Ciclos menstruales irregulares y prolongados vinculados a enfermedad de hígado graso no alcohólico

Ted Bosworth

Conflictos de interés

15 de marzo de 2022

Los ciclos menstruales largos o irregulares en mujeres relativamente jóvenes están asociados con un mayor riesgo de enfermedad de hígado graso no alcohólico tanto prevalente como incidental, según un estudio transversal que incluyó datos de más de 70.000 mujeres.[1]

"Nuestros resultados indican que la irregularidad menstrual, que es fácil de diagnosticar y, por lo general, se presenta antes que el síndrome de ovario poliquístico, destaca la posibilidad de identificar a las mujeres premenopáusicas en riesgo de desarrollar enfermedad de hígado graso no alcohólico", informó un equipo de autores principalmente de la Sungkyunkwan University, en Seúl, Corea del Sur.

El estudio evaluó a mujeres menores de 40 años que participaban en el Kangbuk Samsung Health Study, que implica un examen de salud completo cada dos años en los centros de salud de Corea del Sur. De las 135.090 mujeres inscritas durante un periodo de seis años, que se sometieron al menos a un examen de seguimiento, 72.092 estaban disponibles para el análisis después de excluir una lista considerable de factores de confusión, como enfermedad hepática e infecciones, exposición a medicamentos esteatogénicos como los corticosteroides, histerectomía y embarazo.

La prevalencia de enfermedad de hígado graso no alcohólico aumenta con menstruaciones más largas

De esas mujeres, 36.378 (27,7%) tenían ciclos menstruales de 26 a 30 días y fueron identificadas como el grupo índice. La prevalencia de enfermedad de hígado graso no alcohólico en este grupo fue de 5,8%. Para aquellas con un ciclo menstrual de 31 a 39 días, la tasa de prevalencia subió a 7,2%. Para aquellas con un ciclo menstrual de al menos 40 días o demasiado irregular para estimar, la prevalencia fue de 9,7%. La prevalencia fue de 7,1% para aquellas con un ciclo menstrual de menos de 21 días.

Los resultados de este estudio se publicaron en Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism.[1]

En aquellas sin enfermedad de hígado graso no alcohólico al inicio, que luego fueron seguidas durante una media de 4,4 años, hubo 4.524 casos incidentes de enfermedad de hígado graso no alcohólico. La densidad de incidencia se calculó por 103 pacientes al año. En el grupo índice, la tasa fue de 18,4. Subió a 20,2 para aquellas con un ciclo menstrual de 31 a 39 días y luego a 22,9 para aquellas con un ciclo menstrual de al menos 40 días. Para aquellas con un ciclo de menos de 21 días, la tasa fue de 26,8.

Después de ajustar por edad, índice de masa corporal, resistencia a la insulina y otros factores de confusión, el hazard ratio para enfermedad de hígado graso no alcohólico incidente para aquellas con ciclos menstruales largos o irregulares, en comparación con el grupo incidente, correspondió a un aumento del riesgo de 22% (hazard ratio [HR]: 1,22; intervalo de confianza de 95% [IC 95%]: 1,14 a 1,31). Cuando se calculó en un análisis dependiente del tiempo, el riesgo de enfermedad de hígado graso no alcohólico aumentó casi 50% (HR: 1,49; IC 95%: 1,38 a 1,60).

El riesgo persiste al excluir síndrome de ovario poliquístico

El síndrome de ovario poliquístico se ha asociado anteriormente con un mayor riesgo de enfermedad de hígado graso no alcohólico, pero la asociación entre ciclos menstruales largos o irregulares y enfermedad de hígado graso no alcohólico persistió después de que se excluyeron a las mujeres con síndrome de ovario poliquístico.

El mecanismo que vincula la irregularidad menstrual con enfermedad de hígado graso no alcohólico no está claro, pero los investigadores comentaron que la exposición al estrógeno está implicada. Además de una asociación previamente informada entre niveles bajos de estradiol y antiestrógenos como el tamoxifeno con un mayor riesgo de enfermedad de hígado graso no alcohólico, citaron estudios que asocian la terapia de reemplazo de estrógeno con un riesgo reducido de enfermedad de hígado graso no alcohólico.[2] El papel del estrógeno en la supresión de la inflamación, el estrés oxidativo y la resistencia a la insulina son actividades que podrían vincular una menstruación más regular con un riesgo reducido de enfermedad de hígado graso no alcohólico, sostuvieron los autores.

