Depresión mayor, ansiedad y desgaste profesional en psiquiatras y residentes de psiquiatría mexicanos

Alba Medina

28 de febrero de 2022

CIUDAD DE MÉXICO, MEX. Aún antes de la pandemia, en México un número significativo de psiquiatras y residentes de psiquiatría informó presentar depresión mayor (65%), ansiedad y desgaste profesional (burnout; 50%), además de altos índices de autoprescripción, según un estudio publicado en Academic Psychiatry.[1]

Dra. Ana Fresán Orellana

La Dra. Ana Fresán Orellana, investigadora en Ciencias Médicas "D" del Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz, encabezó la investigación que tuvo como objetivo determinar y comparar varios factores que inciden en la práctica profesional de los residentes de psiquiatría y psiquiatras, como son características demográficas, actividades que realizan, apoyo social que reciben, adversidades profesionales a las que se enfrentan, estado de salud y conductas de autocuidado. 

Llevado a cabo entre enero y diciembre de 2018 mediante una encuesta en línea, en el estudio participaron investigadores del Instituto Nacional de Psiquiatría, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco (UJAT). Participaron 330 residentes de psiquiatría (primero a cuarto años) y 355 psiquiatras (egresados ejerciendo) de 29 estados de la República Mexicana. 

Los residentes de psiquiatría entrevistados tuvieron en promedio 28,4 años y los psiquiatras, 42,1. Hubo una proporción homogénea entre hombres y mujeres entre los grupos y a diferencia de los psiquiatras, la mayoría de los residentes de psiquiatría estaba integrada por solteros y sin hijos.

Los resultados de la encuesta señalan que los residentes atienden más pacientes en clínicas públicas y trabajan en promedio 12 horas al día, mientras que los psiquiatras laboran principalmente en el sector privado y trabajan 1 hora más que los psiquiatras en formación. Asimismo, dar consultas clínicas en el sector gubernamental es un factor de riesgo importante para presentar depresión mayor y agotamiento.

De acuerdo con los resultados del estudio, "la formación es estresante y la experiencia de altos niveles de responsabilidad combinada con la falta de experiencia profesional aumenta la angustia y conduce a mayores riesgos de desarrollar problemas de salud mental, lo cual puede indicar que se debe prestar especial atención a cómo los estudiantes se enfrentan a la experiencia de formación y determinar si se necesita apoyo adicional".

Psiquiatras prefieren automedicarse que a sufrir discriminación

Más de 90% de los psiquiatras y aproximadamente 85% de los residentes informaron haber enfrentado adversidades profesionales, entre las que destacó tener pacientes con ideación suicida grave (ideas de muerte recurrentes todos los días, la mayor parte del tiempo), lo cual dispone tanto a que los tratantes tengan más probabilidades de desarrollar algún trastorno de ansiedad y es la mayor dificultad que pueden enfrentar, según el estudio. Asimismo, cuando un paciente bajo su cuidado se suicida, muchos psiquiatras desarrollan síntomas postraumáticos, puesto que los niveles de estrés que genera esta situación son muy graves, comparables solo con la pérdida de un padre.

Más de la mitad de los participantes informó haber tenido un problema de salud mental durante su carrera, para el cual recibió un tratamiento farmacológico o psicoterapéutico.

Aproximadamente 40% dijo que se había autoprescrito un tratamiento. De acuerdo con los autores del estudio, es probable que muchos factores influyan en esta decisión, los cuales suelen estar estrechamente relacionados con condiciones laborales, como falta de tiempo para asistir a una consulta, dificultad para encontrar un reemplazo y acumulación de trabajo. Además, los psiquiatras prefieren automedicarse que estar expuestos a la discriminación, el aislamiento, la falta de compasión y comprensión o ser considerados incompetentes, pues les preocupa poner en peligro su estatus o que se viole su privacidad y autonomía.

A pesar de las preocupaciones éticas y prácticas, la autoprescripción es particularmente preocupante en los psiquiatras en formación, ya que la mayoría de ellos (65%) recién comenzaba su especialización. Además, la selección del tratamiento por parte de los psiquiatras puede basarse en el perfil de los efectos secundarios y ser inconsistente con la gravedad de los síntomas. Lo anterior lleva a una clara necesidad de fomentar el tratamiento y desalentar la autoprescripción mediante la instauración de consultas médicas obligatorias de rutina, junto con restricciones para la automedicación de sedantes y estimulantes.

