Especialistas en medicina interna alertan del repunte de algunas enfermedades emergentes e inciden en la importancia de su diagnóstico precoz

Carla Nieto Martínez

22 de febrero de 2022

MADRID, ESP. Los efectos de la contaminación atmosférica y del cambio climático han tenido un gran protagonismo durante el 42 Congreso Nacional de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI), como reflejo de la preocupación manifestada por los especialistas, quienes advirtieron del repunte de ciertas enfermedades emergentes e importadas, como las viriasis y su potencial papel en el desarrollo de futuras pandemias y epidemias, como ha sucedido con el SARS-CoV-2.

Dr. Pablo Pérez Martínez/Fuente: SEMI

En el marco de la mesa sobre Salud, cambio climático y medio ambiente, se aludió a un sondeo sobre este tema llevado a cabo recientemente por la SEMI, en el que participaron 557 profesionales y cuyos resultados comentó para Medscape en español el Dr. Pablo Pérez Martínez, coordinador del Grupo de Trabajo de Educación para la Salud de la Sociedad:[1] "Según los datos de esta encuesta, 90,8% de los especialistas en medicina interna españoles afirmó que el cambio climático y la contaminación ambiental son amenazas importantes para la salud y que las actuales medidas de acción climática no son suficientes para paliarlo".

El especialista detalló que 37,4% de los especialistas en medicina interna reconoció sentirse "preocupado", 25,9% "bastante preocupado" y 16,5% "muy preocupado" respecto a la forma en la que el factor ambiental puede afectar a la salud de sus pacientes.

Un desafío para la especialidad

Otro factor que genera preocupación en los especialistas es el hecho de que el perfil de pacientes en mayor riesgo de sufrir los efectos negativos provocados por el cambio climático es el de los más vulnerables, que a su vez son los que más atienden en su práctica diaria. Asimismo, los especialistas en medicina interna estamos advirtiendo que los nocivos efectos del cambio climático ya se notan en nuestros hospitales.

Ejemplo de ello son la polución y la contaminación atmosférica, que favorecen el daño orgánico mediante un subtipo de partículas pequeñas con capacidad proinflamatoria, tanto pulmonar como sistémica, lo que condiciona un mayor riesgo de enfermedades pulmonares y cardiometabólicas que incluyen diabetes, hipertensión, enfermedad cardiovascular, riesgo de trombosis, ictus isquémico e incluso deterioro cognitivo.

Tanto estos datos, como otras evidencias sobre el binomio salud-cambio climático, suponen un importante reto a nivel de la práctica asistencial de estos especialistas, explicó el Dr. Pérez: el especialista en medicina interna, por su condición de profesional clínico global, se sitúa en una posición de alta responsabilidad para influir, aminorar y prevenir el impacto negativo del cambio climático sobre la población. Su visión holística hace que deba asumir el liderazgo para la concienciación de toda la ciudadanía sobre la importancia de preservar nuestra salud cuidando nuestro entorno, pues solo así se podrá evitar la progresión de los efectos negativos derivados de los cambios medioambientales.

El clínico puntualizó que esta labor debe ir acompañada de un fuerte apoyo a nivel institucional y en este contexto las sociedades científicas deben jugar un papel importante, permitiendo así implementar programas y estrategias que aseguren la protección de la población frente a estos efectos, mediante el mejoramiento de la resiliencia de los sistemas de salud. Nos encontramos ante un enorme desafío para la salud y debemos actuar de inmediato.

En la misma línea, durante la mesa sobre Enfermedades emergentes e importadas se analizaron algunas patologías cuya incidencia ha aumentado como consecuencia tanto de la contaminación y el cambio climático como de otros fenómenos asociados al estilo de vida actual, entre ellos, los viajes internacionales.

