biomédica del Instituto Nacional de Rehabilitación, advirtió que es indispensable mejorar el cribado a partir de la capacitación del personal de salud, promover la prevención y detección mediante campañas masivas y enfocadas a grupos con factores de riesgo, también debe garantizar el acceso a tratamientos de última generación.

"Un mejor cribado será posible con la capacitación continua del personal de salud para identificar a los pacientes con riesgo. Hay que promover la prevención y control a través de pruebas gratuitas, así como con la microeliminación en grupos de alto riesgo: usuarios de drogas indovenosas, personas privadas de la libertad y migrantes. Los pacientes deben acceder a nuevos fármacos y esquemas terapéuticos. Instituciones de salud pública han integrado clínicas de tratamiento para estos pacientes, lo cual facilita su control; es necesaria su replicación en todo el país para dar un paso importante en la eliminación de estas infecciones", puntualizó.

En cuanto a la hepatitis B, mencionó que la vacunación es la principal arma para hacerle frente y en ese tenor, el gobierno enfrenta un verdadero reto, pues un daño colateral de la pandemia fue la disminución en la cobertura vacunal.

"Definitivamente se deben realizar estrategias para invitar a la población a vacunarse. Durante la contingencia por COVID-19 nos enfrentamos al temor de contagio, lo que provocó que padres de familia decidieran no llevar a sus hijos a vacunar, pero el contexto ya no es el mismo, es momento de que se promueva la vacunación por medio de radio, televisión, medios digitales o bien colocando material impreso de manera visible".

De acuerdo con el Tercer Informe de Gobierno, la cobertura en esquema básico de vacunación en menores de un año para 2020 fue de 64,5%, mientras que datos preliminares hasta marzo de 2021 indicaron que se alcanzó una cobertura de 50,9%. Estas son las cifras más bajas en los últimos años.

"Lo digo con letras mayúsculas: la estrategia más efectiva para lograr la eliminación de la transmisión del virus de hepatitis B es la vacunación universal. Desde el año 1999 México en se incorporó la vacuna anti-virus de hepatitis B al esquema de vacunación; todas las personas nacidas antes de ese año que no han recibido la vacuna y todos aquellos que por cualquier motivo no fueron vacunados al nacimiento también deben recibir el esquema de vacunación. Si no amplificamos la cobertura poco podremos hacer para eliminar los nuevos casos y evitar defunciones; las hepatitis virales son un problema de salud pública, no bajemos la guardia", concluyó.

Los Dres. Moctezuma y Franco han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.

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