Las mujeres mayores de 40 años fueron excluidas de este análisis para reducir la posibilidad de cambios perimenopáusicos como factor de confusión.

Entre las limitaciones del estudio reconocidas por los investigadores, la presencia de enfermedad de hígado graso no alcohólico se diagnosticó mediante ultrasonografía en lugar de histología. La información sobre los niveles de hormonas sexuales o prolactina no se capturó en relación con la incidencia de enfermedad de hígado graso no alcohólico, y la falta de exposición a la terapia de reemplazo de estrógenos y los anticonceptivos orales se basó en los autoinformes de las participantes.

Aún así, el tamaño grande del estudio y la consistencia de los resultados después de ajustar por múltiples factores de riesgo argumentan que los ciclos menstruales largos e irregulares pueden identificar a las mujeres en riesgo de enfermedad de hígado graso no alcohólico. Una implicación es que las menstruaciones irregulares pueden ser un marcador de riesgo de enfermedad de hígado graso no alcohólico.

"Nuestros hallazgos no prueban una relación causal, pero muestran que los ciclos menstruales largos o irregulares se asociaron significativamente con un mayor riesgo de desarrollar enfermedad de hígado graso no alcohólico", comentó el Dr. Seungho Ryu, Ph. D, profesor de la Sungkyunkwan University. Como autor principal de este estudio, Ryu, enfatizó en una entrevista que la asociación "no se explica por la obesidad ni por ningún otro factor de riesgo de enfermedad de hígado graso no alcohólico".

Los cambios en el estilo de vida pueden reducir el riesgo

El mensaje es que "las mujeres jóvenes con ciclos menstruales largos o irregulares pueden beneficiarse de los cambios en el estilo de vida para reducir el riesgo de enfermedad de hígado graso no alcohólico", afirmó el Dr. Ryu.

El estudio Study of Women's Health Across the Nation, que se inició en 1994, no evaluó la enfermedad de hígado graso no alcohólico, pero mostró una relación entre ciclos menstruales más prolongados y más factores de riesgo cardiometabólicos, según la Dra. Nanette Santoro, profesora y presidenta del departamento de obstetricia y ginecología de la University of Colorado en Denver, Estados Unidos.

Esto sugiere que otros están "pensando de la misma manera", pero al discutir este estudio, con esta organización de noticias, caracterizó algunos de los elementos de diseño, así como algunos de los hallazgos de este estudio, como "peculiares".

Además de una "definición muy, muy estrecha de ciclos regulares", cuestionó el hazard ratio consistente para enfermedad de hígado graso no alcohólico para las pacientes con ciclos largos, en relación con otros tipos de menstruaciones irregulares. Suponiendo que el grupo con ciclos más largos habría incluido al menos a algunas pacientes con síndrome de ovario poliquístico no diagnosticado, ella habría esperado que el riesgo hubiera sido mayor en este grupo. Si bien reconoce que las diferencias en la composición corporal de las mujeres coreanas es una posible explicación de esta aparente discrepancia, "me gustaría que se confirmara en otras muestras de mujeres con evaluaciones metabólicas más detalladas para comprender quién está en riesgo", puntualizó.

No menos problemático por la solidez de las conclusiones, el hazard ratio para enfermedad de hígado graso no alcohólico en las mujeres con ciclos menstruales prolongados o irregulares fue "bastante bajo". Describió esto como un nivel en el que el riesgo "es muy susceptible de confusión y es poco probable que influya en la práctica clínica".

La Dra. Anuja Dokras, Ph. D, profesora de obstetricia y ginecología y directora del PCOS Center de University of Pennsylvania, Filadelfia, Estados Unidos, también cuestionó si el síndrome de ovario poliquístico no diagnosticado podría haber sesgado los datos.

"Cada vez hay más datos sobre la asociación entre el síndrome de ovario poliquístico y la enfermedad de hígado graso no alcohólico. La menstruación irregular es un criterio clave para el síndrome de ovario poliquístico y este es la razón más común de la anovulación", concluyó. Por lo tanto, la Dra. Dokras consideró posible que se incluyeran en el estudio pacientes con síndrome de ovario poliquístico no reconocido, lo que debilita la afirmación de que el riesgo de enfermedad de hígado graso no alcohólico y los ciclos menstruales prolongados sigue siendo significativa después de controlar por el síndrome de ovario poliquístico.

El Dr. Ryu, sus coinvestigadores, Santoro y la Dra. Dokras declararon no tener conflictos de interés económico pertinentes.

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