Micosis emergentes y hongos ya conocidos

Dra. Laura Prieto Pérez/Fuente: SEMI

La Dra. Laura Prieto Pérez, miembro de SEMI y médica de la Unidad de Enfermedades Infecciosas del Servicio de Medicina del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz, de Madrid, abordó el tema de las micosis emergentes, destacando que actualmente la primera y más importante es Candida auris, responsable de brotes en hospitales, fundamentalmente en pacientes críticos, con una tasa de mortalidad muy elevada. "Su incidencia se ha visto incrementada en los últimos años en todo el mundo, aunque es difícil establecer una asociación directa con el calentamiento global".

"Otro hongo descrito por primera vez recientemente es Emergomyces spp, que puede causar enfermedad pulmonar o diseminada en pacientes inmunodeprimidos", afirmó la especialista, quien apuntó que aun cuando hay que tener en cuenta estas micosis emergentes, no se deben perder de vista los casos aislados de hongos ya conocidos, que son mucho más frecuentes.

Respecto a las debilidades y fortalezas del abordaje actual de estas micosis y si se tienen lo suficientemente en cuenta a la hora de hacer un diagnóstico, la Dra. Prieto comentó a Medscape en español que existen millones de hongos, de los cuales solo algunos causan enfermedad en el ser humano. "De hecho, al día de hoy se siguen describiendo nuevas especies y a menudo su diagnóstico es difícil. Probablemente los hongos son los menos estudiados y conocidos tanto por los clínicos como por los microbiólogos y eso hace que muchas veces no se piense en ellos al establecer un diagnóstico diferencial".

"Sin embargo, hay que tenerlos en consideración siempre en pacientes con inmunidad deprimida o en aquellos que provengan de áreas en las que estos microorganismos son endémicos", destacó.

Dentro de las áreas de mejora en el abordaje actual de las micosis, la Dra. Prieto incluyó la introducción de técnicas de secuenciación genómica que permitan una mejor identificación de especies y puso como ejemplo el caso de Candida auris (fácilmente confundible con Candida haemulanii) o Emergomyces spp (a veces indistinguible de Blastomyces spp morfológicamente en cultivo o de Histoplasma spp en el estudio histopatológico).

El "momento álcido" de la picadura de garrapata

Dr. José Antonio Oteo Revuelta/Fuente: SEMI

El Dr. José Antonio Oteo Revuelta, jefe del Departamento de Enfermedades Infecciosas en el Hospital Universitario San Pedro, del Centro de Investigación Biomédica de La Rioja-Logroño, abordó las infecciones transmitidas por garrapatas, "de las que sabemos que hay miles de picaduras todos los años, que son indoloras y que pasan inadvertidas a casi la mitad de los pacientes. El estado de la cuestión es preocupante porque cada vez vemos más pacientes, debido a que hay muchos factores que favorecen que este problema vaya en aumento".

"Sin embargo, y a pesar de las evidencias de este incremento, no es fácil precisar el aumento del porcentaje, ya que alguna de las enfermedades transmitidas por garrapatas no es de declaración obligatoria y existe una cierta infradeclaración, pero se sabe que se están diagnosticando muchos más casos que hace unos años en toda España", explicó el Dr. Oteo.

En su análisis de los factores implicados en esta situación, el especialista destacó que en primer lugar las garrapatas son artrópodos muy sensibles a los cambios medioambientales que estamos sufriendo: es conocido que el calentamiento hace que disminuya la mortalidad de las garrapatas y de los artrópodos en general. También sabemos que discretas elevaciones de la temperatura hacen que ciertas especies se encuentren más activas y por esto busquen con más avidez dónde alimentarse.

"Otro factor es el gran número de animales silvestres y en explotación ganadera que se encuentran en nuestros montes, lo que propicia que las garrapatas tengan muchas más oportunidades para alimentarse sobre animales diversos y cerrar su ciclo. La suburbanización y la construcción de viviendas en terrenos naturales que estaban destinados a usos agrícolas y ganaderos también nos exponen más a estos artrópodos", puntualizó.