Violencia y discriminación en la residencia

Las actividades profesionales y las adversidades impactan de manera diferente a los psiquiatras en formación y a los especialistas experimentados. Por ejemplo, muchos residentes dijeron haber sido atacados física, verbal o psicológicamente por un paciente, un colega o el familiar de un paciente, en mayor proporción que los psiquiatras. Por el contrario, la incidencia de demandas judiciales fue mayor entre los psiquiatras, pero los residentes informaron, en mayor medida, padecer discriminación.

El estudio reveló que los residentes de psiquiatría constituyen un grupo vulnerable ante el desarrollo de trastornos de ansiedad, pues diariamente se enfrentan a factores extremos de estrés. Para aminorar el riesgo es necesario que tengan una estrecha supervisión por parte de un psiquiatra asistente o con más experiencia que además implemente protocolos institucionales establecidos para proporcionar recursos adicionales que permitan manejar a los pacientes con ideación suicida y reducir la ansiedad.

La alta discriminación reportada por los residentes y los ataques de los colegas evidencian la necesidad de evaluar cómo se lleva a cabo esta supervisión, ya que no parece estarse brindando la retroalimentación constructiva esperada en las instituciones de enseñanza.

La Dra. Elizabeth Zúñiga Lara, psiquiatra de la Clínica Medse Puerta de Hierro, en Zapopan, México, indicó que mientras hacía su residencia sintió ansiedad, sobre todo por la presión ejercida por algunos residentes de mayor jerarquía y adscritos, que en lugar de guiarla complicaban su estadía. "Lo que más me generaba ansiedad era la triangulación entre los residentes por parte del adscrito, porque eso provocaba escisiones entre los residentes y evitaba la unión".

Promover el autocuidado en la profesión médica

La presencia de una afección física fue informada con mayor frecuencia por los psiquiatras. Las enfermedades endocrinas, como diabetes, hipotiroidismo y obesidad fueron los principales trastornos en ambos grupos. Entre los psiquiatras siguieron las enfermedades cardiovasculares, como hipertensión y disautonomía, mientras que las enfermedades respiratorias (asma), gastrointestinales (gastritis y colitis) y musculoesqueléticas, como hernias y lumbalgias, ocuparon el segundo lugar entre los psiquiatras en formación.

Sin embargo, y contrario a lo que suele creerse, el estudio reveló que dormir menos de cinco horas no fue un factor de riesgo para desarrollar síntomas de ansiedad y síndrome de desgaste profesional. Los autores del estudio señalaron que este fenómeno es probablemente el resultado del mito del médico infalible, el cual debe poner el cuidado del paciente por encima de todo, incluso de su propia salud, para lo cual es necesario continuar promoviendo el autocuidado en la profesión médica.

En relación con el autocuidado, el estudio reveló que más de la mitad de los participantes en ambos grupos se ejercitaba en promedio tres días a la semana de 30 minutos a hora y media. Los residentes dijeron preferir el ejercicio aeróbico y anaeróbico, mientras que los psiquiatras realizan más ejercicio aeróbico.

Los psiquiatras en formación informaron dormir en promedio menos de 5 horas, mientras que los psiquiatras registraron una media de 6,4 horas. Una mayor proporción de psiquiatras informó tener un sueño reparador (63,4%), en comparación con los psiquiatras en formación (54,8%).

Médicas corren un mayor riesgo de sufrir depresión mayor y trastornos de ansiedad

En lo que atañe al sexo, el estudio encontró que las médicas corren un mayor riesgo de sufrir depresión mayor y trastornos de ansiedad, particularmente las residentes de psiquiatría, ya que la edad parece ser un factor protector para los trastornos de ansiedad en los psiquiatras.

La Dra. Fresán explicó que es necesario considerar que además muchos de los residentes se encontraban en los primeros años de la residencia y el paso de la medicina general a la residencia puede incrementar la ansiedad, dado que ya no son solo estudiantes, sino también son los responsables de la atención médica de otras personas, es decir, siguen siendo estudiantes, pero con una elevada carga académica y responsabilidades profesionales y deben compaginar su vida profesional con su vida personal. Por tanto, señaló que no sería de extrañar que las médicas reportaran mayor ansiedad, ya que considerando el entorno cultural en el que vivimos, entre los 20 y 30 años las mujeres tienen la presión de tener una familia, lo cual es un factor adicional.