El Dr. Oteo comentó a Medscape en español que aunado a estos factores hay uno que resulta muy determinante y es el hecho de que actualmente se dispone de mucha más información y medios para el diagnóstico de estas enfermedades: "Cuando en 1987 comencé a interesarme por las enfermedades que transmitían las garrapatas, en España solo se describían casos de fiebre botonosa y puntualmente babesiosis. Gracias a la observación clínica y a la disposición de nuevas herramientas de diagnóstico microbiológico como el cultivo en Shell-Vial y sobre todo, el acceso a técnicas de biología molecular como la prueba de reacción en cadena de la polimerasa, el espectro ha aumentado muchísimo".

"En España actualmente tenemos contabilizadas 14 afecciones provocadas por agentes infecciosos o por reacciones alérgicas mediadas por garrapatas y sabemos que está circulando un buen número de agentes que son capaces de transmitir y que seguro que están provocando o provocarán enfermedad. El problema es que lo que no se busca no se encuentra. Nuestro grupo ha colaborado, de una forma u otra, en la identificación de todas ellas, incluso con las primeras descripciones a nivel internacional", explicó el especialista.

En cuanto a la sintomatología que puede hacer sospechar de una enfermedad transmisible por garrapatas, el Dr. Oteo afirmó que el espectro clínico que provocan es muy variado: "En algunas afecciones el diagnóstico es fácil, ya que se producen lesiones cutáneas características, como es el caso del eritema migratorio de la enfermedad de Lyme o la escara en la cabeza en casos de DEBONEL/TIBOLA, que tiene como agentes causales a Rickettsia rioja o Rickettsia slovaca. También es relativamente fácil sospechar una rickettsiosis en los pacientes que desarrollan fiebre, exantema y escara (Rickettsia conorii, Ricketttsia sibirica mongolitimonae, Rickettsia monacensis, Rickettsia massilliae y otras)".

Tras la pista de la sospecha diagnóstica

El Dr. Oteo señaló que el problema radica en que no siempre las manifestaciones son tan típicas, pudiendo no observarse la escara o el exantema. "Otras afecciones presentan manifestaciones clínicas muy específicas, como simplemente fiebre acompañada o no de alteraciones analíticas (anaplasmosis humana, neoehrlichiosis, babesiosis, fiebre hemorrágica de Crimea-Congo, infección por Borrelia miyamotoi). A menudo estas infecciones se autolimitan, pero en algunas personas y sobre todo en las inmunodeprimidas, pueden tener un curso muy grave, incluso fatal. Como decía antes, hay que tener un gran índice de sospecha y en las personas que hayan podido estar expuestas a garrapatas, y pensar, ante una clínica determinada, que podemos estar frente a una enfermedad transmitida por garrapatas".

Asimismo, durante su intervención en el Congreso, el Dr. Oteo destacó el hecho de que cada vez se diagnostican con más frecuencia casos de alergia alimentaria cruzada con la carne inducida por la picadura de garrapata. "Se trata de un cuadro muy curioso. La picadura de garrapata provoca en algunos individuos la producción de anticuerpos de tipo inmunoglobulina E a alfa-gal, que es una proteína (inmunoglobulina) que está presente en diferentes mamíferos. Si se producen estos anticuerpos y la persona come carne roja, que es rica en alfa-gal, puede sufrir una reacción anafiláctica tardía (3 a 6 horas). También se puede producir en pacientes sensibilizados que recibe tratamiento con cetuximab y otros fármacos y en estos casos la reacción anafiláctica podría ser inmediata".

Para el especialista esta circunstancia justifica que se añada a la lista de agentes causales de anafilaxia la sensibilización por alfa-gal provocada por garrapata. "Estudios de prevalencia realizados en España reflejan un porcentaje considerable de individuos que presentan estos anticuerpos de tipo inmunoglobulina E. Por suerte, no todos los que los han desarrollado van a sufrir este tipo de reacción alérgica grave".

Finalmente y en relación a las pautas a adoptar para manejar las consecuencias derivadas de la picadura de garrapata, el Dr. Oteo insistió en que se trata de un problema que sin duda irá a más en los próximos años y respecto al que hay que concientizarse, "ya que un diagnóstico y tratamiento precoz puede aliviar a muchas personas e incluso salvar vidas".

Los doctores Pérez, Prieto y Oteo han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.

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