Al respecto, la Dra. Zúñiga comentó que cuando realizó su internado y residencia se percató de que más que una cuestión de género, las alianzas y posiciones políticas hacen que las médicas y los residentes en general estén más propensos a desarrollar ansiedad.

Limitaciones

Sin embargo, de acuerdo con el estudio, los datos son un autorreporte y no se puede saber el porcentaje real actual de psiquiatras y residentes en psiquiatra que tienen síntomas de ansiedad, cuya gravedad ameritaría un tratamiento especializado.

La muestra de conveniencia (muestreo estadístico no probabilístico con voluntarios) del estudio no fue aleatoria, lo cual puede dar lugar a un sesgo en la interpretación de los resultados. Por tanto, los datos deben tomarse con cautela y no pueden generalizarse. Además su carácter retrospectivo limita el estudio de determinadas variables como factores de riesgo, como la falta de sueño reparador, que puede ser tanto un factor de riesgo como una manifestación actual de depresión, ansiedad o síndrome de desgaste profesional.

Dr. José Humberto Nicolini

El Dr. José Humberto Nicolini, subdirector de Investigación básica del Instituto Nacional de Medicina Genómica, señaló: "Este es un estudio interesante, pero tiene algunos sesgos limitados a la información obtenida por redes, sin entrevistas directas más profundas o datos de mayor peso clínico que el autorreporte, que aun viniendo de médicos, es sesgado".

Necesario reestructurar la cultura médica jerarquizada que normaliza la violencia

Algunas conclusiones a las que llegó el equipo de investigadores es que la formación de un médico no puede ni debe ir acompañada de la pérdida irreversible de su salud física o mental. Se requieren programas de bienestar que promuevan la búsqueda de ayuda y prevengan los riesgos del autodiagnóstico y la autoprescripción.

El Dr. Nicolini explicó: "Es importante que los residentes de cualquier especialidad médica sean valorados de manera regular, pero en especial los de psiquiatría, incluso a nivel toxicológico, ya que han sido muy frecuentes los reportes de psicopatologías, riesgo de suicidios y adicciones".

El estudio destaca la necesidad de reestructurar la cultura médica jerarquizada que normaliza la violencia disfrazada de estrategias pedagógicas, así como redefinir la idea de sacrificio y la sobrevaloración de los logros académicos y profesionales por encima del autocuidado.

Asimismo, el Dr. Nicolini señaló que también es necesaria una adecuada supervisión de los casos, que los residentes tengan una guía para su proyección profesional y que exista una bolsa de trabajo transparente a nivel nacional e internacional para que puedan fortalecer su formación. Se debe incentivar a los psiquiatras a tener mejores hábitos de salud, ya que el estudio reveló que los psiquiatras en formación consumen más comidas hipercalóricas o hipocalóricas que los psiquiatras y sus horarios de alimentación no son estables.

Todos los puntos tratados, toman aún más relevancia en contexto pandémico actual ante el que "muchos perdieron gente querida, enfermaron o vivieron el aislamiento. Incluso se habla de que tras la pandemia de COVID-19 sigue una pandemia de salud mental. Muchos de los psiquiatras estuvieron tratando a sobrevivientes de COVID-19 o personas que han perdido a su familia. Estas consultas se han incrementado mucho y pueden repercutir de forma negativa en términos de síndrome de desgaste profesional", dijo la Dra. Fresán.

Actualmente existen diversos programas dirigidos a los profesionales de la salud encaminados a la protección de su salud mental,por ejemplo el Curso de Atención a la Salud Mental frente a la Pandemia, el Cuestionario para la detección de riesgos a la salud mental COVID-19 y las Brigadas de Salud Mental. En caso de requerir asesoria especializada urgente hay que recordar que se puede llamar al 911 o a la Línea de la Vida (01800 911 2000).

La Dra. Fresán, el Dr. Nicolini y la Dra. Zúñiga ha declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.

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